lunes, 26 de diciembre de 2011

Más tetas, un piercing y una tienda de campaña: la refundación del PSOE

Cuentan que el PSOE se quiere poner tetas, hacerse algún piercing y comprarse una tienda de campaña baratita para sumarse a las previsibles movilizaciones de la primavera. Tomar las plazas, en definitiva, utilizar el descontento popular para incendiar la calle, para mantener una tensión que les favorece. Olvidan algo, claro, que hace muy poco tiempo esas movilizaciones eran en su contra, y que no tuvieron reparos en que sus representantes ordenaran que se sacasen las porras para dejar las plazas a, por ejemplo, los peregrinos de las JMJ.

Ahora todo pasa por eso de "Reiniciar el PSOE". No se dan cuenta, al igual que le pasó a EQUO con el lema de su campaña, que cuando uno reinicia, simplemente el ordenador se apaga y vuelve a encenderse con las mismas aplicaciones de antes. Cuando uno quiere revisarse en realidad, lo que hace es formatearse. Cuestiones de la informática, porque el PSOE parece más dispuesto a hacer gestos que a cambiar estructuras.

Si el PSOE se pone tetas, será para que el electorado perdido (4 millones de votantes) le mire más el escote. Quieren, necesitan, captar su atención. Y hacerlo es más fácil desde la oposición que desde el gobierno, desde las palabras que desde los hechos porque, palabra de Dios, cuando vienen mal dadas, cuando arrecia una crisis, se comportan exactamente igual que los que están al otro lado del espejo. Dos monstruos en distintas ubicaciones pero con los mismos rasgos.

Espero que no se les atragante la cosa. Porque un pecho muy siliconado no es bonito, es llamativo pero no sugiere nada. Bueno, igual es una cuestión de gustos y yo tengo los míos.

Lo del piercing tiene que ver con dar una imagen de modernidad, de cercanía con los jóvenes y no tan jóvenes que padecen esta crisis. Cientos de miles de votantes ejercieron su derecho por primera vez el 20N
y les dieron la espalda. ¿Esperaban otra cosa? Otros cientos de miles lo harán igualmente en futuras elecciones. Parecer un partido joven, renovado, defendiendo las pequeñas parcelas que conservan con la izquierda como estar a favor del matrimonio homosexual, por ejemplo.

Lo de la tienda de campaña se refiere a esta novedosa manía de solicitar, con la boca pequeña, una reacción al 15M para que haga frente al nuevo gobierno de Rajoy. ¿Cómo podemos ser menos beligerantes con un tipo como el Ministro de Economía, viniendo de donde viene, que con los bienintencionados del PSOE? ¿Torturaremos al Ministro de Educación como torturamos a Sinde? Esto esconde cierto recelo pero, que nadie se confunda, un deseo abierto de movilizar y de manipular a los que se movilizan. Esa será la estrategia de los próximos meses. Se sumen o no, querrán a la gente en la calle. Y apuestan sobre seguro, porque la gente va a seguir saliendo a la calle, eso sí, cuando haga menos frío. Tratarán de abanderar la lucha de la Marea Verde y habrá otras batallas. Alentarán a la gente, correrán los primeros para no recibir los porrazos y tratarán de sacar partido con el tiempo al desencanto o enfado social contra el nuevo Gobierno.

La anterior entrada de este Blog hablaba de tres tipos de manipulación de la ciberagitación en las redes sociales ( http://elblogderaskolnikov.blogspot.com/2011/12/los-riesgos-de-manipular-la.html). Existen. Pero aquí tenéis la cuarta. El PSOE necesita volver a convencer de que es la única alternativa al PP.

En definitiva, la historia se repite. El PSOE logra el apoyo de la ciudadanía. A continuación, defrauda su confianza, porque cuando tiene que gestionar conflictos o malas situaciones económicas, fracasa o saca lo peor de sí mismo (llamémoslo políticas neoliberales o corrupción, que para el caso...) y entonces los partidos minoritarios mejoran sus resultados. Bajan a un gran agujero y, desde él, tratan de emerger como salvapatrias de la calle, de la sensibilidad social, de la gente desfavorecida.

Algunos ya somos mayorcitos. Quien se quiera dejar engañar, allá él.

domingo, 25 de diciembre de 2011

El niño consentido


Mi madre siempre me mandaba a comprar el pan. Y yo creo que era porque el gordo y blanquecino dueño de la carnicería, Don Anselmo, no me hacía esperar cola. Tampoco la paliducha y onerosa frutera Señora Ovidia. Yo rentabilizaba mucho más el tiempo y, al fin y al cabo, tampoco me importaba obedecer. Ni mi madre quería salir mucho de casa, ni yo deseaba permanecer mucho en ella. Todo en su sitio.

Mis privilegios con respecto a las largas colas de los pequeños comercios del pueblo venían de mucho tiempo atrás. Yo era un niño que le daba pena a todo el mundo. La verdad es que lejos de convertirse en un incordio, saqué mucho partido de mis supuestos traumas, sobre todo durante las clases. Los profesores siempre fueron condescendientes conmigo. Si hacía algo bien, mis esfuerzos eran titánicos. Si, en cambio, tropezaba en un examen o me esfumaba en una clase a los recreativos del pueblo para invertir en el Street Fighter II, entonces se me justificaba diciendo que esos altibajos eran normales y, de nuevo, sobrevaloraban mis logros. Caminaba por encima del suelo, era el niño Dios. Incluso las collejas cariñosas que recibía de vez en cuando del quiosquero, un hombre joven y bizco que con sus guantazos pretendía ser amable, tenían un sabor especial. Cuando tocaba agresión era porque dentro de la revista Pronto, que era el "periódico" que leía mi madre, a veces dejaba escapar algún que otro preciado sobre de cromos.

Mi infancia, tan facilona, solo tuvo un momento cargante. Tras hacer la comunión, el cura, también extrapreocupado por mí, quiso hacerme monaguillo. Mi madre habló con él y estaba encantada de la vida. Podía llegar a ser el hombre de confianza del párroco, nada menos, en un pueblo que, aunque besaba el fin de milenio, seguía instalado en absurdas tradiciones. Y yo no quería, claro. Lo mío eran los parques, jugar al fútbol, gastarme la paga en las maquinitas y estar prudentemente cerca de Jazmín, una preciosidad filipina de ojos claros que residía, por cosas extrañas de la vida, en la calle de abajo. Mis negativas no fructificaban porque el mundo complaciente entendía que era lo mejor para mí. Tardé casi un año, tras charlas frecuentes y dos conatos de ensayo, en encontrar la forma adecuada de que mi madre desistiera de amargarme la vida por mi bien. Solo tres palabras, claves, eficaces, mágicas: Me pongo nervioso.

Y si el niño se pone nervioso, que lo deje, no se vaya a alterar. Tamaño descubrimiento no aparecía en los libros del colegio pero era tan eficaz como la medicina esa que me daba mi madre cuando tenía lombrices, o la roja que tomaba ella para dormir, justamente cinco segundos antes de comenzar a roncar sobre el sofá. Ponerse nervioso es malo y más para un niño como yo, con un trauma tan grande.

A él voy. Se trata de mi primer recuerdo. Después de aquello, nada volvería a ser igual. Salíamos de casa de mi tía, en un pueblo a unos treinta kilómetros del nuestro. Era mediodía. Mi padre al volante de su Citroen BX que era capaz de subir su culo por no sé qué sistema que dejaba impresionados a todos los vecinos. Yo, detrás de él. Por las curvas y los desniveles del terreno, yo me dormí enseguida. No sé cuánto tiempo, apenas tenía cuatro años. Un golpe brusco me despertó, solo vi el coche volando, dando vueltas como en las películas, como en una montaña rusa de las que solían montar en las ferias. Yo me zarandeaba pero iba bien agarrado con el cinturón de seguridad. Mi padre no. Parecía un pelele de un lado a otro de la parte delantera del coche. Recuerdo que golpeó con fuerza contra la ventanilla y el cristal se rompió, porque algunos pedazos cayeron sobre mí, como cuando a veces mamá conducía fumando y pensaba que la ceniza salía por la ventana cuando en realidad iba directa hacia mis ojos.

