Es cierto que hay que atribuir un mérito muy grande al aire fresco que ha supuesto el 15M a la hora de organizarse a través de las redes y luego llegar a mostrarse en grandes movilizaciones en la calle. Es un terreno ganado, un legado que hay que cuidar y mantener. Sin eso no hay nada.
También es cierto que las circunstancias adversas han favorecido esas movilizaciones. Un PSOE incapaz de controlar sus excesos y los del mercado financiero que se ha empeñado en proteger, dando palos de la derecha más rancia, y dejando a los susodichos el testigo para que den la puntilla a la mayor parte de logros sociales obtenidos tras muchos años de lucha (y de sangre también).
Llegadas las elecciones pasó lo que tenía que capaz. Una notable campaña de IU, favorecida también por las circunstancias, le permitió más que quintuplicar su número de diputados; el mensaje genérico es que el bipartidismo pierde fuelle, lo cual no le impide aplicar su rodillo con mayorías absolutas legitimidadas por las normas y leyes vigentes, pero cada vez con menor crédito popular. Otros pequeños partidos pescando a río revuelto, difamando, contando sus batallitas y victimizándose para ganar dinero de subvenciones y cobrar un protagonismo que nadie esperaba. Sí, me refiero a UPyD.
Mal empezamos cuando decidimos asumir como nuestro el término "indignado". Como bien dice @ciudadfutura, es un cajón de sastre en el que todo cabe porque, para que haya indignados, tiene que haber indignos y de esos sobran, pero es un concepto periodístico al que nos hemos sumado de un modo irresponsable. Al sistema le importa un bledo tener un atajo de enfadados o indignados por ahí haciendo chirigotas. Forma parte del juego y puede resultar hasta favorecedor tener cierta oposición en la calle.
Este defecto o problema de base no es corregible a estas alturas. Pero sí hay tres factores o niveles sobre los que el 15M y todo el movimiento "indignado" debe de reflexionar urgentemente:
1. Las reivindicaciones del 15M han tenido que ver con demandas nacionales, estatales si se quiere. Ley Electoral, desahucios, corrupción, etc. No se ha mirado al exterior salvo para contagiar las reivindicaciones nacionales de otros países amigos. Y cuando se ha mirado para fuera, hemos sido bobos, inocentes. Nos hemos tragado el discurso de la Primavera Árabe. Los musulmanes de algunos países reclamando democracias verdaderas en Libia, en Túnez, en Egipto o, ahora, en Siria. Pues muy bien. Por primera vez, un movimiento popular ha apoyado ingenuamente a la OTAN y a Estados Unidos, en su intervención contra Libia, con más de 70.000 muertos, o en Egipto, para que ahora se diseñen policías de lo moral organizadas por Hermanos Musulmanes para imponer la Sharia, ahora que USA ha decidido reirles la gracia y negociar porque han saldado su cuenta con la muerte de Bin Laden.
Se dijo múltiples veces que el 15M era un movimiento sin ideología, donde tenía cabida cualquiera. Es imposible, al menos para mí. No puedo mirar mi Ley Electoral en forma de neonacionalismo español mientras mis gobernantes apoyan democracias falsas y aniquilan aldeas enteras en otros países. No se puede dividir. No se puede ser ambiguo. Y ha sido así. Tras cada movimiento debe de haber una ideología común, con mil flecos, con 2.000 matices, pero común en lo que se refiere a la justicia y la libertad de los pueblos. Nosotros solo somos uno de ellos.
Así que o el movimiento "indignado" mira para fuera y se da cuenta de sus errores y de la necesidad de compartir una serie de ideas base, o está condenado al más simple y puro etnocentrismo, a creer que son el ombligo del mundo.
2. Lo dicho queda ligado al segundo factor. El movimiento "indignado", del 15M, de grupos como Anonymous, estéticamente se han visto representados por una máscara, la de una película, V de Vendetta. Todo movimiento tiene su estética, es necesaria, es compartida, como ocurre con la Marea Verde. Pero solo vale si detrás de esa máscara existe debate y formación. No me refiero a hacer o hablar en las asambleas. Me refiero a pensar, a leer, a conocer algo más que el presente para articular mejor las propuestas del futuro.
Me gusta la estética indignada, pero no duermo tranquilo pensando que buena parte de los que participan de ella no encuentran bibliografía más allá de la película dichosa. Hay otros, sí, muy preparados, con mucha formación, que están ahí, afortunadamente.
3. Esta desideologización ha traído consigo otro problema añadido que es morir de éxito, mear colonia, creer que de repente se estaba cambiando el mundo cuando, en realidad, se estaba dando colorido a las calles, algo meritorio pero que en nada, repito nada, afecta al sistema que se trata de cambiar. He chocado en numerosos debates con afirmaciones no diré prepotentes, pero casi, de una vanguardia espontánea que rechazaba cualquier tipo de lucha pasada porque "la suya era la buena". Quienes estén en ese falso pedestal, que se vayan bajando. Ninguna de las reivindicaciones del 15M se ha cumplido. Peor aún, a nivel de derechos medio año después estamos veinte años por detrás. Hemos ganado la estética y la capacidad de movilización, a veces a base de unas redes muy caldeadas que se retroalimentan dando ánimos. Esto también es necesario pero, que quede claro, aquí no se ha descubierto ningún Mediterráneo, no hay continentes nuevos y, lo que sí hay, es mucha historia de lucha que no hay que desmerecer, de la que hay que aprender para no cometer los mismos errores.
En definitiva, asumir que bailamos en su circo, que nos comunicamos con sus redes, que las censuran cuando quieren, que sus medios se disfrazan de progres para darnos temas de conversación (el ejemplo Salvados es escandaloso) que si se aburren nos miran por curiosidad, pero que por ahora, solo les resultamos divertidos.
