lunes, 10 de septiembre de 2012

"CLASES POLÍTICAS" Y OTRAS INSENSATECES

Prometo hablar poco del famoso artículo de César Molinas (http://politica.elpais.com/politica/2012/09/08/actualidad/1347129185_745267.html), ex-directivo de Merrill Lynch que, lejos de entregar sus armas y disolverse tras haber contribuido con su sentido empresarial a la debacle económica que deja en la calle a miles de personas cada día, se permite el lujo de culpar directamente a lo que denomina clase política para, a continuación, proponer una salida a la crisis basada en un sistema electoral aún más injusto, que consolidaría de forma definitiva el Bipartidismo que tanto daño está haciendo a la credibilidad democrática de este país.

Este artículo que está bien escrito y que a veces resulta locuaz o incluso brillante en su estilo, ha sido desenmascarado por otros como el de Javier Parra (http://www.larepublica.es/2012/09/desmontando-a-cesar-molinas-y-su-teoria-de-la-clase-politica-espanola/), @hugomabarca (http://blogs.tercerainformacion.es/iiirepublica/2012/09/10/el-problema-de-los-politicos-y-la-respuesta-del-avestruz/) o Ignacio Escolar (http://www.eldiario.es/escolar/elites-alla-politica_6_46255375.html).


No creo mucho en las coincidencias, aunque en ocasiones resulta difícil. El mencionado artículo, que apuesta por la aplicación de un sistema mayoritario first-past-the-post (http://en.wikipedia.org/wiki/First-past-the-post) que favorecería, aún más, al Bipartidismo quee ostenta esa élite extractiva, se publica el domingo 9 de septiembre de 2012. En las páginas de El País, el periódico que le da voz, publica ese mismo día una de sus encuestas electorales con un dato más que significativo: el Bipartidismo sigue perdiendo apoyo de forma rápida, situándose en un 55% en intención de voto. Curioso. Justamente cuando la ciudadanía comienza, paulatinamente, a dar la espalda a esa "clase política" que conforman predominantemente PP y PSOE, un artículo crítico con ellos aboga por su perpetuación de una forma tan lúcida, que consigue la adhesión de muchas personas que, en teoría, deberían denunciar de forma clara la solución propuesta (Articulazo lo llamó Jordi Évole, el tipo de La Sexta, en la Red Social Twitter). Porque la coincidencia en que uno de los caminos (no el único) de recuperación de credibilidad democrática es la reforma de una Ley Electoral caduca, que se adoptó para otros fines durante la Transición, es cierta. Pero es que con esta propuesta salimos de Málaga para meternos en Malagón. El engaño, a lomos del populismo y de la crítica fácil, debe de ir en vena, porque se parece mucho al que se ha formulado con respecto a esta mal llamada crisis. 

Y al final todo forma parte de ese batiburrillo de propuestas indecentes pero populares, que empezó con un "No les votes" y "Todos son iguales" hace más de un año, favoreciendo la desmovilización y beneficiando al Bipartidismo, y que sigue con propuestas como la de Dolores de Cospedal (También llamada la SieteSueldos) proponiendo que los Diputados no cobren por su trabajo, y que también ha sido bien recibida  en las redes sociales.

Esta ceremonia del engaño busca que caigamos como corderitos en un juego que consiste en que los políticos del poder culpen a la realidad o al mundo financiero, y que los del mundo financiero exijan (resultada cínico a más no poder) a la "clase política" que pida disculpas, como si todos fueran iguales o, mejor dicho, como si todos fueran como ellos. Y ya de paso, proponemos medidas para que los políticos no cobren, y, en un idílico sistema mayoritario, solo los ricos puedan ejercer su vocación de servicio público. Más fácil aún, como se reclama una reducción de Diputados en todas partes para reducir el déficit, así la representatividad de las formaciones alternativas quedará aún más mermada. 

Pero lo único cierto es que todo esto les inquieta y mucho. En sus mismas encuestas (aunque tengamos que coger una lupa para encontrar la estimación de voto de la tercera y cuarta formación política) estos dos partidos superan y bordean respectivamente la barrera del 10%. En nada se parecen IU y UPyD salvo en lo perjudicados que salen de las cuentas de la Ley D´Hondt. Pero, sobre todo los primeros, comienzan a inquietar de forma significativa a los que mandan. Algunos se andan poniendo nerviosos (el otro día uno del PP llamaba "locos" a los ciudadanos de los pueblos y ciudades donde gobernaba IU por ejemplo). Así que atentos, que ha sonado la campana: el Neooliberalismo quiere poner un nuevo disfraz a esta democracia para salir airoso de esta crisis manteniendo sus privilegios y logrando, para colmo, el apoyo de los ciudadanos en base a propuestas populistas. La maquinaria, en este sentido, del periódico El País, es clara, por si a alguno se le olvida en qué bando están.  

Que nadie lo dude, seguiremos molestando.





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