Después vino el silencio. El mundo de los mayores. Cuando yo desperté, mi padre se echó a dormir. No me asusté. El coche quedó boca arriba pero no me atreví a salir de él. Me quité el cinturón de seguridad y pasé a la parte delantera. Todo eran hierros, no se reconocía ni el volante siquiera. Procuré no cortarme con los cristales y me puse junto a mi padre. Sangraba por la cabeza. Le llamé y no contestó. Volví a hacerlo pero tampoco me hizo caso. No era una novedad, mil veces había intentado despertarle por las mañanas para que me hiciera el desayuno, pero debía de tener el sueño muy profundo. Por más que tiraba de su brazo, de su pierna, nada. Al final tenía que ser mamá la que se levantara para hacérmelo. Le di por imposible y me abracé a él. Y bostecé. Al fin y al cabo, dos minutos antes yo disfrutaba de un plácido sueño que no hubiera finalizado de no ser por los violentos movimientos del coche.

Sentí hambre, pero volví a cerrar los ojos. Sentí sed y bebí de una botella de agua que llevaba mi padre en la guantera para mí. Eso sí, no tuve que averiguar el modo de abrirla, porque la tapa había desaparecido. Tuve ganas de hacer pis y quise decírselo a mi padre, pero seguía durmiendo. Miré por la ventanilla y ya estaba oscureciendo. No se oían coches, ni un ruido siquiera. Entonces lo que sentí fue miedo y nada mejor que volverme a abrazar a mi padre para que se me pasara, aunque me hiciese pis encima. Me lo iba a perdonar, seguro. 

¿Qué me podía ocurrir en sus brazos? Tuve un escalofrío y noté sus manos heladas. Al menos compartimos esa sensación aquella noche.

Amaneció y yo ya me aburría de verle durmiendo. Quise llorar para llamar su atención, pero no me dio tiempo. Varios hombres se acercaron hasta nosotros descendiendo por un monte con mucha pendiente. El coche había caído por un terraplén y llevaban casi veinte horas buscándolo. La vida es así, todo el mundo preocupado y nosotros, ya veis, durmiendo. Después, llegaron unas ambulancias y comenzaron a pasarme de brazo en brazo, Algunos lloraban. ¡Menudo susto les dimos! Cuando dos enfermeros se acercaron a mi padre, parecían muy asustados. Entonces vi esa mirada, la de darles pena, por primera vez. Yo les dije: “Seguro que no se despierta, es muy dormilón”. Y me llevaron a un hospital. De camino, volví a dormirme. De lo de después, ya recuerdo pocas cosas, hasta verme en mi habitación junto a toda mi familia.

No soy tonto. Sé lo que pasó. Desde entonces, todos han sufrido más por mí de lo que yo había padecido realmente en aquel coche. Fui, hasta que abandoné aquel pueblo, el pobre niño que se abrazó a su padre muerto durante horas. Sí, por supuesto, me quedé sin padre, pero él, incluso sin vida, me tranquilizó todo el tiempo. De todo eso aprendí una lección. Cuando te ocurre el ABC del dolor, es decir, cuando se te mueren o sufren los más importantes de la vida de uno, pocas cosas después pueden dolerte más. Y recuerdo que años después un personaje de una película argentina que vi en un cine de Salamanca, con un cabezón delante que apenas me dejaba ver las esquinas de la pantalla, decía una cosa muy parecida a la que yo sentía, sin saber ponerle nombre. Era cierto. Se vive mucho más tranquilo y se siente uno mucho más fuerte cuando se tiene la seguridad de que pocas cosas de las que te pasen en un futuro podrán dolerte tanto como lo que ya has pasado. Eso, y que le des pena a la gente para que no te haga esperar cola o para que te regale cromos, son las cosas que sí te hacen caminar por encima del suelo. 

Desde entonces, levito. Mi corazón es más fuerte. Tengo alma. Y, para colmo, pienso pelear. 

Sobre zorras, cabrones y algún que otro hijo de puta


No pienso disculparme por el título de esta entrada. No tengo motivos, así que espero que nadie se sienta ofendido.


Cuando digo "zorra", me refiero a la tercera acepción de la RAE, que dice que es "un carro bajo y fuerte para transportar pesos grandes".



Cuando digo "cabrón", me refiero a la acepción 7, que dice que es "un hombre que aguanta cobardemente los agravios e impertinecias de que es objeto".



Y si digo "Hijo de puta", me refiero a la definición de la RAE que explica que es una "Mala persona".


No hay que tomarse las cosas tan a pecho. Estamos, como quien dice, a la que saltamos. En tiempos pasados se llamaba "perro" al moro y no pasaba nada. Cuando se les expulsaba de este gran país, nada de extraño había en que hubiera un lugar que se llamara "Despeñaperros". Tampoco ocurría con los "marranos". No eran cerdos, sino judíos conversos que "marraban su fe", convirtiéndose al catolicismo de puertas para afuera, y siguiendo con sus doctrinas religiosas en la intimidad para evitar ser expulsados.


En el siglo XXI, a esta sociedad extraña le ha dado por preocuparse por un problema de toda la vida de Dios, nunca mejor dicho: la violencia de género. Y, cuando uno creía haberlo descubierto todo, un Juez famosísimo decide incluir este párrafo en una sentencia de amenazas:



Incluso procede señalar que la expresión "zorra" utilizada en el escrito de recurso, escuchada la
grabación de la vista oral, no se utilizó por el acusado en términos de menosprecio o insulto, sino como
descripción de un animal que debe actuar con especial precaución, a fin de detectar riesgos contra el
mismo.

Bueno. No quiero meterme en líos. Lejos de mi voluntad transmitir que esto es una soberana gilipollez ("algo inocente, cándido") que solo se le puede ocurrir a un mamarracho ("Cosa imperfecta"). O que la justicia está llena de cabrones ("gente que aguanta cobardemente agravios") y que actúa como una auténtica zorra (como un carro que transporta pesos grandes).

Y sí, es verdad, con todo lo que está cayendo, con nuevas muertes encima de la mesa casi cada día, también hay alguna que otra MALA PERSONA por ahí suelta.

** al buscar una imagen en Google sobre "Hijo de Puta" me salieron cosas muy variadas, que pasan por Videla y Pinochet, hasta algún político de nuestra democracia, pasando por futbolistas, árbitros, etc. Vamos, que entre tanta mala persona, no supe con cual quedarme.

Las tres portadas geniales de La Razón


La Razón, desde hace años, nos tiene acostumbrados a unas portadas sorprendentes, con cierto sentido del humor. De camino al altar del 20N, parece que van superándose, eso sí, con la aquiescencia de los políticos que protegen. 


Sirvan tres ejemplos, desde las pasadas municipales hasta el momento actual:

Portada de 'La Razón' y ampliación en detalle (@SimonxCastro).


El 19J se hicieron eco de una manifestación en la calle vinculada al 15m y a DRY. Para menospreciarla, decidieron nada menos que utilizar los programas oportunos y así dar sensación de que había menos gente de la que realmente había. Una chapuza en toda regla, porque siempre hay cotillas que se buscan en la foto y que se descubren, como puede verse, sin cabeza.  Un ejemplo de rigor periodístico. 

Photobucket

Un mes después, nos relatan un homicidio en un gimnasio con este titular que podéis leer arriba. Aquí no hay chapuza, simplemente se prefiere destacar que detrás de esa violencia lo que ha habido es pasión y, más concretamente, pasión entre homosexuales. Claro, este periódico no se atrevería a publicar un titular del tipo Pasión Heterosexual en cualquiera de los asesinatos por violencia de Género. Les molesta la homosexualidad y no tienen por qué esconderlo porque siguen teniendo sus lectores. Pero, de nuevo, el rigor periodístico y el mal gusto, están bien presentes.



