viernes, 30 de diciembre de 2011

ARTICULAR LA INDIGNACIÓN

Es cierto que hay que atribuir un mérito muy grande al aire fresco que ha supuesto el 15M a la hora de organizarse a través de las redes y luego llegar a mostrarse en grandes movilizaciones en la calle. Es un terreno ganado, un legado que hay que cuidar y mantener. Sin eso no hay nada.

También es cierto que las circunstancias adversas han favorecido esas movilizaciones. Un PSOE incapaz de controlar sus excesos y los del mercado financiero que se ha empeñado en proteger, dando palos de la derecha más rancia, y dejando a los susodichos el testigo para que den la puntilla a la mayor parte de logros sociales obtenidos tras muchos años de lucha (y de sangre también).

Llegadas las elecciones pasó lo que tenía que capaz. Una notable campaña de IU, favorecida también por las circunstancias, le permitió más que quintuplicar su número de diputados; el mensaje genérico es que el bipartidismo pierde fuelle, lo cual no le impide aplicar su rodillo con mayorías absolutas legitimidadas por las normas y leyes vigentes, pero cada vez con menor crédito popular. Otros pequeños partidos pescando a río revuelto, difamando, contando sus batallitas y victimizándose para ganar dinero de subvenciones y cobrar un protagonismo que nadie esperaba. Sí, me refiero a UPyD.

Mal empezamos cuando decidimos asumir como nuestro el término "indignado". Como bien dice @ciudadfutura, es un cajón de sastre en el que todo cabe porque, para que haya indignados, tiene que haber indignos y de esos sobran, pero es un concepto periodístico al que nos hemos sumado de un modo irresponsable. Al sistema le importa un bledo tener un atajo de enfadados o indignados por ahí haciendo chirigotas. Forma parte del juego y puede resultar hasta favorecedor tener cierta oposición en la calle.

Este defecto o problema de base no es corregible a estas alturas. Pero sí hay tres factores o niveles sobre los que el 15M y todo el movimiento "indignado" debe de reflexionar urgentemente:

1. Las reivindicaciones del 15M han tenido que ver con demandas nacionales, estatales si se quiere. Ley Electoral, desahucios, corrupción, etc. No se ha mirado al exterior salvo para contagiar las reivindicaciones nacionales de otros países amigos. Y cuando se ha mirado para fuera, hemos sido bobos, inocentes. Nos hemos tragado el discurso de la Primavera Árabe. Los musulmanes de algunos países reclamando democracias verdaderas en Libia, en Túnez, en Egipto o, ahora, en Siria. Pues muy bien. Por primera vez, un movimiento popular ha apoyado ingenuamente a la OTAN y a Estados Unidos, en su intervención contra Libia, con más de 70.000 muertos, o en Egipto, para que ahora se diseñen policías de lo moral organizadas por Hermanos Musulmanes para imponer la Sharia, ahora que USA ha decidido reirles la gracia y negociar porque han saldado su cuenta con la muerte de Bin Laden.

Se dijo múltiples veces que el 15M era un movimiento sin ideología, donde tenía cabida cualquiera. Es imposible, al menos para mí. No puedo mirar mi Ley Electoral en forma de neonacionalismo español mientras mis gobernantes apoyan democracias falsas y aniquilan aldeas enteras en otros países. No se puede dividir. No se puede ser ambiguo. Y ha sido así. Tras cada movimiento debe de haber una ideología común, con mil flecos, con 2.000 matices, pero común en lo que se refiere a la justicia y la libertad de los pueblos. Nosotros solo somos uno de ellos.

Así que o el movimiento "indignado" mira para fuera y se da cuenta de sus errores y de la necesidad de compartir una serie de ideas base, o está condenado al más simple y puro etnocentrismo, a  creer que son el ombligo del mundo.

2. Lo dicho queda ligado al segundo factor. El movimiento "indignado", del 15M, de grupos como Anonymous, estéticamente se han visto representados por una máscara, la de una película, V de Vendetta. Todo movimiento tiene su estética, es necesaria, es compartida, como ocurre con la Marea Verde. Pero solo vale si detrás de esa máscara existe debate y formación. No me refiero a hacer o hablar en las asambleas. Me refiero a pensar, a leer, a conocer algo más que el presente para articular mejor las propuestas del futuro. 

Me gusta la estética indignada, pero no duermo tranquilo pensando que buena parte de los que participan de ella no encuentran bibliografía más allá de la película dichosa. Hay otros, sí, muy preparados, con mucha formación, que están ahí, afortunadamente.

3. Esta desideologización ha traído consigo otro problema añadido que es morir de éxito, mear colonia, creer que de repente se estaba cambiando el mundo cuando, en realidad, se estaba dando colorido a las calles, algo meritorio pero que en nada, repito nada, afecta al sistema que se trata de cambiar. He chocado en numerosos debates con afirmaciones no diré prepotentes, pero casi, de una vanguardia espontánea que rechazaba cualquier tipo de lucha pasada porque "la suya era la buena". Quienes estén en ese falso pedestal, que se vayan bajando. Ninguna de las reivindicaciones del 15M se ha cumplido. Peor aún, a nivel de derechos medio año después estamos veinte años por detrás. Hemos ganado la estética y la capacidad de movilización, a veces a base de unas redes muy caldeadas que se retroalimentan dando ánimos. Esto también es necesario pero, que quede claro, aquí no se ha descubierto ningún Mediterráneo, no hay continentes nuevos y, lo que sí hay, es mucha historia de lucha que no hay que desmerecer, de la que hay que aprender para no cometer los mismos errores.

