domingo, 25 de diciembre de 2011

Tawakul Karman, los Premios Nobel y Obama: contradicciones varias



Hoy, Noruega nos regala los oidos tras haberle concedido el Nobel de la Paz a tres mujeres, una de ellas, Tawakul Karman, que lleva tiempo acampada en la plaza Al Taguir de Sanaá, en Yemen, junto con varios de sus hijos, protestando contra el régimen de Saleh. Le ha dedicado, en primeras declaraciones, el premio a las revueltas árabes. Un premio al que, por cierto, no sabía que optaba. 



Merecido, por supuesto. Pero curiosas estas concesiones. En 2009, se le regaló a Obama, por traer esperanza al mundo con su discurso. Pero Obama ha resultado ser un excelente vendedor de enciclopedias, nos la ha colado, y ese parece ser el problema de otorgar premios a las expectativas y no a los resultados de un trabajo. 


Obama que, por cierto, tiene a sus Drones al ataque en Yemen, habiendo matado a Al Alwaki hace unos días, y a otros dirigentes de Al Qaeda en la zona esta misma semana. Obama, que viola el espacio aéreo de aquel país, como de tantos otros, y que asesina selectivamente a los malos de la película. Obama, que a pesar de las críticas someras, permite a Saleh regresar por sus fueros de su breve exilio Saudí y seguir a lo suyo con los manifestantes. El precio Saleh lo tiene bastante claro: no quejarse de esos bombardeos, y hacer gestos, facilitar detenciones dentro de Al Qaeda en la Península Arábiga. Porque Yemen preocupa. Es un polvorín, a medio camino entre el descontrolado Somalia, al otro lado del Golfo de Aden, y el aliado necesario e intocable Arabia Saudí. 


Un vuelo chárter, que comienza en una plaza de Yemen, con una mujer que lucha desde una tienda de campaña, a la que se ha concedido el Nobel de la Paz en Noruega, que a su vez se le concedió al hombre más poderoso del mundo hace dos años, y que se permite el lujo de sobrevolar con sus aviones no tripulados los alrededores de esa misma plaza, para soltar sus bombas cuando tienen un objetivo a la vista. Este mundo tiene esas ironías.


¡Qué cosas se le ocurren a los noruegos!

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