Esta es muy buena. Desde que se conoce la fecha de las elecciones, el Diario La Razón ha dejado claro su apoyo total al candidato Mariano Rajoy. Desde entonces, sobre todo los domingos, publican titulares que invitan al lector a votar al partido popular. El del día 2 de octubre no tiene desperdicio. Hablan de emprendedores. En el centro de la foto, el candidato. El titular reza "El futuro de España". Y cuando uno observa qué es lo que representa ese futuro, encuentra cuatro hombres, ejecutivos, cada uno de ellos dedicado a un sector, y un quinto, una mujer, con faldita corta, que en ademán servicial presenta el sector al que representa: la hostelería. Sin embargo, de cinco emprendedores solo hay una mujer, y precisamente su labor es la cocina. Uno no sabe si es desafortunado de por sí, o simplemente apunta al futuro que le espera a las españolas en este país una vez que el candidato plante su culo en el sofá de la Moncloa. 


De aquí a las elecciones, seguro que tenemos la oportunidad de encontrar más y mejores titulares. La imaginación de estos tipos es muy creativa, desde luego.Promocionarán con el nuevo Gobierno, seguro.

¿Quiénes son los rebeldes libios?




Transcurren las últimas horas del gobierno de Gaddafi y medio mundo se vanagloria de la caida del Dictador y de la llegada de la esperanza para el pueblo libio. La implicación personal en el apoyo a las revueltas de Sarkozy y el claro respaldo occidental a los deseos franceses, ponen en cuestión, para los desconfiados, las verdaderas razones que han llevado a Occidente a apoyar decidídamente las revueltas libias y no otras en países árabes de la zona.

Tomo como referencia un par de artículos publicados a este respecto:

Hoy mismo, el Diario La Tercera (http://diario.latercera.com/2011/08/22/01/contenido/mundo/8-81025-9-quienes-son-los-rebeldes-libios.shtml) explica que "el núcleo duro del variopinto grupo de rebeldes son los shabab o jóvenes cuyas protestas encendieron la chispa del levantamiento en Libia en febrero. Entre ellos se cuentan estudiantes universitarios, desempleados, mecánicos y comerciantes de mediana edad. También hay un contingente de trabajadores de empresas extranjeras, ex soldados y algunos islamistas, que son un poco más organizados a la hora de luchar"

"Por una parte, existe el Consejo Nacional de Transición, asentado en la ciudad de Bengasi y sede de los rebeldes libios, que está encabezado por el ex ministro de Justicia Mustafá Abdel Jalil. Sin embargo, otras ciudades tienen también consejos rebeldes propios. Los miembros son intelectuales, ex disidentes y hombres de negocios, muchos de ellos de viejas familias que fueron prominentes antes de que Gaddafi llegara al poder. También existe el Consejo de Manejo de Crisis, liderado por Mahmoud Jibril, un ex experto en planificación del gobierno, pero cuya conexión y coordinación por el grupo liderado por Abdel Jalil es poco clara. Por otra parte, dos jefes militares se asociaron con los rebeldes. Uno de ellos era el general Abdel Fateh Younis, quien fue ministro del Interior de Gaddafi y comandante de las fuerzas especiales libias, quien fue asesinado el pasado 28 de julio junto a dos de sus asistentes. Se cree que los mismos rebeldes lo habrían matado. El otro jefe, el coronel Khalifa Heftir, es un héroe de la guerra libia contra Chad en los 80; más tarde se volvió contra Gaddafi y, antes de las revueltas, se encontraba en el exilio en Estados Unidos".

Peter Dale Scott explica (http://decepcionobama.blogspot.com/2011/04/quienes-son-los-rebeldes-libios-y-sus.html) que en la oposición al gobierno libio han estado diferentes grupos:
  • Frente Nacional por la salvación de Libia (NFSL): hablaríamos de rebeldes entrenados por Israel y Estados Unidos desde hace más de veinte años en Chad y otras regiones, para combatir a Gaddafi. Este grupo violento tiene forma en la Conferencia Nacional de la Oposición Libia (NCOL)
  • Grupo Islámico Combatiente de Libia (GICL): asociados a Al Qaeda, desde 1995 han desarrollado acciones contra Gaddafi. Desde el 11-S pasan a estar en el punto de mira de Estados Unidos y se integran en puestos significativos de la estructura de Al Qaeda. Otros van a la cárcel. Son sunitas radicales. De algún modo, algunos de los islamistas vinculados a este viejo grupo están beneficiándose del vacío de poder en las zonas rebeldes para hacer llegar armas a Al Qaeda en el Magreb Islámico a través de Malí.
  • El Consejo Nacional de Transición, con el visto bueno de las potencias occidentales que les han recibido y les han reconocido como gobierno alternativo legítimo para gestionar aspectos del futuro del país.
El periódico "El Mundo" hace hoy un esbozo biográfico de los altos representantes del Consejo avalado por Occidente para desarrollar la ansiada transición.

Habrá que ver. Una de las cuestiones más importantes que se negocian o al negociado, al parecer, en Túnez, ha sido garantizar que la situación de caos en Trípoli no afecte ni un solo minuto a los acuerdos petroleros que Gaddafi mantenía con empresas petroleras como Repsol, Bp y demás.

Quien aun piense que tras el dictador, y los más de mil muertos que han caido en 24 horas en las calles de Trípoli, lo único que se buscaba era una transición democrática, se puede ir cayendo del guindo.

El asesino de Oslo y los LONE-WOLFS SHOOTERS en el terrorismo reciente


Al hilo del ataque terrorista protagonizado por Anders Breivik el pasado viernes en Oslo y Utoya, Madeleine Gruen y Alfredo Kuilan, de la NEFAFOUNDATION, han publicado un interesante análisis sobre tres ataques anteriores protagonizados por LONE-WOLFS SHOOTERS que no estaban directamente conectados con Al Qaeda u otros grupos terroristas, pero que sí se inspiraban en algunos aspectos de su ideología. Sí, incluso un declarado enemigo del Islam como el tarado Breivik ha seguido, punto por punto, el mismo procedimiento. Desafortunadamente, ha provocado una desgracia mucho mayor. 

Al Qaeda siempre ha llamado a la "yihad individual" para desarollar ataques en Estados Unidos y otros países occidentales, invitando a las acciones individuales o de pequeñas células. En el mes de junio, Adam Gadahn decía:

"...the opportunity to carry ouy the divine obligation of fighting the enemies of Allah today is available to anyone who has the will and determination, regardless of where he might be"

El informe da cuenta de tres antecedentes:
  1. En 1993, ataque a las afueras de la Sede de la CIA. El autor, Aimal Kansi, de 29 años, disparó con su rifle Ak47 matando a dos personas. Después huyó a Pakistán, pasando a Afganistán y siendo detenido en 1997. También preparó un escrito donde explicaba sus motivos. Fue ejecutado en Virginia en 2002. 
  2. En 2002, ataque en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. El autor, Hesham Mohamed Hadayet, un egipcio que disparó con una pistola semiautomática, matando igualmente a otras dos personas. 
  3. En julio de 2006, ataque a una congregación judia de Seattle. El autor, Naveed Haq, era un americano con descendencia pakistaní que mató a una persona, y exigió, durante la acción, con un rehén, la salida de las tropas norteamericanas de Iraq.
El análisis resulta interesante porque ahonda en los perfiles personales de los autores, así como en cuestiones comunes como el manejo de armas. Sin embargo, las respuestas policiales a estos hechos fueron, por desgracia para los noruegos, mucho más rápidas y efectivas. Lo podéis leer en el siguiente enlace:

Su espalda (Relato publicado en Boxing Day. LCK15)


Temblé al verla, mis dedos quisieron tocarla. Pero no la conocía de nada.

Vicálvaro. Estación de tren. Una mañana cualquiera. Subo las escaleras que conducen al andén para esperar mi tren, me siento en un banco y al levantar la cabeza encuentro tu espalda.  Al aire, fresca, ardiente, sencilla, compleja y abstracta. El mapa de las constelaciones que uno busca mirando con un telescopio una madrugada de verano. Sus lunares son las estrellas; los tirantes de su sujetador, las cuerdas para escalar a lo más alto; su nuca es la cima de la montaña, que lleva de tu cuello a tu boca, como un viaje irremediable, como un rito de paso ancestral, como si simplemente eso fuese la esencia de la vida.

Un hada coloreada silba una canción. De su boca sale un pentagrama. Notas simples pero llenas y un texto que le acompaña. Dice: “How I wish…”. Siento envidia. Qué manos llenaron de tinta tu espalda para conocer de cerca su tacto, su olor, el vaivén de su respiración. El tren para, sube tu espalda, mis ojos se iluminan y el tren arranca. Pierdo el tren por no seguir tu espalda, camino de su aliento, camino de tu cara. Prefiero seguir soñando.

Y sueño con algo poético. Yo, el marinero, navegando por tu cuello, queriendo ser el ancla donde amarren tus lunares; queriendo ser Neptuno, azotando entre tus aguas; queriendo ser tu esclavo, remando hasta tu alma; queriendo ser tu todo, siendo tan solo nada.

Y sueño con algo cotidiano. Tú me miras, yo sonrío y hablamos de cualquier chorrada. Te invito a un café y me enseñas tu voz. Cuando suena nuestra alarma, me dirijo hacia tu boca y tú me la regalas. Un guiño, un gesto, una despedida. Tal vez hasta mañana.

Y sueño con algo salvaje. No soy dueño de mis llamas, cabalgo por tus rincones, te meces entre mis brazos, me estremezco por momentos, te retuerces entre el sudor y el jadeo,  y tu pelo, entre mis manos, decide cuándo se acaba.   

Mi banco tiembla. Un estruendo aterrador me retorna violentamente a la realidad. Oigo gritos, veo humo, ha sido cerca, en la siguiente parada. Tu vagón ha explotado, ya no existes, ya no hay nada.

Hoy tu espalda es mi musa, el tren de mis esperanzas, y al calor de la tristeza, de la injusticia y de la rabia, sueño que subo contigo, para sacarte de entre las llamas.

Para todos los que lloraron ese día

Hoy el 15m es menos 15m



Puede haber infiltrados entre los Mossos de las concentraciones de Barcelona, porque siempre los ha habido en todas las concentraciones, y porque eso no justifica que cuando algo malo ocurre en una, los únicos culpables sean ellos.

Puede estallar un petardo en una papelera en Palma, y casi todos pensar que lo han puesto otros y no los indignados, para crear un clima de violencia, para mostrar una mala cara en el movimiento. Pero ha estallado y una mujer ha sufrido un ataque de pánico.

Puede ser muy loable impedir un deshaucio, de los más de doscientos diarios, y elegirlo incluso al azar. Pero que los trabajadores de la oficina bancaria tengan que pasar miedo y cerrar sus puestas no es de recibo.

Se puede criticar duramente al alcalde de Madrid, y concentrarse donde va a tomar posesión, por considerar que representa un juego cuyas reglas están alteradas. Pero no se le puede perseguir a su casa, atosigar a los suyos en su espacio personal.

Hay ya, lamentablemente, más ejemplos.

Y da igual si son unos pocos los malos de entre una mayoría de buenos. En los políticos pasa al contrario, una mayoría de malos frente a una minoría de buenos. En cualquier caso, los riesgos de cabezas huecas entre el resto de cabezas pensantes, las improvisaciones en las concentraciones, y además la prensa que desea dar carpetazo a estas movilizaciones, han incrementado sus activos. Porque en estos días, además de todo lo bueno, no ha salido perjudicado únicamente el gran comerciante de Sol, sino gente que paseaba por la calle, que iba a su casa o a su lugar de trabajo.

Es el principio del fin de la legitimidad del movimiento si no se consigue parar a tiempo.


Locura y crimen: Parte 3


Última parte del artículo sobre Locura y Crimen.

(...)
III
El periódico “El anunciador vitoriano” publicaba una crónica el 3 de Diciembre de 1879 donde se decían cosas como las siguientes: “El terror dominaba en todo el país y poco a poco se formó una extraña leyenda. Decíase que un personaje fantástico andaba errante por los campos y que tenía la misión de castigar a las mujeres infieles y a las jóvenes extraviadas. Se le había divisado una tarde caminando a través de los campos con una carrera más rápida que la del viento que sopla en las cimas de las montañas cántabras. Sus cabellos flotaban sobre sus espaldas, como los de una mujer, sus ojos brillaban como dos puntos fosforescentes y dejaban tras sí como una corriente de azufre. Se llamaba el sacamantecas, arranca-hígados o arranca-grasas a este personaje fabuloso, al cual se le atribuía un poder prodigioso. Se creía entre otras cosas, en el país, al ver que las víctimas todas ofrecían las mismas clases de heridas, que estos crímenes repetidos tenían por objeto el quitarles el hígado y las partes grasas a fin de preparar yo no sé qué medicamentos y qué clase de pócimas para curar enfermedades especiales”[1].

Ésta es solamente una de las manifestaciones de la cultura popular vinculada a los crímenes del siglo XIX. Es además, una de las diferentes interpretaciones que se le dio al conocido como Sacamantecas. También debió ser un monstruo infrahumano o un feroz violador. Pero cuando Pío Fernández de Pinedo detuvo a Juan Garayo, arrestó a un hombre humilde con unas determinadas características y circunstancias personales, que desembocarían en el más conocido proceso judicial, tal vez junto al de la Calle de Fuencarral, de toda la Restauración.

Garayo había sido criado y jornalero. Se casó varias veces pero, salvo la última de sus mujeres que le sobrevivió, todas perecieron a los pocos años de matrimonio. La mayor parte de sus crímenes no fueron demostrados. A tenor de las descripciones físicas sobre su persona, debió ser un hombre poco atractivo, pero en cualquier caso un individuo que vivía de y para el campo. En abril de 1870, tuvo lugar el primero de los sucesivos crímenes que se le imputaron con mejor o peor suerte. Propuso un trato a una prostituta, y ésta no accedió, arremetiendo contra ella, desnudándola y asfixiándola. Once meses después ocurrió algo muy parecido. Los hasta entonces hechos aislados se entrelazan en agosto de 1872, cuando viola y asesina a una niña de quince años. Estábamos ya ante el asesino de lecheras, profesión de la víctima, que expandía su radio de acción a los despoblados de los alrededores de Vitoria. Unos pocos días después se repitió el suceso, nuevamente con una prostituta.

A partir de 1873, el peligroso criminal perdió eficacia. En una ocasión tuvo que salir huyendo, sin poder consumar sus propósitos. En otra, fue reconocido por la víctima, a la que después sobornaría para evitar la denuncia. En 1878 fue denunciado por una molinera por intento de abuso sexual y pasó un mes preso. El 7 de septiembre de 1879 mató otra vez, y pocos días después se denunció un nuevo crimen. Un mes más tarde, Garayo se encontraba detenido y confesaba parte de los atroces hechos consumados en el transcurso de la última década.

Con el objeto de realizar un informe pericial, se desplazaron a Vitoria Alonso Martínez, y José María Esquerdo. Estos fueron únicamente dos de los once médicos que analizaron al acusado. Su examen se justificaba en lo expresado por el Artículo 8 del Código Penal de 1870, titulado De las circunstancias que eximen de responsabilidad criminal. Dice así: “No delinquen, y, por consiguiente, están exentos de responsabilidad criminal: 1. El imbécil y el loco, a no ser que éste haya obrado en un intervalo de razón”[2]. El desacuerdo entre algunos de estos doctores llevó la polémica a los Ateneos. Primero fue el propio Doctor Esquerdo, quien apostó por la locura de Garayo, y por tanto, por la aplicación del eximente penal. Después el Doctor Apraiz, defensor de la capacidad y libre arbitrio del acusado.

Vayamos por partes: Para el primero, que dedicó al caso Garayo unas conferencias en el Ateneo de Madrid[3], el acusado tenía unos antecedentes familiares con claros síntomas clínicos hereditarios. El padre, muerto por una apoplejía cerebral, había sido un hombre violento y alcohólico toda su vida. La madre tenía frecuentes ataques de histeria. Entre los hermanos, el alcoholismo y la mala vida eran cosa habitual. Además, el examen craneal de Garayo presentaba anomalías significativas como la depresión del occipital y el abultamiento del parietal derecho con respecto al izquierdo. Todo ello acercaba de forma definitiva al diagnóstico de imbecilidad. En tercer lugar, el examen de sus capacidades intelectuales reforzaba su teoría. Carecía Garayo de espontaneidad y todo tipo de energía. “¿Queréis formaros una idea de los ojos de Garayo? –decía el médico- Pues recordad las aves de rapiña, colocadlos en la parte superposterior de la órbita, escondidos a la mirada extraña, convergentes hacia dentro cual si estuviera acechando una pieza palpitante y a sus pies, y tendréis cabal idea de los ojos de Garayo (…) ¿Y esto es un hombre cabal?¡Esto es una mueca horrible de la humanidad!”[4].

Apraiz usó argumentos médicos similares para justificar exactamente lo contrario, y lo hizo públicamente, en el Ateneo de Vitoria, en una conferencia titulada “Garayo, el Sacamantecas, ¿es cuerdo o loco?”[5] y pronunciada en Febrero de 1881. Así, en su relectura de los antecedentes familiares del criminal no encuentra anomalía manifiesta. Por ejemplo, en el caso de su madre, justificaba sus ataques de histeria como consecuencia de una penosa alimentación y del número de partos que vivió. Con respecto a sus deseos sexuales, hace coincidir las fechas en las que menor satisfacción matrimonial encuentra, con las de sus agresiones más violentas. Sus anormalidades craneales no resultaban prueba definitiva de imbecilidad, y sus capacidades intelectuales no estaban mermadas. Se trataba de un hombre de mediana inteligencia, acorde a la del campesino español del momento, con conocimientos regulares y estructurados sobre agricultura. En definitiva, Apraiz no encontraba indicios suficientes que justificaran la aplicación del eximente expuesto en el Código Penal. Era pues un asesino que obraba sin determinación alguna, y por tanto debía ser juzgado como cualquier otro criminal.

 La disputa médica fue más allá de los Ateneos, y se convirtió en una guerra política mal disimulada. La intervención de según qué prensa, mostró apoyos diversos a unas tesis y otras. Apraiz era un reconocido médico vitoriano, conservador, y fue apoyado sin reservas por “El anunciador vitoriano”. El periódico liberal de aquella provincia (“El Gorbea”) apostó fuertemente por Esquerdo. En las páginas nacionales fueron “El Liberal” “El Globo” quienes más interés mostraron. Editados desde Madrid, apostaron por la relevancia de una figura como la de Esquerdo para criticar el injustificado agarrotamiento de locos juzgados como cuerdos. En su pequeño fortín, “El anunciador vitoriano” se defendía: “No hay peor sordo que quien no quiere oír. Las razones expuestas en las conferencias del Ateneo demuestran que el Garayo descrito en Madrid dista tanto del real como las creaciones fantásticas de una imaginación febril”[6].

El moderno alienismo mental sufriría una severa derrota. Juan Díaz de Garayo fue agarrotado en mayo de 1881[7], quedando su cadáver expuesto al público. Pero al tiempo encontró el mártir idóneo para su causa. Ahora ya había material sobrado para justificar la necesidad de ahondar en el conocimiento científico de los criminales. El Estado estaba nada menos que aplicando la máxima francesa que decía que los locos se curan en la plaza del Gréve. Ya no se trataba de tomar posiciones dentro de un campo que otorgaba reconocimiento y posibilidades económicas. Ahora se luchaba contra una novedosa forma de injusticia social.

Pequeño homenaje a Sobrinus


SobrinusTe estábamos esperando...

Hace muchos años ya, no recuerdo cuántos, fui con un grupo de amigos a ver, por primera vez, a uno de mis grupos preferidos. Primus llevaba a la antigua sala Canciller sus sonidos eclépticos, su carrusel de explosiones que, haciendo Slap, dirigía Les Claypool en las canciones. En especial, me viene a la cabeza el éxtasis de Tommy the Cat, con todo el recinto bailando tras el solo de los tres componentes. Una fiesta para mi, que venía acompañada de unos teloneros perfectos: Sobrinus.

No sé cuándo los descubrí, sé que eran de Móstoles, que habían actuado una mañana en el Festimad tras haber ganado un concurso y que la primera canción que me pusieron de ellos no era precisamente la que marcaba el estilo habitual de la banda. Decía la letra: "No se digiere bien este zumbido que ahora me espanta, quizá no lo pensé, el caso es que salté por mi terraza (..)".

Desde la formación de la banda, en 1995, hasta el comunicado donde se anunciaba su desaparición, en  diciembre de 2004, pude verles en un buen número de ocasiones. Recuerdo La Sala de Carabanchel, el Hard Rock Café, Gruta 77, Sirocco, etc. Su primer disco era, musicalmente, muy soprendente. Demasiada calidad para unos tiempos en los que saber cuatro acordes uno creía que podía dar tanto resultado como a Nirvana. "Pitufa" era la canción por antonomasia, la que aclamaban la mayoría de los espectadores. Nunca fue de mis preferidas. Yo me quedaba con "San Francisco", "el Tren" o el demoledor "Mamá".

Con el segundo, Zapin, llegaron las tecnologías, la página Web, los intentos por agrandarse con un disco elegante, con mejor sonido, y con fases espectaculares como "Discoteka Beat", "ExLatin Lover" o las maravillas que podía llegar a hacer con el bajo Javi en "Homo Erectus". "Ámame sí" o "Ni sé" eran canciones preciosas, desde luego.

Entremedias, un par de Ep de corta duración, con alguna vercsión de The Police o Radio Futura.

Desconozco el recorrido, las dificultades, el por qué del cambio de batería, toda la mierda que debía subyacer a los esfuerzos por seguir haciéndonos disfrutar a los que les llevábamos atados a un Discman. "Trece muecas compiladas" fue el último esfuerzo por recoger un catálogo de canciones buenas que, sin embargo, a mi no me parecieron tan homogéneas. "Quiérete" es excepcional, "La música es un Dios" una delicia, etc., etc. Pero ahí terminó, para más no podía dar la cosa con el mercado musical tal y como estaba. Creo que tal vez unos Sobrinus rejuvenecidos podían haber encontrado su sitio más hoy que antes, precisamente a través de las nuevas tecnologías. Ahora, de Javi el bajista no sé nada de nada. A los dos baterias, geniales ambos, les perdí la vista. Sydney, ese cantante a medio camino entre Claypool y Eddie Vedder, le oigo flamenquear con estilo en "Adrede". Es divertido, pero para mi no es un consuelo. Les echo de menos.

Una compañera de trabajo también les seguía mucho. Hace unos meses, le robaron en el interior del coche. Con el destrozo se llevaron una buena colección de originales en CD. Entre ellos, los tres publicados de Sobrinus. Ha intentado encontrarlos, pero no es capaz. Evidentemente, cuando se intenta es porque hay mensajes que a uno se le graban. Y no solo por lo que dicen, sino porque le transportan de viaje a circunstancias personales, a momentos en los que, de fondo, sonaban esas canciones.

Esta entradita en el blog es simplemente un pequeño homenaje, un guiño a canciones que me ayudaron a aprender, a querer tocar mejor, que me hicieron disfrutar muchos días.

Muchas gracias, señores.




Locura y crimen: Parte 2


(...)
II

Las vinculaciones científicas entre locura y crimen se producen a través de dos conceptos: El de monomanía y el de degeneración. El primero de ellos es expresado desde 1820 por Esquirol; el segundo es una reacción a sus deficiencias, y es desarrollado por Morel en el Traité des dégénérescences de 1857 y el Traité des maladies mentales de 1860.