También es cierto que las circunstancias adversas han favorecido esas movilizaciones. Un PSOE incapaz de controlar sus excesos y los del mercado financiero que se ha empeñado en proteger, dando palos de la derecha más rancia, y dejando a los susodichos el testigo para que den la puntilla a la mayor parte de logros sociales obtenidos tras muchos años de lucha (y de sangre también).
Llegadas las elecciones pasó lo que tenía que capaz. Una notable campaña de IU, favorecida también por las circunstancias, le permitió más que quintuplicar su número de diputados; el mensaje genérico es que el bipartidismo pierde fuelle, lo cual no le impide aplicar su rodillo con mayorías absolutas legitimidadas por las normas y leyes vigentes, pero cada vez con menor crédito popular. Otros pequeños partidos pescando a río revuelto, difamando, contando sus batallitas y victimizándose para ganar dinero de subvenciones y cobrar un protagonismo que nadie esperaba. Sí, me refiero a UPyD.
Mal empezamos cuando decidimos asumir como nuestro el término "indignado". Como bien dice @ciudadfutura, es un cajón de sastre en el que todo cabe porque, para que haya indignados, tiene que haber indignos y de esos sobran, pero es un concepto periodístico al que nos hemos sumado de un modo irresponsable. Al sistema le importa un bledo tener un atajo de enfadados o indignados por ahí haciendo chirigotas. Forma parte del juego y puede resultar hasta favorecedor tener cierta oposición en la calle.
Este defecto o problema de base no es corregible a estas alturas. Pero sí hay tres factores o niveles sobre los que el 15M y todo el movimiento "indignado" debe de reflexionar urgentemente:
1. Las reivindicaciones del 15M han tenido que ver con demandas nacionales, estatales si se quiere. Ley Electoral, desahucios, corrupción, etc. No se ha mirado al exterior salvo para contagiar las reivindicaciones nacionales de otros países amigos. Y cuando se ha mirado para fuera, hemos sido bobos, inocentes. Nos hemos tragado el discurso de la Primavera Árabe. Los musulmanes de algunos países reclamando democracias verdaderas en Libia, en Túnez, en Egipto o, ahora, en Siria. Pues muy bien. Por primera vez, un movimiento popular ha apoyado ingenuamente a la OTAN y a Estados Unidos, en su intervención contra Libia, con más de 70.000 muertos, o en Egipto, para que ahora se diseñen policías de lo moral organizadas por Hermanos Musulmanes para imponer la Sharia, ahora que USA ha decidido reirles la gracia y negociar porque han saldado su cuenta con la muerte de Bin Laden.
Se dijo múltiples veces que el 15M era un movimiento sin ideología, donde tenía cabida cualquiera. Es imposible, al menos para mí. No puedo mirar mi Ley Electoral en forma de neonacionalismo español mientras mis gobernantes apoyan democracias falsas y aniquilan aldeas enteras en otros países. No se puede dividir. No se puede ser ambiguo. Y ha sido así. Tras cada movimiento debe de haber una ideología común, con mil flecos, con 2.000 matices, pero común en lo que se refiere a la justicia y la libertad de los pueblos. Nosotros solo somos uno de ellos.
Así que o el movimiento "indignado" mira para fuera y se da cuenta de sus errores y de la necesidad de compartir una serie de ideas base, o está condenado al más simple y puro etnocentrismo, a creer que son el ombligo del mundo.
2. Lo dicho queda ligado al segundo factor. El movimiento "indignado", del 15M, de grupos como Anonymous, estéticamente se han visto representados por una máscara, la de una película, V de Vendetta. Todo movimiento tiene su estética, es necesaria, es compartida, como ocurre con la Marea Verde. Pero solo vale si detrás de esa máscara existe debate y formación. No me refiero a hacer o hablar en las asambleas. Me refiero a pensar, a leer, a conocer algo más que el presente para articular mejor las propuestas del futuro.
Me gusta la estética indignada, pero no duermo tranquilo pensando que buena parte de los que participan de ella no encuentran bibliografía más allá de la película dichosa. Hay otros, sí, muy preparados, con mucha formación, que están ahí, afortunadamente.
3. Esta desideologización ha traído consigo otro problema añadido que es morir de éxito, mear colonia, creer que de repente se estaba cambiando el mundo cuando, en realidad, se estaba dando colorido a las calles, algo meritorio pero que en nada, repito nada, afecta al sistema que se trata de cambiar. He chocado en numerosos debates con afirmaciones no diré prepotentes, pero casi, de una vanguardia espontánea que rechazaba cualquier tipo de lucha pasada porque "la suya era la buena". Quienes estén en ese falso pedestal, que se vayan bajando. Ninguna de las reivindicaciones del 15M se ha cumplido. Peor aún, a nivel de derechos medio año después estamos veinte años por detrás. Hemos ganado la estética y la capacidad de movilización, a veces a base de unas redes muy caldeadas que se retroalimentan dando ánimos. Esto también es necesario pero, que quede claro, aquí no se ha descubierto ningún Mediterráneo, no hay continentes nuevos y, lo que sí hay, es mucha historia de lucha que no hay que desmerecer, de la que hay que aprender para no cometer los mismos errores.
En definitiva, asumir que bailamos en su circo, que nos comunicamos con sus redes, que las censuran cuando quieren, que sus medios se disfrazan de progres para darnos temas de conversación (el ejemplo Salvados es escandaloso) que si se aburren nos miran por curiosidad, pero que por ahora, solo les resultamos divertidos.