En definitiva, asumir que bailamos en su circo, que nos comunicamos con sus redes, que las censuran cuando quieren, que sus medios se disfrazan de progres para darnos temas de conversación (el ejemplo Salvados es escandaloso) que si se aburren nos miran por curiosidad, pero que por ahora, solo les resultamos divertidos. 


lunes, 26 de diciembre de 2011

Más tetas, un piercing y una tienda de campaña: la refundación del PSOE

Cuentan que el PSOE se quiere poner tetas, hacerse algún piercing y comprarse una tienda de campaña baratita para sumarse a las previsibles movilizaciones de la primavera. Tomar las plazas, en definitiva, utilizar el descontento popular para incendiar la calle, para mantener una tensión que les favorece. Olvidan algo, claro, que hace muy poco tiempo esas movilizaciones eran en su contra, y que no tuvieron reparos en que sus representantes ordenaran que se sacasen las porras para dejar las plazas a, por ejemplo, los peregrinos de las JMJ.

Ahora todo pasa por eso de "Reiniciar el PSOE". No se dan cuenta, al igual que le pasó a EQUO con el lema de su campaña, que cuando uno reinicia, simplemente el ordenador se apaga y vuelve a encenderse con las mismas aplicaciones de antes. Cuando uno quiere revisarse en realidad, lo que hace es formatearse. Cuestiones de la informática, porque el PSOE parece más dispuesto a hacer gestos que a cambiar estructuras.

Si el PSOE se pone tetas, será para que el electorado perdido (4 millones de votantes) le mire más el escote. Quieren, necesitan, captar su atención. Y hacerlo es más fácil desde la oposición que desde el gobierno, desde las palabras que desde los hechos porque, palabra de Dios, cuando vienen mal dadas, cuando arrecia una crisis, se comportan exactamente igual que los que están al otro lado del espejo. Dos monstruos en distintas ubicaciones pero con los mismos rasgos.

Espero que no se les atragante la cosa. Porque un pecho muy siliconado no es bonito, es llamativo pero no sugiere nada. Bueno, igual es una cuestión de gustos y yo tengo los míos.

Lo del piercing tiene que ver con dar una imagen de modernidad, de cercanía con los jóvenes y no tan jóvenes que padecen esta crisis. Cientos de miles de votantes ejercieron su derecho por primera vez el 20N
y les dieron la espalda. ¿Esperaban otra cosa? Otros cientos de miles lo harán igualmente en futuras elecciones. Parecer un partido joven, renovado, defendiendo las pequeñas parcelas que conservan con la izquierda como estar a favor del matrimonio homosexual, por ejemplo.

Lo de la tienda de campaña se refiere a esta novedosa manía de solicitar, con la boca pequeña, una reacción al 15M para que haga frente al nuevo gobierno de Rajoy. ¿Cómo podemos ser menos beligerantes con un tipo como el Ministro de Economía, viniendo de donde viene, que con los bienintencionados del PSOE? ¿Torturaremos al Ministro de Educación como torturamos a Sinde? Esto esconde cierto recelo pero, que nadie se confunda, un deseo abierto de movilizar y de manipular a los que se movilizan. Esa será la estrategia de los próximos meses. Se sumen o no, querrán a la gente en la calle. Y apuestan sobre seguro, porque la gente va a seguir saliendo a la calle, eso sí, cuando haga menos frío. Tratarán de abanderar la lucha de la Marea Verde y habrá otras batallas. Alentarán a la gente, correrán los primeros para no recibir los porrazos y tratarán de sacar partido con el tiempo al desencanto o enfado social contra el nuevo Gobierno.

La anterior entrada de este Blog hablaba de tres tipos de manipulación de la ciberagitación en las redes sociales ( http://elblogderaskolnikov.blogspot.com/2011/12/los-riesgos-de-manipular-la.html). Existen. Pero aquí tenéis la cuarta. El PSOE necesita volver a convencer de que es la única alternativa al PP.

En definitiva, la historia se repite. El PSOE logra el apoyo de la ciudadanía. A continuación, defrauda su confianza, porque cuando tiene que gestionar conflictos o malas situaciones económicas, fracasa o saca lo peor de sí mismo (llamémoslo políticas neoliberales o corrupción, que para el caso...) y entonces los partidos minoritarios mejoran sus resultados. Bajan a un gran agujero y, desde él, tratan de emerger como salvapatrias de la calle, de la sensibilidad social, de la gente desfavorecida.

Algunos ya somos mayorcitos. Quien se quiera dejar engañar, allá él.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Los Riesgos de manipular la CiberAgitación


La red viaja rápido, a veces demasiado. En foros sociales, en redes de distintos tipos, en Twitter o Facebook, las ideas se comparten a una velocidad inusitada.. Hay noticias que la prensa tradicional tarda en recoger prácticamente una semana más que cualquier twit de cualquier usuario. Y no solo por una cuestión de sigilo profesional, de contrastar las fuentes. Algunos periódicos no saben ni por dónde se andan.