El introductor del concepto de monomanía en España fue Pedro Mata, quien había diferenciado entre las monomanías homicidas, antropofágicas, suicidas, incendiarias o pirómanas de March, con tendencia al robo o cleptomanía, erótica, ninfomanía y ebriosa o dipsomanía. Su aplicación en procesos judiciales se desarrolla fundamentalmente en el periodo Isabelino y los primeros años de la Restauración, valiéndose de la exención de responsabilidad criminal para locos o dementes que no hubiesen obrado con un intervalo de razón, desarrollado en el Código Penal de 1870.

La monomanía alcanza éxito hasta la recepción y el desarrollo de la degeneración, que la sustituye porque se inserta mejor en las problemáticas básicas del pensamiento español de fin de siglo. Como comenta Álvarez-Uría, “es imposible comprender lo que ha supuesto el regeneracionismo en España, en tanto que movimiento social y cultural, sin referirse al concepto clave de degeneración”[1]Y las diferencias entre los requisitos de ambos conceptos no son notables. Para Pedro Mata los condicionamientos debían buscarse en la herencia, en el alcoholismo y en la vida viciosa, al igual que para buena parte de los teóricos del concepto Moreliano.

A los rasgos firmes y precisos de la monomanía, que siguió tan de cerca Lombroso para elaborar su teoría del criminal nato, se añaden con el de degeneracionismo otros que expanden la sospecha de locura a otros ámbitos. “Además de la monomanía se pasa a un estado de irritabilidad que puede desencadenarla. Estamos ante el nacimiento de las neurosis, es decir, ante un giro en el concepto de locura hasta entonces identificada fundamentalmente con el delirio. El enfermo mental se convierte en el nervioso, el que padece desequilibrios, el inestable psicológico. Neurosis y degeneración son las dos grandes vías que permitirán los nuevos avances de la psiquiatría”[2] . 

La introducción del condicionante neurótico asociado a la degeneración y la criminalidad es expuesta en España a finales de siglo por el Doctor en Medicina y Cirugía Vicente Ots y Esquerdo. Académico corresponsal de la Real Academia de Medicina de Madrid, ex médico del Manicomio de Carabanchel y colaborador de distintas revistas de ese campo, ya había escrito trabajos significativos como Locura epiléptica alcohólica en 1893 o La locura ante los tribunales en 1894. La tesis de que hay una “unidad patológica y dependencia estrecha e inmediata que las neurosis guardan con la degeneración mental”[3] es pretendidamente demostrada por el autor a través de la exposición de un caso real, anónimo eso sí, en el que ciertos síntomas desembocan en la conexión real de ambos conceptos. Habla el autor de un diagnóstico de afección nerviosa inveterada, profiere una densa descripción física del paciente, se toman como signos inequívocos que sea un hombre lento en dar respuestas e inseguro, concluyendo que se trata de un degenerado cerebral.

En el periodo de 1875-1900 los alienistas no prestaron demasiada atención a los postulados teóricos de Morel, con una salvedad: cuando se daba la ocasión de usarlos en un tribunal de justicia bajo el disfraz de peritos la cosa cambiaba. Apostaban por la patología social del acusado para pronunciarse finalmente por su internamiento en un manicomio que, a ser posible, sería privado y en numerosas ocasiones gestionado por el mismo perito o sus colegas. Con ello no se quiere lanzar la hipótesis de que estos científicos usasen su ciencia como herramienta para enriquecerse o gozar de una mejor posición social. El positivismo en España tuvo algo de triunfalista en la medida que, alarmados por el estado de retraso económico y social de su país, creyeron tener entre sus manos una solución perfecta. Eran optimistas y se creían no sólo en plena posesión de la verdad, sino que estaban convencidos de que podían obrar en consecuencia para contribuir seriamente a los logros patrióticos esperados y expresados por el movimiento regeneracionista.

Ya en el cambio de siglo “los alienistas españoles fueron abandonando la referida ambigüedad ante el degeneracionismo, llegando a aceptarlo en su globalidad. Las razones de este cambio de actitud se debieron a la extensión del degeneracionismo en Europa, a la caída de muchos establecimientos privados en el custodialismo, al fuerte impulso que tomó la teoría de la degeneración entre los médicos sociales y a una mayor vocación higienista del alienismo”[4]La atención prestada fue otra bien distinta fuera de los tribunales. Los aspectos médico-sociales de la obra de Morel, hasta entonces descuidados, pasan a cobrar protagonismo con la extensión de las Ligas de Higiene Mental y el planteamiento de reformas higiénico-sociales.

Pero otro factor que cobra relevancia es la notoriedad alcanzada en España por Max Nordau, quien redacta su “Degeneración” en dos tomos, extendiendo las nociones apuntadas por Morel al campo de la literatura o, dicho de otra manera, alargando la sombra de la locura a todo campo ajeno a su modo de interpretar la normalidad de los patrones del positivismo. Cabe decir de inicio que este trabajo está dedicado a Lombroso y es publicada su traducción en 1902 a manos de Nicolás Salmerón. La tesis defendida es clara: “Los degenerados no son siempre criminales, prostituidos, anarquistas o locos declarados; son muchas veces escritores o artistas”[5]Así, “algunos de estos degenerados de la literatura, de la música y de la pintura han obtenido en estos últimos años una boga extraordinaria y numerosos admiradores les exaltan como si fueran los creadores de un arte nuevo, los heraldos de los siglos por venir”[6]. Y los siglos por venir, el XX en este caso, estaban cargados de misticismo por ejemplo, palabra que designaba relaciones entre fenómenos para el autor inexplicables e imprecisas, insanas y anormales en definitiva, que precisaban de un diagnóstico médico más que una atención notable por parte de la población; estaban cargados de referencias al ensalzamiento de la obra de autores como Tolstoi (“el tolstoísmo es una aberración intelectual, una forma de degeneración”[7]) o Wagner (que para Nordau “está sobrecargado por sí solo de una mayor cantidad de degeneración que todos los degenerados juntos que hemos visto hasta aquí”[8]); cargados de decadentes y estetas como Baudelaire y Oscar Wilde (hombre que “ama la inmoralidad, el pecado y el crimen”[9]; llenos de interés hacia individuos como Nietzsche, a quien Nordau dedica un párrafo realmente interesante que conviene rescatar: “Cuando se leen uno tras otro los escritos de Nietzsche, se adquiere desde la primera a la última página la impresión de que se está en presencia de un loco furioso que con los ojos centelleantes y echando espuma por la boca, suelta una oleada ensordecedora de palabras, gesticulando salvajemente, y que en medio de sus vociferaciones, ora estalla en locas risotadas, ora lanza torpes injurias y maldiciones, ora se entrega a una danza vertiginosa o se precipita con el rostro amenazador y el puño levantado sobre los visitantes o adversarios imaginarios”[10]En resumen, todas las nuevas tendencias literarias, incluyendo el naturalismo de Zola, son aberrantes y susceptibles de ser tachadas de degeneradas, con algunos puntos en común: “un cerebro incapaz de trabajar normalmente, de donde debilidad de voluntad, inatención, predominio de la emoción, falta de conocimiento, ausencia de simpatía, de interés hacia el mundo y la humanidad, atrofia de la noción de deber y de moralidad”[11], valores clave para el mantenimiento de los privilegios sociales de la mediana burguesía.

