jueves, 8 de marzo de 2012

Entrevista a Nazanin Amirian (2ª parte). "Llevando el tema de Siria e Irán a los titulares de prensa, los israelíes consigueron neutralizar el intento de Abbas de proclamar el Estado Palestino"


1ª parte de esta entrevista en: http://t.co/C5G4vCg1

- ¿Piensas que Siria es la antesala de una intervención en Irán? 

Ya lo es. En el momento que Washington se asegure de que Israel se quedará fuera del alcance de las represalias de Assad, establecerá un corredor humanitario en la frontera turco-siria, allanando el camino para el ataque final, que además podrá provocar la división del país en cantones árabe- suníes, kurdos, alauitas y drusos. Así, los sirios, desunidos, nunca levantarán cabeza para cuestionar la tutela Israelí-estadounidense sobre su milenario territorio.


- ¿Qué consecuencias podría tener dicha intervención? 

Un verdadero Apocalipsis: planean bombardear las instalaciones nucleares iraníes, sin que nadie reaccione ante tal barbarie. Ya preparan a la opinión pública: Un tribunal estadounidense, ahora, once años después, condena a Teherán por el 11-S, mientras “el atentado por el atentado” en Irán, India, Georgia y Tailandia actualizan el “ojo por ojo”, mostrando la dimensión universal del conflicto entre EEUU-Israel e Irán, que apesta a petróleo y dominación. ¿Los responsables? Mercaderes de muerte, armas, dinero y poder, demonios disfrazados de salvadores, y también los progres belicistas que ansían “enterrar a los yanquis en el Pérsico” y animan a la República Islámica a lanzar la batalla final contra el imperio, equiparando la paz con la claudicación.

- La intervención en Siria o Irán, ¿Qué consecuencias podría tener para Palestina?   

Ya llevando el tema de Siria e Irán a los titulares de la prensa, los israelíes consiguieron neutralizar el intento de Mahmud Abbas de proclamar la fundación del Estado Palestino en la ONU. ¡La idea ha desaparecido del mapa y con ello su materialización!

- ¿Cuál es el peso de Rusia y China en todo esto? 

Ninguna está en condiciones para desmontar los planes de EEUU-UE- Israel- sultanatos árabes.

- ¿Cómo valoras la intervención desarrollada en Libia y el momento actual de aquel país? 

Bueno, en este país africano no había hambruna, el 80 por ciento de la población está alfabetizado y tenía acceso al agua potable y la sanidad. La esperanza de vida era de 79 años y la tasa global de fecundidad del 2.7, un signo claro del avance de la mujer. Lo inverosimil de la crisis de Libia, en la actual coyuntura de la región,  era que los sublevados no eran los ciudadanos, hartos de  la dictadura férrea de Gadafi, sino jefes tribales –pseudo caudillos-, que respaldados por los comandos de la OTAN (cuya sensibilidad “humanitaria” se desactiva cuando Israel bombardea a los palestinos o Turquía a los kurdos) empujaban el país hacia una guerra civil. Declararlo como «estado paria» y convertirlo en un protectorado, encajaría a la perfección en la nueva estrategia de la OTAN, marcada por la lucha de las potencias para hacerse con el control de los escasos recursos energéticos que quedan.

Libia es la principal reserva de petróleo de África, cuyo coste de producción del crudo, de gran calidad, no llega al dólar por barril, comparando con el de Canadá, por ejemplo, que alcanza los 50 dólares. Toda una tentación para las petroleras estadounidenses, marginadas en el mercado libio que está dominado por Europa, China y Rusia.

El plan contra este país era sospechosamente parecido al de Irak, otro Estado árabe desarrollado, al que destruyeron para eliminar un rival de Israel y de paso apoderarse de su Oro Negro.

EEUU, ante la inestabilidad de Oriente Medio –principal caudal del crudo del mundo-, y la imposibilidad de adueñarse del hidrocarburo de Asia Central (zona de influencia de China y Rusia), pone su mirada en África. Allí, los chinos, adelantándose, ya cuentan con varios millones de efectivos que no sólo intentan controlar sus recursos energéticos, sino también sus mercados.

Estamos ante una nueva recomposición de las zonas de influencia, en la que Gadafi no es más que una pieza de una pérfida maniobra de EEUU, que después de su terrible tortura, sodomatización y asesinato (un día después de la visita de Hilary Clinton a Libia), por quienes supuestamente iban a instalar una democracia en el país, ha enviado a 12.000 soldados al país africano, bajo la supuesta premisa de generar “estabilidad” y “seguridad”, y en realidad para tomar el control de los principales pozos de petróleo y demás puertos estratégicos.

Siguiendo la lógica de costo-beneficio, a los países con valor geoenergético les conviene dejar de luchar contra sus dictaduras si no quieren que los misiles humanitarios y los largos conflictos civiles les cubran de muerte, y fanáticos religiosos y mercenarios tutelados por los colonialistas les condenen a vivir las penurias de un capitalismo salvaje. Los EEUU-UE están vendiendo la operación libia como ejemplo del cambio exprés y limpio (sin bajas propias, las víctimas libias, unas  50.000, la mayor parte civiles no cuentan) del tirano, que no de la tiranía, mientras amenazan a Siria e Irán de ser objetivos de  “ataques preventivos”.

La guerra contra Libia ha tenido unos claros ganadores: EEUU, que no sólo dominará el Mediterráneo, vital en su estrategia global, sino que tras expulsar a China y Rusia (que hace poco fueron desalojados de Sudán) se hace con la mayor reserva petrolífera de África y golpea la autonomía energética de sus aliados europeos; Barack Obama, que triunfa en otra guerra sin mancharse las manos y manda al olvido los fiascos de Irak y Afganistán; Israel, que se deshace de un enemigo; Arabia Saudí, Qatar y Turquía, que reciben parte del pastel por apoyar a los rebeldes; los consorcios petroleros Hess, ENI y Total, que aumentan su cotización en bolsa; los bancos arruinados occidentales que controlan los 150.000 millones de dólares y 144 toneladas de oro libios; y las constructoras, que cobrarán a los agredidos la reconstrucción de sus escuelas y hospitales.

Pierden: los libios, que dejarán de ser ciudadanos del primer país africano en desarrollo humano; la ONU, que recibe otro mazazo a su función de prevenir guerras; la OPEP, que en su seno tendrá a los representantes de las petroleras “enemigas”; el movimiento por la paz, que no supo detectar las sutiles maneras que van adoptando las fuerzas belicistas del mundo como dejar de televisar los bombardeos y llamarlos fuegos artificiales; y por último pierden los ciudadanos de países de la OTAN que han vuelto a costear otra batalla por el petróleo sin recibir nada a cambio, como sucedió en la agresión a Irak.

Otra dictadura que allana el camino del imperialismo y este que vuelve a pisar el cuerpo de miles de civiles tendidos sobre un mar de petróleo empapado de mentiras.

- Gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario