domingo, 25 de diciembre de 2011

36 años de dictadura, 36 años de democracia


Culé indignado
Foto: El País

Sí. Franco gobernó una eternidad. La friolera de 36 años, hasta su muerte. 

A menudo, en el discurso político, las claves de la Transición se encuentran muy presentes. En aquellos años se llevan a cabo las primeras elecciones democráticas, se aprueba nuestra actual Constitución, se adoptan acuerdos de Estado que nadie a estas alturas quiere ni mentar, se acepta una Ley Electoral que favorece a los grandes partidos para así evitar que las minorías radicalizadas de una u otra tendencia puedan desestabilizar el proceso. Tal vez, un conglomerado de aciertos que facilitaron que hayamos llegado hasta donde estamos. Pero...

Nuestra democracia tiene hoy los mismos años. También, la friolera de 36 . Más de un tercio de los políticos de este país no recuerdan esa Transición porque no la vivieron, porque andaban con pañales o igual no habían nacido. Creo que hay que respetar los aciertos pasados, pero es momento de dar un paso hacia adelante. Es momento de no hipotecar nuestro futuro, que suficiente hipotecado está ya a través de los bancos, en aras de dar una estabilidad a algo que ya es estable, en un periodo en el que ni ETA, ni las minorías radicales parecen hacer peligrar el acuerdo democrático.

Sí, es posible que con una reforma de la Ley Electoral, los partidos extremos que ganan progresivamente votos (como PxC en Cataluña) adquieran más peso. También hará más exigentes las promesas de los grandes partidos, que verán cómo no son capaces de tener presencia mayoritaria por la cara bonita de la Ley D´Hondt. Vamos, que se lo curren si quieren mantenerse.

Pero se oye un run run que pide cambios, que quiere avanzar. A ese run run no le vale el pasado, para ese run run la bandera de España no es algo peyorativo, para ese run run la democracia es algo más horizontal, más abierto, más equitativo. Salvando las distancias, si los de la Transición, los actuales gobernantes, se oponen a dar pasos hacia adelante, pueden sacar a la calle a sus "grises", como hacía Franco en las Universidades. Pueden hacerlo, y desalojar a golpes una plaza. Minutos después volverá a estar llena. Más llena aun. Entiendan que, de un modo u otro, esa gente ya solo se irá cuando así lo acuerde. Nadie defenderá, ni aquí ni fuera, actuaciones como las que se vivieron el otro día en Barcelona.

Esto consiste en mirar para adelante, proponer cambios concretos, definirlos y articularlos. Mi opinión es que las acampadas deben de dar paso a otro tipo de actuaciones, que cuanto más tiempo en la calle peor, que la prensa, cansada, tratará de despretigiar el movimiento. Son muy capaces de hacerlo. Es necesario generar una alternativa creible, un modelo de presión a través de concentraciones puntuales, protestas, actuaciones siempre pacíficas, que tengan presencia de aquí a las próximas elecciones generales. Y que el partido que quiera acoja parte de las sugerencias. Recordad cuál fue el principal motor de incremento de votos de Zapatero en 2004: su propuesta de sacar a las tropas de Iraq, como consecuencia del NO A LA GUERRA. De algo así se trata. Rajoy tendrá sus votantes inmóviles. IU querrá aglutinar para sí parte de ese movimiento, porque en buena medida las reivindicaciones están en sus propuestas de siempre. Rubalcaba tendrá que decidir a qué caballo se sube. Es lo que es, pero que se arrime y dé pasos en esta dirección puede depender, en parte, de la simpatía o la confianza que sea capaz de generar en el ala izquierda de su voto, desencantado, decepcionado, hastiado. Ese que le ha dejado de lado en las elecciones del 22m.

Pero para eso, le queda tanto trecho por andar....

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