Entorno a estas redes se han creado grupos amplios, diversos, escasamente estructurados, que se dedican a la ciberagitación. No solo es algo positivo sino necesario como herramienta de denuncia de determinadas realidades que quedan en los márgenes de los grandes medios de comunicación. Hay gente realmente interesante entre ese conglomerado de mensajes que denuncian todo tipo de cosas que están ocurriendo. Pueden venir de un espectro en el que comparten espacio desde grupos políticos como IU, Equo o Izquierda AntiCapitalista, pasando por gente muy activa dentro del 15M, de plataformas parejas, e incluso sectores de la izquierda más radical. Pueden ser independientes, simpatizantes o nada de lo dicho. Pero la cuestión es que esa dinámica abre las puertas también a distintas formas de manipulación, de utilizar esos climas creados para favorecer sus intereses. Porque en Twitter, por ejemplo, la mayor parte de la gente transmite mensajes, no ideas. No están meditadas, no forman parte de una elaboración que dé buen gusto al plato. Son comunicaciones fast food y, eso precisamente, las hace más frágiles a las "adulteraciones" interesadas.

Planteo, de un modo abierto, tres tipos de manipulación en estos entornos.

A. LA MANIPULACIÓN ESTILO "SALVADOS"

Es sencilla. Consiste en coger medios tradicionales de grandes corporaciones a las que no les interesan nada de nada los contenidos planteados, a no ser que les resulten rentables, y hacer programas sencillos en los que denunciar los desahucios, hacer guiños al 15M, poner en aprietos a los políticos y banqueros y, de este modo, sin mojarse lo más mínimo para que el espectador saque sus propias conclusiones, que todo el espectro ciberagitador les haga una publicidad gratuita impagable. Cada programa, un Trendic Topic mundial. Y se pagan caros.

Los que escogen los contenidos saben bien que van a ser la comidilla de las redes sociales, así que se venden bien. Son emisores del debate ciberagitador durante unas horas. Sacan audiencia a cambio, y hasta el siguiente programa, con discursos de escasa elaboración que mueven a los ciberespectadores a las temáticas que les interesan. Por supuesto, mientras, se dejan de hablar de otras. Parecer plural mientras se fomenta el bipartidismo. Seguir el modelo, sirva como ejemplo, de los periódicos monárquicos y madridistas el día después de la derrota del Real Madrid con el Barça. Nunca lanzaron tantos elogios a Guardiola, nunca le dieron tanto espacio, el día en que precisamente no querían hablar de Urdangarín.

B. LA MANIPULACIÓN INDIVIDUAL
Esta es más dolorosa, por decirlo de algún modo. Funcionaría del siguiente modo: uno aprovecha las corrientes de opinión, el aumento de la sensibilidad social hacia determinados temas como desahucios o despidos, para utilizar la rapidez con la que se mueve la información sin contrastar y apoyarse en esas estructuras de la red para obtener un beneficio. Puede ser económico también. Con pedir a un usuario conocido, con varias decenas de miles de seguidores en Twitter que lance tu mensaje, lo hará siendo sensible a tu problemática. Podrás expandir humo, podrás incluso crearle un problema a tu jefe por tu despido, después de que hayas sido un irresponsable en tu trabajo. Tal vez te acompañe gente a la protesta en la puerta de la empresa.

Estos también los hay, desafortunadamente. Están por ahí tratando de entrometerse entre lo urgente y lo importante, para dar pie a sus propias fábulas. Y media red se las come, porque uno se fía de la fuente a través de la que le llega la información, aunque nunca se haya cruzado con ella en la "vida real". Haced la prueba, no es difícil. Estaremos los demás para intentar quitaros el disfraz.

C. LA MANIPULACIÓN INVISIBLE

Este es el terreno de la conspiración en sentido clásico. La de siempre. Alguien maneja los hilos, nos divierte con nuestros jueguecitos. Tener un juguete como Twitter, protestar a través de él, solo sirve para canalizar las frustraciones sociales, que encuentren acomodo en otros que piensan igual y, mientras que sus vidas transcurren con normalidad, se van diluyendo. En definitiva, que los niveles de protesta sean lo suficientemente normales como para que solo estén demostrando la eficacia del sistema y sus controles, tal y como escribía hace muchos años Marcuse.

Hay ejemplos para todo. Se piensa que la CIA anda detrás de Anonymous y Wikileaks, porque le permite focalizar en una dirección esa oposición alternativa al sistema. Se discute sobre la propia existencia de la organización Al Qaeda y se habla de que el 11S fue un autoatentado, mientras que, al abrigo de la discusión, se hace lo que se desea hacer. En definitiva, se distraen y, como leí hace poco, mientras, desarticulan las conquistas sociales sin que arda ni una sola papelera en nuestras ciudadesPara colmo de males, resulta que somos pacíficos.

De su existencia o no, yo no sé nada. Pero circula una tesis muy divertida, según la cual tanto ZP como Rajoy son en realidad marcianos, que quieren contribuir, junto a otros marcianos como Merkel, Cameron y demás, a la destrucción del planeta. Pues eso, diversión mientras nos la clavan bien clavada.

