domingo, 25 de diciembre de 2011

Carta triste a los militares españoles


Lamento profundamente la muerte del Sargento Joaquín  Moya en Afganistán, a manos de esa lacra que son los talibanes, lacra que, por otra parte, afecta principalmente, y para que no se nos olvide, a musulmanes de a pie, moderados, que nada tienen que ver con esa versión rigorista y radicalizada de su religión.

Lamento profundamente que con la muerte de este soldado sean ya 98 los españoles que han perdido la vida en Afganistán. Nada menos. Sé que son muchos más los muertos civiles, los muertos inocentes, pero no por eso voy a dejar de ser muy sensible a quienes desarrollar un trabajo profesional allí donde les mandan. Y, tal vez, ese es el problema.

Lugar donde se ha producido el ataque al Ejército español.Desafortunadamente, el ejército español está asociado por parte de la izquierda de este país a los postulados más conservadores. No es una realidad histórica ni mucho menos. Ser militar, incluso ser patriota, no es algo que se pueda atribuir para sí la derecha. Buena parte de los grandes levantamientos liberales, progresistas, del siglo XIX los llevaron a cabo militares que luchaban contra el sinsentido conservador, contra la dictadura tradicional que trataba de evitar la llegada de la democracia en España.

Y sí, buena parte de nuestros militares se sienten más arropados en el espectro de la derecha, en el de la tradición, en el de la misma iglesia. Me parece un error. El deseo de un mundo sin guerras, el sentimiento ciudadano, internacionalista, de la izquierda de verdad, nada tiene que ver con el desprecio a la labor profesional de los militares españoles. Más aún, me atrevería a decir que ellos son un ejemplo clarísimo de víctimas de los caprichos e intereses de otros. Porque cuando desde la izquierda se pide la no intervención en Afganistán, se hace a sabiendas de que se trata de una guerra que en nada favorece a nuestros intereses, que no es ni moral ni siquiera beneficiosa para el país que defienden. Y en Afganistán, como sucedió en Iraq, a día de hoy solo bailamos el agua a los intereses de otros. Nuestros militares no van a conseguir estabilizar una región como aquella, solo le hacen el juego a otros poniendo, para colmo, los muertos encima de la mesa.

Ahora vais a ver cómo se reparten las condolencias de unos a otros. Como PP y PSOE se pasan la pelota de la responsabilidad intentando ganarse vuestra simpatía. Todos lamentan las desgracias que os ocurren. Pero hay otros que quieren que volváis a casa, que no participéis en guerras que son trampas envenenadas porque, ni contribuyen al bienestar del país al que servís, ni defienden los valores de la justicia o de la ética. Son guerras inmorales que matan a muchos inocentes y que, también, acaban matándoos a algunos de vosotros.

El ejército que mucha gente quiere y que mucha gente espera está en Haití ayudando tras una catástrofe natural, está en Galicia luchando contra el chapapote del Prestige, está en muchas misiones humanitarias. Allí es donde uno puede sentir orgulloso de ejército español. Porque es desalentador saber que esta muerte, como las anteriores 97, no servirá para nada, para absolutamente nada. Los dos grandes partidos os quieren allí. Yo no, incluso me atrevería a hablar en plural. Nosotros no. Nosotros queremos que seáis útiles donde más se os necesita. Y ese lugar no se llama Afganistán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada