domingo, 25 de diciembre de 2011

Ladrones de arte en España y el Codex Calistinus


Tras la desaparición el pasado martes del Codex Calistinus del archivo de la Catedral de Santiago de Compostela, se está volviendo a hablar y mucho de estos raros especímenes que son los ladrones de arte. Ayer mismo se detuvo en San Francisco al ladrón que había robado "Tete de Femme" de Picasso, al que podéis ver en la foto de abajo, como si nada. 

Ladrón cazado
Especimen de ladrón con cuadro de Picasso debajo del brazo.

Ayer contaba "El País" (http://www.elpais.com/articulo/cultura/mayores/robos/arte/Espana/elpepucul/20110707elpepucul_13/Tes) que cada año se producen entre 200 y 250 robos del Patrimonio artístico Nacional, hechos investigados por grupos especializados de la Policía y de la Guardia Civil. Los más significativos de los últimos años  son los que aparecieron en el camión de Getafe (Chillida, Botero o Tápies), el robo de una campana de 100 kilos de peso de la Ermita de Sant Martí de Castellart, en Quart (Girona), el incunable de 1482 que desapareció de la Biblioteca Nacional (Ptolomeo Cosmografía) y que provocó el cese de Rosa Regás, el robo en casa de las Koplowitz (que tenían, por antojo, entre otras muchas cosas un Goya) o las hazañas de Eric, El Belga, que incluso quería parecer simpático en los medios, y que era un profesional de esto, habiéndose hecho famoso tras el robo del "Encuentro de Cristo con los discípulos de Emaús" de El Greco.

Hay, al menos, dos cosas en común en este tipo de hechos: que no roban en mi casa, ni en la tuya, porque nuestros cuadros son del Ikea o del Leroy Merlin, y que los que realizan los encargos o los compran son ricos. Vamos, que entre ladrones y sinvergüenzas podridos de pasta está la cosa. Como siempre, ellos se lo guisan y ellos se lo comen.

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