Yo solo tengo clara una cosa. Mis mensajes, twits, etc., solo los tecleo yo, nadie los patrocina.
¿Y los vuestros?

La traición de Bradley Manning



 


Este es Bradley Manning, un jovencito de 24 años, analista de inteligencia de los Estados Unidos que, un buen día, tuvo una ocurrencia. Impresionado con la cantidad de documentación secreta que pasaba por delante de sus ojos, asombrado por la falta de moral de buena parte de las actividades que desarrollaba por medio mundo su país, decidió entregar los documentos a los que tenía acceso a un medio de comunicación no convencional (WikiLeaks).

Y supimos muchas cosas. Unas sorprendentes, otras no tanto. Unas para enfurecerse, como los asesinatos de civiles en Iraq por pura diversión y, otras, para reírse, como algunas actividades entre bambalinas de los diplomáticos y embajadores de medio mundo.

El resultado es sencillo. EEUU es lo que se esperaba. Pero para su autor, delatado por un conocido, es peor. Lleva dos años de cárcel, ha puesto en peligro a su país al parecer, y le espera una más que probable Cadena Perpetua. El Premio Nobel para la Paz que dirige su país ya le ha condenado a pesar de que el proceso sigue.

Solo nos queda difundir su historia, sin crear héroes ni falsos mártires.

¿La conspiración del balonmano contra la Monarquía?




Un poco de humor.

Unos cuantos monárquicos no acaban de encontrarse cómodos en sus sillones. A las crecientes muestras populares de rechazo a la institución monárquica, se añade el escándalo Urdangarín que, según parece, no satisfecho con vivir de la sopa boba, decidió ponerse a trabajar allá donde le colocaron para desarrollar la moderna teoría del Copago, según la cual todos los españoles le pagarían doblemente: una por yernísimo, y otra por tener las manos largas y sueltas.

Al hilo de esto han surgido varias teorías conspiratorias:
1. que es simplemente un imbécil.
2. que hizo lo que estaba acostumbrado a ver hacer.
3. que es un republicano convencido que quiere contribuir al declive de la Monarquía.

Pero ha surgido la cuarta y se llama la Conspiración del Balonmano.

Nos vamos al año 1993, Mundial de Balonmano en Suecia. España queda en quinto lugar y gana Francia. En la selección nacional comparten vestuario y hacen mucha amistad Iñaki Urdangarín y Xabier Mikel Errekondo, que había jugado en Portland San Antonio y Ademar León. Terminada su actividad como balonmanistas, eligen caminos distintos. Urdangarín da un braguetazo y se lía con Infanta Naranja; por su parte, Errekondo se mete en política. Años después, formará parte de ANV. Hoy, los dos eclosionan, por decirlo así. Uno por supuesta corrupción y el otro porque sale elegido Diputado por Amaiur en las Elecciones del 20N.

Los que defienden esta teoría de la conspiración se hacen una pegunta sencilla: ¿Urdangarín le está haciendo un favor a Amaiur-ETA como lo llaman algunos? ¿Qué se pactó en aquel vestuario sueco? ¿Es solo una coincidencia?

Unos cuantos monárquicos no acaban de encontrarse cómodos en sus sillones. Orondos Notables, es hora de tomarse la pastillita. Españistán se muere.


La trampa de la okupación para el 15M


En las últimas semanas, el entorno del 15M ha tratado de buscar alternativas a los numerosísimos e infames desahucios que se están llevando a cabo en nuestras ciudades, por impagos hipotecarios que, a su vez, vienen generados por los problemas del paro y la escasez creciente de recursos. El Hotel Madrid, recientemente desalojado, fue un ejemplo simbólico de cómo la calle busca alternativas para las familias desahuciadas, a falta de un compromiso ético por parte de las autoridades o de los propios bancos. Los centenares de desahucios parados por miembros de la plataforma StopDesahucios y del 15M son, además de otras muchas cosas, un ejemplo encomiable de solidaridad social con los más desfavorecidos.

Sin embargo, cuando se organizan estas ocupaciones de edificios desde el instinto, desde el deseo de dar una respuesta simbólica e inmediata al poder y a los medios, se incurren en errores o riesgos que pueden acabar con el reconocimiento social que mantienen estas iniciativas. Por eso es preciso diferenciar unas cosas de otras. Porque una cosa es el movimiento Okupa, movimiento social que lleva una trayectoria de años y que busca dotar de un sentido práctico a los miles de edificios vacíos en numerosas ciudades, para ponerlos en valor, para darles un uso, principalmente social; y otra bien distinta, intentar proporcionar alojamiento a familias que se han quedado literalmente en la calle. 

En esto, el simbolismo no va reñido con la eficacia. Los edificios vacíos céntricos suelen ser propiedades mal acondicionadas, a menudo en ruinas prácticamente, de propietarios particulares en su mayoría. Tienen mayor carga simbólica, pero pueden resultar incluso peligrosos para sus moradores. Ante un desalojo policial, además, se hace todo de una vez, caen decenas de familias al tiempo. En la búsqueda de soluciones urgentes, se caen en errores como los que hemos visto estos días, donde se ha entrado a edificios imposibles de habitar, viendo a personas en no muy buena condición física acceder a los mismos a través de escaleras desde el exterior. 

