domingo, 25 de diciembre de 2011

Reconfigurar el 15m


Llevo todo el fin de semana leyendo distintas noticias sobre el movimiento del 15m en los periódicos de tirada nacional. El reportaje de "El País" no puede evitar mostrar su simpatía hacia el movimiento, presentando las caras de algunos de sus protagonistas; "Público" se alista en cierto modo a las reivindicaciones, mostrando cómo han sido factibles en otros países; "ABC" se ha preocupado de fabricar un "que cunda el desánimo", argumentando que el actual modelo asambleario impide llegar a puntos de acuerdo concretos; "El Mundo" no disimula, y trata de explicar que asamblearios y políticos son lo mismo, que se abastecen de idénticas burocracias, todo ello mezclado con la suciedad y los robos en la zona.

Después de leer todo eso, otros medios, e incluso estos, plantean que hay dos grandes partes encontradas en el movimiento. Los que se quieren ir y los que se quieren quedar, los que, como dicen malintencionadamente, quieren abortar el movimiento sacándolo de las calles, y los que esperan como agua de mayo (nunca mejor dicho) un desalojo policial que, por difícil, dará nuevos argumentos a los indignados para prolongar su agonía.

Mientras tanto las asambleas siguen en los barrios, se reúnen, discuten, preparan movilizaciones, cientos de propuestas de acciones, y con todo hay una nebulosa que no deja claro qué es lo que se está pidiendo. Para quienes siguen este blog, mi opinión ya quedó reflejada hace tiempo. Debían haber salido de Sol, de las plazas del país, incluso antes del desalojo catalán. No es una derrota. Se trata de reconfigurar la idea, una vez que se consigan plasmar en un papel una serie de puntos mínimos de acuerdo.

Vuelvo a la idea de hace semanas. Se trata, es mi respetuosísima opinión, de buscar nuevas estrategias, de llevar a cabo concentraciones coyunturales atendiendo a momentos políticos específicos, y siempre asociados a los puntos reivindicados. Dicho de otro modo, si hay concentraciones cada vez que el FMI se reúne, cada vez que se compone un ayuntamiento, cada vez que ocurre cualquier cosa que ya ocurría antes del movimiento, el cansancio hará que las movilizaciones se acaben pareciendo a las salas de hospital en que se han convertido las manifestaciones sindicales, como consecuencia única y exclusivamente de su ineficacia para motivar a una masa de trabajadores desanimada. En conclusión, será un fracaso. Y este movimiento está plagado de éxitos que hay que evitar que caigan en el olvido. Mirad, por ejemplo, la deslenguada de hoy que, ni corta ni perezosa, le ha preguntado al Príncipe Felipe sobre la convocatoria de un referendum para optar democráticamente sobre República y Monarquía.

Pues eso. A mi, más que indignados, me gusta eso, "deslenguados", gente que dice lo que piensa, que no quiere ser súbdito de cosas que vienen dadas y que nadie les ha preguntado nunca.

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PD. Por cierto, lo de los sindicatos es con cariño. Solo que, claro, uno puede afiliarse a un sindicato y ser defendido activamente cuando tiene un contrato de trabajo. Y hay cinco millones que no están en esa circunstancia. Pequeño detalle.  

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