El paso de la monomanía a la degeneración se puede seguir a través de distintos trabajos de autores españoles del momento. En 1881 por ejemplo, el Doctor Escuder escribe un trabajo titulado Locos impulsivos, expresado a modo de conferencia leída, donde habla extensamente de Vendrell, un asesino que como no podía ser de otra manera, al autor le pareció un loco rematado. Con antecedentes de locura en su familia, Vendrell buscó como cómplice a un pastorcillo imbécil que contribuyó desinteresadamente en el crimen. Mataron a un hombre y a dos mujeres dentro de una casa. No robaron nada. Su abogado defensor apostó con el concurso de la Academia de Medicina de Valencia por una locura epiléptica, pero finalmente fue sentenciado a muerte. Escuder, médico que iba ganando notoriedad social, no dudó en acercarse a prisión a conocerle. Comenta que se encontró con un hombre inestable, mal educado, que no miraba a la cara, “de aspecto cerrado y repulsivo, traidor llorón e hipócrita, no disimula el goce que le produce la efusión de sangre. Violento, inmoral, corrompido, lleno de vicios, aficionado a contraer deudas, mal equilibrado en sus facultades psíquicas, impetuoso, irreflexivo e irascible, arrebatado y obstinado”[12].

Con todos estos rasgos, Escuder se convence de su demencia: “Era un loco epiléptico porque deliraba en voz alta”[13], tenía alucinaciones, se sentía perseguido y quería matar a casi todo el que le rodeaba. Escuder defendió su demencia en la prensa cuando, poco después, en septiembre de 1879, Vendrell se fugó ingeniosamente del presidio huyendo a Buenos Aires. “Yo (Escuder) quedé desacreditado y puesto en ridículo por algunos periódicos”[14], mientras que el cómplice fue reajusticiado, y Vendrell conducido por la policía argentina a un manicomio, bajo el diagnóstico de monomanía de las persecuciones.


Sigue en parte 3 http://elblogderaskolnikov.blogspot.com/2011/12/locura-y-crimen-parte-3.html

Locura y crimen: el debate en los tribunales a finales del siglo XIX



I

No pasan días en que ante los tribunales de justicia comparezcan verdaderos monstruos humanos, perpetradores de los más horrendos y premeditados crímenes, que por sus circunstancias de preparación, meditación intencionada, cálculo en su ejecución y disposiciones tomadas al servicio de la inculpabilidad, parezcan ser ejecutados por el más vulgar criminal, cuando el análisis psiquiátrico descubre en los signos psico-orgánicos de estos sujetos los estigmas de la degeneración”
Los degenerados en sociedad. José Salas y Vaca.

Desde salones de conferencias, ateneos, artículos de prensa, cátedras universitarias, libros de investigación, juzgados, y todo aquel foro público existente, higienistas sociales y alienistas trataron de ganarse la confianza y el reconocimiento de las instituciones públicas. A sus espaldas, la creciente influencia social de otros compañeros de profesión en Francia o Alemania, naciones avanzadas cuyo modelo había que imitar para regenerar un país atrasado social y económicamente como el nuestro. En juego, nuevas parcelas de poder que había que reconfigurar. Como conglomerado teórico a defender, la importación y traducción compulsiva de todos aquellos trabajos internacionales teñidos de positivismo y optimismo científico que pudiesen aportar material idóneo para la interpretación de sus ideas a distintos estratos de la sociedad española.  El enemigo, la iglesia, las ideas conservadoras, los defensores del libre albedrío. El aliado inesperado, la burguesía.

Aún hoy resulta polémico afirmar que los alienistas de finales del XIX sentaron inconscientemente algunas de las bases más firmes del fascismo italiano o del nazismo alemán. Cuando una de estas tesis ha sido planteada en algún trabajo, enseguida ha sido tachada de interpretación perversa. Pero entre los deseos del regeneracionismo español y la aplicación organicista de determinados postulados al campo de lo social (por parte de conocidos progresistas) encontramos frecuentes ideas que hoy, con la distancia como ventaja, nos resultan desafortunadamente familiares.

No es de extrañar. Mussolini fue reconocido lector de Lombroso, que a su vez era un hombre de izquierdas; Jaime Vera, cofundador del PSOE, fue el psiquiatra más conocido de finales de siglo, y aprovechó su posición para contrarrestar bajo el auspicio de la ciencia una serie de postulados incómodos o que le restaban espacio político como las anarquistas; El Doctor Esquerdo, importante republicano, supo obtener beneficio económico de la amplitud de los perímetros de la locura, (…). Algunos de los historiadores del periodo dan cuenta del uso socio-político o médico-social de la locura para mantener determinados privilegios sociales. Si para la acomodada burguesía determinadas teorías científicas novedosas podían ser miradas con escepticismo por resultar peligrosas, enseguida supieron intuir que podían encontrar más rentabilidad que perjuicio. En palabras de Álvarez-Uría, “el nacimiento del alienismo supone (…) la emergencia de una ciencia política capaz de resolver de forma técnica un problema de gobierno: conciliar los imperativos de la Seguridad Pública con la libertad de las personas”[1]. En otras palabras, “la identificación entre ley natural y ley social resultó de gran utilidad para justificar las desigualdades sociales, políticas y económicas, al subrayar que éstas derivaban de diferencias constitucionales, vehiculadas por la herencia. Las causas sociales de manifestaciones tan dispares como la miseria, el pauperismo, la enfermedad, el crimen o las revoluciones, fueron cómodamente obviadas; mientras que, en esta misma línea argumental, pobres, locos, delincuentes, prostitutas, alcohólicos, revolucionarios, etc, se consideraron ilegales de la naturaleza y, consecuentemente, de la sociedad”[2].

Poderosa arma pues, aquella que permitía dilucidar lo hasta ahora imposible: las causas objetivas de la consecución de determinados actos, en función de exámenes médicos. Con ella no cabrían discusiones. Una familia podría ser pobre de por vida por determinados condicionantes físicos que no les otorgarían capacidad de vivir de otra manera. Serían tal y como habían nacido. Y hasta que algunos sociólogos y críticos del momento no rechazaron esta ortodoxia científica, fueron muchos los que creyeron haber llegado a la resolución de los problemas más acuciantes de la historia: las guerras, los crímenes, la violencia, las clases o estamentos, etc. Se veían en su particular fin de la historia.

Consecuentemente, determinados crímenes, y especialmente los políticos, fueron parte del campo de acción en el que alienistas e higienistas debían ganar terreno. La sucesión de las crónicas negras en los nuevos periódicos, alarmando y apelando a la parte más oscura de la cultura popular española, les permitía la posibilidad de obtener ese reconocimiento social. Con él, aprovechar la debilidad del Estado para obtener beneficio económico con la expansión de centros y consultorías privadas.

Lo cierto es que España es un país pionero en el tratamiento de la locura. Numerosos trabajos ya desde el siglo XVI prestaban atención al problema de la vagancia y la ociosidad, como factores que generalmente desencadenaban en diferentes formas de locura. El mismo Lope de Vega había dedicado un drama a una Casa de Orates fundada en la ciudad de Valencia en el siglo XV. Pero hasta finales del siglo XVIII, todas estas iniciativas venían de autores directa o indirectamente fieles a los dictados de la Iglesia católica. Es entonces, con la Dinastía Borbónica, cuando cobran protagonismo algunos de los puntos clave de los procesos de centralización burocrática y control público. “El encierro de ociosos y vagos constituía una pieza clave en los proyectos de la Ilustración”[3] comenta Álvarez-Uría explicando algunos ejemplos: “Se prohíben los juegos de azar y las corridas de toros con la muerte de la fiera; se suprime la costumbre de que los condenados a muerte echen a suerte la que va a corresponderles; se implanta la unificación monetaria y se decretan numerosas órdenes de higienización; el castellano se impone como lengua nacional y se prohíbe a los gitanos hablar su jeringonza; se prohíbe asimismo que los actores de comedias improvisen sobre el texto escrito y que los curanderos ejerzan como tales (…)”[4]. De igual forma, “vendrían también los cierres de las tabernas, lugares de conspiración, de dilapidación de salarios y deterioro físico, acompañados de prohibiciones de tenencia de armas, las detenciones de los más radicales, y para ahogar toda violencia, una lluvia ininterrumpida de folletines moralizadores y otras formas culturales exógenas, destinadas a destruir formas culturales relativamente autónomas y a crear una educación sentimental del pueblo. En nombre de la Higiene Pública, surgirán proyectos urbanísticos, se derribarán barrios y casas insalubres, se realizarán ensanches, en fin, se intentará destruir por todos los medios la cohesión física del barrio, su vida y sus costumbres”[5]En este sentido, el Motín de Esquilache supone un punto y aparte en el control y la defensa social sobre la población por parte de las autoridades. La reclusión en Hospicios Reales será la propuesta institucional para ociosos y locos. La asociación entre pobreza, depravación, irracionalidad, rebeldía o improductividad con locura vienen a esbozar las bases de un modelo de producción económico que defiende la tesis de la reclusión por su bien, es decir, el encierro como medicina, como parte de un tratamiento necesario.