Por otro están los pisos que desahucian los bancos. Son pequeños, no permiten albergar salvo a núcleos familiares reducidos pero, en cambio, hay centenares repartidos por las ciudades y reúnen mejores condiciones de habitabilidad. Son, en definitiva, los pisos que los bancos les han quitado a la gente que no podía pagarlos. En lo que se refiere a la habitabilidad, son mucho más dignos. En lo que se refiere a la seguridad también. Por último, un desalojo como el del Hotel Madrid, donde tal vez residieran quince familias, se convierte en quince desalojos más dificultosos que se pueden tratar de impedir, tal y como con los desahucios.

Por tanto, operativamente, es mucho más eficaz acceder a estos segundos pisos, de menor carga simbólica y mediática que los grandes edificios céntricos. Tal vez los bancos prefieran negociar con sus deudores, y retrasar desahucios si observan que sus pisos, una vez vacíos, se vuelven a ocupar por una gente que no pueden controlar. Son más que conocidas las ocupaciones en edificios de protección oficial de población de etnia gitana en barriadas casi enteras y en las que las dificultades para el desalojo son mucho mayores. 

Por último, está el 15M, que no tiene por qué compartir ideas con el movimiento Okupa y que, además, no debe centrar únicamente sus acciones en la ocupación de edificios como estos días.

Ideas compartidas, debatidas, refutadas, polemizadas con: @votaaotros @melvinsoprano @LuisWSev








Las nuevas agendas de la lucha contra el terrorismo


El 24 de noviembre de 1989, Abdulláh Azzam acudía en su coche a una mezquita de Peshawar, junto a sus dos hijos. Veinte kilos de TNT acabaron con la vida de los tres. Cuenta Lawrence Wright que horas antes Al-Zawahiri había estado propagando por la ciudad que Azzam estaba a sueldo de los norteamericanos. Azzam, fundador de La Base (Al Qaeda), era un clérigo palestino que se había instalado en Afganistán para organizar una suerte de resistencia ante la invasión soviética. Contó con multimillonarias donaciones, una en particular, la de Bin Laden, que se convirtió en una especie de hijo pródigo, y también con apoyo norteamericano.

Pero había otros, algunos de ellos egipcios, como el propio Al-Zawahiri, que venían con una larga trayectoria de violencia bajo el brazo, que habían financiado y organizado atentados contra los gobiernos de sus países, y que también habían sido represaliados y torturados en algunas cárceles. Al-Zawahiri era dirigente de Al Yihad, organización que estuvo detrás del asesinato de Sadat en 1981, estaba vinculado a Hermanos Musulmanes y mantuvo, desde un primer momento, propósitos más violentos, de Yihad Ofensiva (combatir a los infieles en sus propios territorios) frente a los de Azzam, que eran de Yihad Defensiva (buscaba la expulsión de los infieles de territorios musulmanes. Así, el terrorismo solo estaba justificado con estos objetivos). Esta disputa y la posterior evolución del discurso de Al Qaeda, están perfectamente explicadas en "La torre elevada", un libro tan bien documentado como claro, de fácil lectura, con el que Wright ganó el Premio Pulitzer.

Algo más de veinte años después, muerto Azzam y muerto Bin Laden, Al-Zawahiri ocupa la cabecera de una Al Qaeda dañada. Los Drones de Estados Unidos siguen buscándole, adentrándose en territorio pakistaní. Pero los tiempos han cambiado y las prioridades también.

Dice un informe de la policía española que Al Qaeda en el Magreb Islámico está coordinándose con otros grupos terroristas que actúan en África, al margen del influjo de las Primaveras Árabes, y de la creciente espiral de confrontación con el gobierno de Irán. Comentan que es preocupante en la medida que pueden estar articulando una agenda para atentar en Europa. Entre estos grupos (o subcontratas de Al Qaeda como escuché el otro día en Cadena Ser) está Al-Shabaad, que hace de su capa un sayo en Somalia, o la secta radical Boko Haram, además del MSF que atentó recientemente en Marruecos.

Estados Unidos, mientras se complica la existencia en Pakistán a pesar de su propósito claro de eliminar a los líderes restantes de la cúpula central de Al Qaeda, está deseando salir de Afganistán aun a riesgo de que los talibanes recuperen el país a medio plazo (se está aceptando el diálogo abierto con ellos). También quiere escabullirse de Iraq, su mayor fracaso y, mientras, trata de apuntalar Yemen, jugando a proteger a Saléh para debilitar a Al Qaeda en la Península Arábiga con el asesinato de su líder Al Awlaki, o al menos de garantizar una salida digna (sin responsabilidad sobre las matanzas) para que las revueltas sigan su curso mientras su Drones se mueven con libertad y controlan sus intereses en Arabia Saudí. El problema está en Irán y en Siria. Esa parece ser la nueva agenda, aunque siempre tienen varias. Y, entretanto, los Hermanos Musulmanes, con los que últimamente han mantenido conversaciones "cordiales", ganan las elecciones en Egipto seguidos de un partido Salafista, nada menos. Pero ahora ese parece ser, a pesar del sinsentido, un problema menor.

