domingo, 25 de diciembre de 2011

La fiesta de los toros en España 2010


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El Ministerio del Interior ha publicado estos días atrás su memoria anual sobre los festejos taurinos celebrados en el Estado a lo largo de 2010. Echarle un vistazo permite conocer un poco más a fondo esta actividad que gestiona tamaño Ministerio. Así podemos diferenciar entre Corridas de Rejones con Toros, corridas de toros, Festejo Mixto, Festival, Novillada con Picadores, Rejones con Novillos, Becerrada, Novillada sin Picadores, Corrida Mixta con rejones, Parte Seria de toreo Cómico y Festejos Populares.

Todas estas diferencias, aunque se remiten a casi lo mismo (mismos escenarios, mismos actores, voluntarios e involuntarios y, casi siempre, mismo resultado), dejan unas conclusiones que se pueden calificar (tal y como yo las califico, claro, que para gustos los colores) de satisfactorios. Entre el año 2007 y el 2010, los festejos variopintos se han reducido en más de un 50% en Andalucía, Murcia y Baleares, y en más de un 40% en País Vasco, La Rioja y Valencia. Con todo, una de cada tres corridas, o como se llamen, que se celebraba hace cuatro años, ahora ya no se celebra.

Con estos datos, se puede añadir que se han lidiado 9.299 toros en 2010, a cargo de los 712 matadores de toros inscritos en el registro de ese Ministerio (además de novilleros, rejoneadores, banderilleros, mozos de espada, etc., haciendo una suma de 8.631 profesionales de la cosa). Hay 1.350 empresas ganaderas de reses de lidia y 42 escuelas taurinas en nuestro país.

Pues muy bien. Uno no sabe si las corridas han descendido porque son caras y con la crisis se organizan menos festejos, si existe un menor interés ciudadano por estas historias o si son muchos los ayuntamientos que han decidido eliminarlas de su programa de fiestas, bien porque suponían un buen mordisco a su presupuesto, bien porque consideraran degradante el trato que se da a los animales. En los próximos años se podrán confirmar las tendencias.

Confieso públicamente que, hará un par de años, recibí una invitación para acudir a una corrida de San Isidro y, lo que es peor, fui. Para mi, la plaza de toros de Las Ventas era un templo de la música, nada más. Observación antropológica en toda regla pero hasta un límite. Que me perdone mi abuelo. Asientos incómodos, gente pija, pero eso es lo mismo, forma parte del decorado. Aguanté uno, dos y tres toros. Fui al baño un par de veces y al bar otra. Me llamaron al móvil y alargué la conversación. Al cuarto, me fui. Y lo hice con la sensación triste, odiosa, de no pertenecer al mismo grupo humano que los miles de asistentes del recinto, incluidos niños, de ser un extraño, un "pato en el Manzanares" que dijera el taurino Joaquín Sabina.

Nadie va a discutir a estas alturas que el procedimiento en sí hay cultura, hay arte, hay una riqueza en el lenguaje. También me encantó que en el Coliseum romano me explicaran detalladamente los pormenores de los Circos, sus diferencias, sus matices. Negarlo es de bobos. Pero donde unos ven valentía, yo solo observé un acto de total y absoluta cobardía.




Informe del Ministerio del Interior
http://www.mir.es/SGACAVT/juegosyespec/toros/estadistica/EstadxsticasTaurinas2010.pdf

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