domingo, 25 de diciembre de 2011

El Gobierno Noruego: entre la candidez y la ineficacia


Todos parecen estar de acuerdo en que Noruega es el paradigma de las sociedades avanzadas. Tasas de delincuencia bajísimas, modelos de progreso social muy por encima de otros países, alta renta per cápita, etc. Se dice que la terrible matanza de Oslo y Utoya va a poner en jaque el modelo en sí mismo, que lleva al Rey de Noruega (una anomalía para una sociedad tan avanzada, por cierto) se permitiera el lujo hace años de caminar sin guardaespaldas. Se dice que se trata de una sociedad confiada, con escasas medidas de seguridad y una bajísima noción de riesgo externo.

Ver imagen en tamaño completoSin embargo, la benevolencia no es más que una apariencia que esconde otras realidades. Dice Save The Children que el mejor país para ser madre es Noruega, y el peor Afganistán. Noruega forma parte de la OTAN e interviene directa y activamente en esta guerra. Hasta este próximo mes de agosto, también ha intervenido sobre el terreno en Libia. Es decir, la tranquilidad y la confianza interna no está equilibrada con una política exterior, porque fuera de sus fronteras ha desarrollado una política agresiva, similar a la de España.

Y sí, España ha pagado muy caras las consecuencias hace años. Eso no significa que la ciudadanía noruega lo merezca, ni mucho menos. Nadie merece eso. Pero merece la pena que nuestros admirados vecinos del norte salgan de la candidez por fin. No se trata de poner barreras en todas partes y llenar de guardaespaldas a los altos cargos. Se trata de ser conscientes que una política exterior agresiva como la que mantienen puede tener consecuencias, se trata de asumir los riesgos consecuentemente con los hechos. Sus servicios de inteligencia lo empiezan a tener claro, sobre todo tras la amenaza de Al-Zawahiri y la detención de una célula el pasado año, con colaboración alemana. sin embargo, la mierda estaba dentro.

También conviene tener clara otra cosa: nuestras sociedades, con todas sus virtudes, también nos capaces de generar individuos como Breivik. No solo Noruega, cualquier país occidental los tiene. Otra cosa es que, desafortunadamente, además de cándidos hayamos sido ineficaces. Que un fanático anda suelto vale. Pero que lleve preparando semejante matanza durante doce años, comprando productos químicos, etc., y que nadie se haya enterado ni del NODO es preocupante. O, peor, que una vez que no se ha evitado, el tipo se permita montar una matanza de más de una hora sin que las medidas de protección garanticen nada, o no puedan pararla minimizando los tiempos y, por tanto, el número de muertos. Como si Utoya fuera una isla perdida en el Pacífico, mientras los chavales, en plena orgía del terror, llaman a sus familiares pidiendo una ayuda que no reciben.

Respeto la llamada a la unidad de aquel país. Esta entrada no es una crítica a Noruega, como modelo. Ni mucho menos una crítica al pueblo noruego, que es el que ha padecido las consecuencias irreversibles. Es una crítica a su gobierno, que no ha sabido 1. proteger a los suyos y 2. actuar con rapidez una vez que el peligro ya disparaba dos balas por cabeza a sus anchas. Los muertos están ahí. No conviene sacar pecho, encima. alguna cosa tiene que cambiar.

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