Y Francia, más agresiva que nunca, quiere tocar ahora todos los palos que no tocó en Iraq por intereses comerciales. Desbocado en Libia, ha decidido facilitar, con colaboración de todos, españoles incluidos, este país a Rebeldes que no ocultan de vez en cuando banderolas de Al Qaeda en la Tierra de los Dos Ríos (Iraq) en sus edificios públicos. Desde hace meses, se sabe que una parte del arsenal de Gadafi lo reparten los rebeldes a AQMI por el Sur del País. El rearme de esta organización en Niger y Malí, que a menudo vive de secuestros rentables, parece estar financiado por Occidente.

Y esto es lo curioso. Estados Unidos ahora está dispuesto a hablar con los talibanes, incluso parece encantado de la vida con el triunfo de los Hermanos Musulmanes en Egipto. Europa, por defender intereses económicos, permite que AQMI se vaya rearmando, y ahora se alarma de las conexiones que puedan tener en Somalia o Nigeria. Temen nuevas bombas en suelo europeo. Eso sí, miran con indiferencia las banderas de Al Qaeda que ellos mismos han contribuido a poner en algunos lugares de la Libia "liberada" donde se aplica la Sharia.

En definitiva, la geopolítica mundial ha variado sustancialmente. Al Qaeda es un problema pero no tanto, hay otras prioridades. Sin embargo, cada uno sigue a lo suyo, acumula razones para hacer su guerra y, mientras todos juegan sus partidas de ajedrez, el riesgo de las bombas, secuestros o ataques se mantiene. Cuando la policía se preocupa, yo también.

El niño consentido


Mi madre siempre me mandaba a comprar el pan. Y yo creo que era porque el gordo y blanquecino dueño de la carnicería, Don Anselmo, no me hacía esperar cola. Tampoco la paliducha y onerosa frutera Señora Ovidia. Yo rentabilizaba mucho más el tiempo y, al fin y al cabo, tampoco me importaba obedecer. Ni mi madre quería salir mucho de casa, ni yo deseaba permanecer mucho en ella. Todo en su sitio.

Mis privilegios con respecto a las largas colas de los pequeños comercios del pueblo venían de mucho tiempo atrás. Yo era un niño que le daba pena a todo el mundo. La verdad es que lejos de convertirse en un incordio, saqué mucho partido de mis supuestos traumas, sobre todo durante las clases. Los profesores siempre fueron condescendientes conmigo. Si hacía algo bien, mis esfuerzos eran titánicos. Si, en cambio, tropezaba en un examen o me esfumaba en una clase a los recreativos del pueblo para invertir en el Street Fighter II, entonces se me justificaba diciendo que esos altibajos eran normales y, de nuevo, sobrevaloraban mis logros. Caminaba por encima del suelo, era el niño Dios. Incluso las collejas cariñosas que recibía de vez en cuando del quiosquero, un hombre joven y bizco que con sus guantazos pretendía ser amable, tenían un sabor especial. Cuando tocaba agresión era porque dentro de la revista Pronto, que era el "periódico" que leía mi madre, a veces dejaba escapar algún que otro preciado sobre de cromos.

Mi infancia, tan facilona, solo tuvo un momento cargante. Tras hacer la comunión, el cura, también extrapreocupado por mí, quiso hacerme monaguillo. Mi madre habló con él y estaba encantada de la vida. Podía llegar a ser el hombre de confianza del párroco, nada menos, en un pueblo que, aunque besaba el fin de milenio, seguía instalado en absurdas tradiciones. Y yo no quería, claro. Lo mío eran los parques, jugar al fútbol, gastarme la paga en las maquinitas y estar prudentemente cerca de Jazmín, una preciosidad filipina de ojos claros que residía, por cosas extrañas de la vida, en la calle de abajo. Mis negativas no fructificaban porque el mundo complaciente entendía que era lo mejor para mí. Tardé casi un año, tras charlas frecuentes y dos conatos de ensayo, en encontrar la forma adecuada de que mi madre desistiera de amargarme la vida por mi bien. Solo tres palabras, claves, eficaces, mágicas: Me pongo nervioso.

Y si el niño se pone nervioso, que lo deje, no se vaya a alterar. Tamaño descubrimiento no aparecía en los libros del colegio pero era tan eficaz como la medicina esa que me daba mi madre cuando tenía lombrices, o la roja que tomaba ella para dormir, justamente cinco segundos antes de comenzar a roncar sobre el sofá. Ponerse nervioso es malo y más para un niño como yo, con un trauma tan grande.

A él voy. Se trata de mi primer recuerdo. Después de aquello, nada volvería a ser igual. Salíamos de casa de mi tía, en un pueblo a unos treinta kilómetros del nuestro. Era mediodía. Mi padre al volante de su Citroen BX que era capaz de subir su culo por no sé qué sistema que dejaba impresionados a todos los vecinos. Yo, detrás de él. Por las curvas y los desniveles del terreno, yo me dormí enseguida. No sé cuánto tiempo, apenas tenía cuatro años. Un golpe brusco me despertó, solo vi el coche volando, dando vueltas como en las películas, como en una montaña rusa de las que solían montar en las ferias. Yo me zarandeaba pero iba bien agarrado con el cinturón de seguridad. Mi padre no. Parecía un pelele de un lado a otro de la parte delantera del coche. Recuerdo que golpeó con fuerza contra la ventanilla y el cristal se rompió, porque algunos pedazos cayeron sobre mí, como cuando a veces mamá conducía fumando y pensaba que la ceniza salía por la ventana cuando en realidad iba directa hacia mis ojos.