Ya entrado el siglo XIX, la traducción de las obras de autores como Pinel y Esquirol, así como las noticias de la construcción de manicomios y modelos carcelarios como el Panóptico, impulsan a los gobiernos sucesivos de nuestro país a proponer la realización de estadísticas de locos (como la de 1848, en la que se cuentan más de siete mil) y a inaugurar manicomios como el de Santa Isabel en Leganés o el de Nueva Belén, destinados a dementes de cierta posición económica.

Mientras que los primeros alienistas españoles indagan en el conocimiento de los caracteres biológicos de las personas, los higienistas se dedican a establecer relaciones entre algunas de las causas de las deficiencias físicas con un determinado modo de vida. Entre los más destacados de aquellos primeros, Mariano Cubí (seguidor de Gall) y Pedro Mata, referente principal de los alienistas más populares de finales de siglo. Entre los segundos, autores como Méndez Álvaro, que hablan largo y tendido del reordenamiento urbano, de la construcción de nuevas casas según innovadoras fórmulas, y de la instalación en ellas de los avances tecnológicos más modernos de su tiempo.

Los videos porno de Bin Laden


Me parece que de todo lo encontrado en la casa de Bin Laden, funcionarios "anónimos" van a ir filtrando determinadas cosas que pueden convertir esto en media telecomedia. Si hace unos días eran videos caseros con el hombre ensayando ante la cámara sus disgustos, como quien se mira al espejo, ahora nos cuentan que tenía videos porno "de altísima calidad". Esto último me sorprende, porque no sé a qué se refieren exactamente. ¿Tal vez simplemente son videos modernos, editados bien? o ¿esa es la valoración que contrastados profesionales han hecho de la calidad en la "ejecución" de los mismos? Y, ¿Qué trabajo es ese que para salvaguardar la seguridad del Imperio uno se ha chupado video tras video porno? ¡Qué jornadas laborales más intensas!

El caso es que mientras esto suena risible, ayer al norte de Peshawar se consumó la primera gan venganza oficial por la muerte del Líder con más de ochenta muertos. Volvemos a lo serio. Mientras Esham, portavoz talibán, ha salido de un modo fulgurante a reivindicar el hecho y ponerle el sello de V de Vendetta, Fernando Reinares nos cuenta, en el artículo cuyo enlace pongo abajo, quien es Therik e Taliban Pakistan (TTP, Movimiento Taliban de Pakistán), explicándonos que "Dentro del territorio paquistaní, la posibilidad de perpetrar atentados suicidas contra ciudadanos e intereses estadounidenses es muy limitada, debido a lo escaso de dichos blancos potenciales y su elevada protección. Una posibilidad prácticamente nula además en las zonas tribales situadas al noroeste del país, donde este tipo de blancos son inexistentes. Sin embargo, las agencias de seguridad paquistaníes, y en especial los cuerpos paramilitares que operan en esas áreas del país, ofrecen muchos más blancos de oportunidad", así como que para los grupos talibanes, como comentaba hace tan solo unos días Meshud, líder talibán, en una entrevista para ABC, el primer gran objetivo de los asociados a Al Qaeda en Asia Central es Pakistán, por haber permitido la captura de Bin Laden. Claro, que por criterio de oportunidad, casi siempre había sido así.

En definitiva, que lamentablemente no solo van a correr regueros de tinta como consecuencia de las filtraciones de la operación de los SEALS. Queda mucho por ver.

Mihabudin Mehsud (Waziristán del Sur, 1979).
Foto: ABC





http://www.elpais.com/articulo/internacional/Videos/pornograficos/guarida/Bin/Laden/elpepuint/20110513elpepuint_13/Tes
http://www.elpais.com/articulo/internacional/solo/acto/venganza/elpepuint/20110513elpepuint_12/Tes
http://www.webislam.com/?idt=19439

¿Para qué matar a Bin Laden?


Un tipo delgado, de 54 años, con problemas renales, desarmado, parece un blanco fácil para los Seals. Se le reduce, se le ponen unas bridas, se le encapucha y al helicóptero, ¿No?. Al final, reducirles con bridas parece que es lo que hicieron con el resto de familiares y con los dueños de la mansión, incluyendo a varios niños entre 2 y 12 años. ¿Qué sentido, pues, podría tener matarlo?

Pensemos en las ventajas e inconvenientes de haberle cogido con vida, aunque nos falte mucho por saber aún.

Como ventajas, sin duda la principal hubiera sido tener información de primera mano, que cantara, exponerlo al mundo como un acto de justicia, desarrollar un complejísimo proceso judicial para, después, con garantías o sin ellas, sentenciarle muy probablemente a la Pena de Muerte. Es decir, el proceso hubiera terminado en el mismo punto del camino. Y ese King Kong enjaulado y sacado a pasear no iba a escalar al Empire State.

Pensando en los inconvenientes, pues se me acaban ocurriendo tantos que, seguramente, en las mismas circunstancias o en el núcleo del poder de decisión sobre la operación, casi con toda seguridad hubiese tomado la misma.

- Primero, ¿Dónde le llevan? En una cárcel secreta es un peligro. La repercusión mundial del asunto, desde luego, llevaría a un rastreo mediático del lugar donde se encontrara que pondría en dificultades ese complejo sistema paralegal de los Estados Unidos. La solución más fiable, Guantánamo, con lo que Obama perdería el poco crédito que le quedara a ese respecto.

- Segundo, con casi toda probabilidad, se encendería una mecha peligrosa, en el radicalismo islamista, porque de ese modo el líder aislado, previsiblemente maltratado, cogería una aureola mucho mayor de mártir. Cuanto más Bin Laden, más riesgos. Si un medio de cualquier parte especula sobre posibles torturas, atentados en diez sitios distintos.  A medio plazo, cuando no a corto, el subidón preelectoral de Obama podría caer en picado. No interesa de cuerpo presente, está claro. Electoralmente, tampoco.

- Tercero, resulta difícil creer que Bin Laden cantara, salvo en un estado de semiinconsciencia tras haber pasado por decenas de ahogamientos simulados o "baños", que son los que han hecho cantar a otros. De ese modo, se obtendría tal vez información, más o menos precisa, pero seguramente los riesgos volverían a ser mayores. Si se queda en el baño, como le ha debido de pasar a muchos, entonces sí que el asunto se le escaparía de las manos al gobierno Obama. Por otra parte, la decena de ordenadores, memorias usb y demás que vajaron también en el helicóptero, pueden aportar mil veces más datos que la declaración de un torturado. Cuentas bancarias, enlaces, contactos, números, cosas que uno no se aprende de memoria, vaya.

En definitiva, que desde la lógica de la operación antiterrorista, me alisto al bando de los que piensan que el asesinato, sí, el asesinato de Bin Laden, era la opción menos mala. Pero cuidado, que si bien la calidad del personaje no da pie a que uno se apiade demasiado, tampoco hace falta ir sacando pecho por todas partes, como han hecho tontamente entusiasmados la mayor parte de nuestros dirigentes políticos.

Claro, si nos alejamos de la situación real y buscamos otras lógicas, más razonables, tal vez todo parezca una aberración. La sola imagen de niños de 2 a 12 años, maniatados, atados con bridas,  hasta que llegaron los militares pakistaníes me estremece, sean hijos de Bin Laden o del vecino de enfrente.