Después vino el silencio. El mundo de los mayores. Cuando yo desperté, mi padre se echó a dormir. No me asusté. El coche quedó boca arriba pero no me atreví a salir de él. Me quité el cinturón de seguridad y pasé a la parte delantera. Todo eran hierros, no se reconocía ni el volante siquiera. Procuré no cortarme con los cristales y me puse junto a mi padre. Sangraba por la cabeza. Le llamé y no contestó. Volví a hacerlo pero tampoco me hizo caso. No era una novedad, mil veces había intentado despertarle por las mañanas para que me hiciera el desayuno, pero debía de tener el sueño muy profundo. Por más que tiraba de su brazo, de su pierna, nada. Al final tenía que ser mamá la que se levantara para hacérmelo. Le di por imposible y me abracé a él. Y bostecé. Al fin y al cabo, dos minutos antes yo disfrutaba de un plácido sueño que no hubiera finalizado de no ser por los violentos movimientos del coche.

Sentí hambre, pero volví a cerrar los ojos. Sentí sed y bebí de una botella de agua que llevaba mi padre en la guantera para mí. Eso sí, no tuve que averiguar el modo de abrirla, porque la tapa había desaparecido. Tuve ganas de hacer pis y quise decírselo a mi padre, pero seguía durmiendo. Miré por la ventanilla y ya estaba oscureciendo. No se oían coches, ni un ruido siquiera. Entonces lo que sentí fue miedo y nada mejor que volverme a abrazar a mi padre para que se me pasara, aunque me hiciese pis encima. Me lo iba a perdonar, seguro. 

¿Qué me podía ocurrir en sus brazos? Tuve un escalofrío y noté sus manos heladas. Al menos compartimos esa sensación aquella noche.

Amaneció y yo ya me aburría de verle durmiendo. Quise llorar para llamar su atención, pero no me dio tiempo. Varios hombres se acercaron hasta nosotros descendiendo por un monte con mucha pendiente. El coche había caído por un terraplén y llevaban casi veinte horas buscándolo. La vida es así, todo el mundo preocupado y nosotros, ya veis, durmiendo. Después, llegaron unas ambulancias y comenzaron a pasarme de brazo en brazo, Algunos lloraban. ¡Menudo susto les dimos! Cuando dos enfermeros se acercaron a mi padre, parecían muy asustados. Entonces vi esa mirada, la de darles pena, por primera vez. Yo les dije: “Seguro que no se despierta, es muy dormilón”. Y me llevaron a un hospital. De camino, volví a dormirme. De lo de después, ya recuerdo pocas cosas, hasta verme en mi habitación junto a toda mi familia.

No soy tonto. Sé lo que pasó. Desde entonces, todos han sufrido más por mí de lo que yo había padecido realmente en aquel coche. Fui, hasta que abandoné aquel pueblo, el pobre niño que se abrazó a su padre muerto durante horas. Sí, por supuesto, me quedé sin padre, pero él, incluso sin vida, me tranquilizó todo el tiempo. De todo eso aprendí una lección. Cuando te ocurre el ABC del dolor, es decir, cuando se te mueren o sufren los más importantes de la vida de uno, pocas cosas después pueden dolerte más. Y recuerdo que años después un personaje de una película argentina que vi en un cine de Salamanca, con un cabezón delante que apenas me dejaba ver las esquinas de la pantalla, decía una cosa muy parecida a la que yo sentía, sin saber ponerle nombre. Era cierto. Se vive mucho más tranquilo y se siente uno mucho más fuerte cuando se tiene la seguridad de que pocas cosas de las que te pasen en un futuro podrán dolerte tanto como lo que ya has pasado. Eso, y que le des pena a la gente para que no te haga esperar cola o para que te regale cromos, son las cosas que sí te hacen caminar por encima del suelo. 

Desde entonces, levito. Mi corazón es más fuerte. Tengo alma. Y, para colmo, pienso pelear. 

¿Sobre qué hubiesen escrito Baroja o Valle-Inclán si hubieran vivido esta crisis?












A finales del Siglo XIX y comienzos del XX, los literatos de renombre daban rienda suelta a su pluma para describir de un modo pormenorizado la situación social de los ciudadanos de las grandes urbes y de las poblaciones rurales. Los autores del 98 y otros coetáneos tenían un compromiso con las consecuencias de los procesos migratorios (del campo a la ciudad), de la lenta industrialización, de las últimas batallas del Imperio perdiendo Cuba y Filipinas, y de la configuración de un estado con bases pseudodemocráticas basadas en un modelo turnista que hacía frente, de un modo u otro, a los nacionalismos catalán y vasco y a los movimientos obreros.


El auge positivista llevó a estos autores a creer con firmeza que la literatura podía ser un instrumento valioso de denuncia social, que más allá de las descripciones costumbristas había que hacer algo más. En este sentido, autores como Baroja o Valle-Inclán fueron sensibles con los movimientos obreros, con la crisis existencial que desembocó en el regeneracionismo, y con los nuevos frentes de oposición al poder establecido como el propio anarquismo.


En cualquier caso, lo que hicieron fue debatir mucho y plasmar las desigualdades del paisaje urbano, aunque fueran desde su atalaya burguesa. El hermano de Pío Baroja, por ejemplo, se embarcó en un simbólico viaje con científicos sociales como Bernaldo de Quirós por las calles de la Mala Vida en Madrid justo en el cambio de siglo, aportando dibujos y fotografías a un libro que fue publicado en 1901. Justo cuando, por otro lado, Pío Baroja escribía su trilogía "La Lucha por la vida", donde un menor inmigrante (de provincias) llega a Madrid para tratar de salir adelante, embarcándose en el robo, sufriendo abusos, aprendiendo de todas las injusticias que le rodeaban para, en la tercera parte de la saga, acabar filtreando con postulados anarquistas.


Todo esto, que está bien documentado, me llevaba a preguntarme estos días qué había cambiado un siglo después para que nuestros literatos de referencia, los más aclamados, olviden habitualmente las calles por las que transitan. Hace algunos años se puso de moda entre los que se las daban de progres, hacer alusión en cuanto tenían la menor ocasión a que frecuentaban el mestizaje, la riqueza, la multiculturalidad de Lavapiés. Este barrio humilde era una especie de referencia cultural absurda porque, si bien, el tejido vecinal y asociacional del barrio es fuerte y es muy digno, los menores indocumentados, con escasas oportunidades, a lomos del pegamento, y de diversas nacionalidades, se cruzaban por las calles con estos literatos de vanguardia siendo para ellos exactamente lo que son para el Estado: invisibles.


No soy un gran lector, pero tengo la sensación de que los grandes literatos de entonces, los Baroja, Pardo Bazán o Valle-Inclán, tenían una sensibilidad mucho mayor para captar historias novelescas en la vida cotidiana. Estoy convencido de que, en estos tiempos, a ellos no se les hubiera escapado la descripción crítica y violenta de uno de los casi trescientos desahucios diarios, o algunas de las actuaciones del 15M tomando las plazas y promoviendo asambleas vecinales, o la existencia de un hotel tomado por las bravas para desahuciados en el mismo centro de Madrid, o la pelea de los maestros por defender la Escuela Pública de los recortes de la estafa social (crisis) en que nos encontramos.


Mientras todo esto sucede, algunos literatos de referencia siguen instalados en lo que para ellos es la preocupación mundial: lo que se presupone que es la defensa de la cultura a través de la defensa de la venta de sus libros, derechos de autor y demás cosas, que reclaman que toda la sociedad defienda mientras que ellos, una y otra vez, solo se defienden a sí mismos.

¿Cómo hubiera sido el 20N con una Ley Electoral más proporcional?


Fácil. Sirva este cuadro, sacado al 90% escrutado. Tomo como referencia la circunscripción única para toda España, es decir, total votos emitidos (a partidos + en blanco) y divido entre 350 diputados, dando igual por dónde se presenten. Así, cada voto de cada ciudadano valdría lo mismo. El cálculo es aproximado, quedan votos restantes a los que habría que asignar diputados al mayor resto.

No es necesario comentar mucho más.

Nº DE VOTOS AL 90%: 21.497.905

Nº DE VOTOS NECESARIO PARA OBTENER UN DIPUTADO: 61348

 
PARTIDOS POLÍTICOS
ELECCIONES 20N LEY       D´HONDT 
 ELECCIONES JUSTAS
 PP
 186
158 
 PSOE
110 
102 
 CIU
 16
 15
IU 
11 
25 
AMAIUR 
 5
PNV 
 5
UPyD 
17 
BNG 
2
COMPROMIS
 1
 2
CC 
 2
 1
 ERC
 3
 4
PA
 0
 1
EB
PACMA
 0
GBAI
 1
 1
EQUO
 0
PxC
 0
 1
 FAC
Preguntas rápidas:

¿Dónde está la mayoría absoluta del PP?
¿Quién es, claramente, la tercera fuerza política de España?
¿Por qué no se pueden tener 18 partidos políticos representados en el Parlamento?
¿Dónde queda Equo, uno de los más perjudicados por quedar fuera del Parlamento?
¿Hablamos de UPyD?
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AÑADO otros datos sobre las elecciones de 20N.
El PP tiene mayoría absoluta siendo votado por 3 de cada 10 españoles
Hay más abstencionistas que votantes del PSOE en España.
La suma de Voto NULO, BLANCO y ABSTENCIÓN equivale a los votos del PP prácticamente.


TOTAL ELECTORES
34102926
PP
10763968
31,5631802
PSOE
6933672
20,3316044
ABSTENCIÓN
9654427
28,3096735
NULOS
315860
0,92619619
BLANCO
331219
0,97123338

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AÑADO otros datos curiosos:

El PP gana 300.000 votos con respecto a 2008, y sube 32 diputados.

Por ejemplo, IU sube 700.000, más del doble, y sin embargo gana 9.

Por ejemplo, UPyD sube 800.000 y gana solo 4.

Por ejemplo, Equo saca 200.000 y se queda fuera del Parlamento.