lunes, 24 de diciembre de 2012

Los nuevos partisanos

En Navidades la gente suele hacer balance de lo acontecido durante todo el año. Yo, que soy el familiar incorrecto que no escribe Christmas, y el amigo antipático que no devuelve las felicitaciones, haré aquí el mío propio. En 2012 hemos retrocedido en todos los aspectos. En algunos, demasiado:

Tenemos la Sanidad consolidando el camino de la privatización, que se abrió hace unos años con la firma ensangrentada de PP, PSOE, CIU, CC y PNV, que destruye la solidaridad social y relega este derecho básico a un infame juego empresarial donde lo que se busca es rentabilizar lo más sagrado: nuestra salud. Mientras, se eliminan de los presupuestos algunas de las partidas que abrían las esperanzas para muchos enfermos. Han matado la Ley de Dependencia, han fusilado el Plan Nacional contra el Sida, han cerrado centros de investigación, reducen los sistemas de detección de enfermedades (como ocurre con la prueba del Talón del recién nacido) y presupuestos en temas tan sensibles como el cáncer infantil, meten con calzador el pago con receta, etc. Por cierto, ellos lo llaman externalización. Nunca caigan en su lenguaje. 

Tenemos un desafío ideológico en educación, el otro gran pilar de la igualdad de derechos. El Ministro Wert, sin disimulo, decide jugar a ser el malo de la película para que el proceso de desmantelamiento del estado bienestar siga en otros despachos. Y lo hace del peor modo posible: tratando de reimplantar la doctrina nacionalcatólica, desprestigiando nuestras universidades a golpe de recortes, atacando a las lenguas cooficiales y tratando de volver a dar un peso a la religión católica que NO le corresponde. 

Tenemos los servicios sociales incendiados, recursos de ayuda a familias desfavorecidas barridos por un tsunami neoliberal, seis millones de desempleados (que no parados), recortes en las prestaciones que pagaron mes a mes con sus nóminas, tenemos la burla de la paga número 14 de los funcionarios (lo llaman paga extra pero no lo es), tenemos quinientos desahucios al día, subidas de IVA, de todos los servicios básicos, de luz y gas en ese sector donde se recolocan los altos cargos de gobiernos anteriores y amigos diversos, etc. La lista de insultos y desafíos a la sociedad es interminable.

No se me olvida la justicia. Han iniciado el camino de su privatización a través de esa infamia llamada tasas judiciales. A la par, han puesto en marcha la reforma penal más dura de la democracia, más lesiva y ofensiva para la igualdad. Tenemos un país con una de las menores tasas de delincuencia, pero con una población penitenciaria elevadísima. Y una carrera fulminante hacia la criminalización de los movimientos sociales que, ante todo esto, protestan democráticamente en las calles y en las redes sociales. No olviden, tenemos a Alfonso preso, a Íñigo muerto y a una mujer que ha perdido un ojo en Cataluña. Tenemos indultos a torturadores y estafadores. Y podríamos seguir.

Fíjense, no he hablado de bancos, ni de rescates, ni de la estafa que PPSOE hicieron el año pasado con la reforma constitucional para anteponer el pago de una deuda que generaron ellos, a la prestación de servicios básicos a la ciudadanía.

Pero hay más cosas. Tenemos a unos medios de comunicación que son títeres y, lo que es peor, cómplices, salvo honrosas pero escasas excepciones. Y parece que les han encargado una misión. Reflejar el hastío social, la mal llamada indignación, a través de un discurso contra los políticos, que permita, a su vez, fomentar peligrosamente el "todos son iguales", reducir el número de cargos electos y sus sueldos para que la política sea solo cosa de y para ricos. Tenemos movimientos sociales que han caído en esta trampa y, con sus postulados, acaban defendiendo ideas que no difieren en demasía con las que tiempo atrás defendiera la Falange española. El engaño es perfecto. Se busca la desmovilización o, de producirse, la movilización desordenada ideológicamente para evitar que la izquierda, la alternativa que defiende la igualdad de derechos, no sepa interponerse en el camino de toda esta pantomima, y se enmarañe en disputas internas. 

Esto, y mucho más que esto, nos deja el 2012. A partir de ahora, ustedes sabrán. Vivimos un ataque sin precedentes a nuestros derechos. No merecemos esta democracia, ni este rey, ni estas instituciones que ofenden al sentido común. No merecemos una Ley Electoral que permite que, como en Galicia, un partido que pierde 170.000 votantes se permita el lujo de seguir ganando diputados. Podríamos poner cientos de ejemplos. 

Vamos a seguir dando batalla, vamos a seguir denunciando su estafa. No nos vamos a olvidar a sus cómplices, los medios y los vendedores de la nada, que hablan de la antipolítica para fomentar su ego y creerse los descubridores de métodos de lucha que son risibles. Vamos a seguir debatiendo con algunos amigos del QuinceMayismo para tratar de convencerles de que hay que volver a los valores del CatorceAbrilismo, dotando de ideología a los contenidos. Porque esta estafa se combate con ideología, porque lo que nos une es la igualdad, aquí dentro y fuera de nuestras fronteras, donde siguen con sus guerras y planes mientras algunos callan ya demasiado. Vamos a ser todo lo testarudos que haya que ser. No nos vamos a quedar quietos. No responderemos con ejercicios de Reiki a sus porrazos, ni agacharemos la cabeza cuando nos priven de un nuevo derecho. 

No olviden que los que gobiernan trabajan con un calendario electoral delante. La ciudadanía solo tienen el horizonte de cobrar la nómina, quien la tiene, este próximo mes. Les queda tiempo. Tal vez la situación económica mejore hasta la próxima cita electoral, pero los derechos ya estarán perdidos, pero el modelo de bienestar, que ya de por sí era terriblemente imperfecto, se convertirá en un reducto del pasado. 

Una canción resuena en mi cabeza estos días. Lean la letra atentamente. Creo que les ayudará a entender que estamos ante algo sobre lo que no caben bromas. El esfuerzo es de todos, cada uno desde su posición, con sus medios y los que pueda generar, con su pedagogía. Convenzan al de al lado, explíquenle las cosas tal y como las perciben. Necesitamos ser muchos más.

Y descansen, que también es necesario.






2 comentarios:

  1. Ay, los medios... creo que ahí está la clave, el primer enemigo a derribar. El poder ha sabido crear un monstruo que está a sus órdenes, pero al que muchos de nosotros alimentamos gustosamente. Pienso que la mayor parte de nuestros esfuerzos deben dirigirse a pensar en cómo acabar con ese círculo vicioso, en cómo sacar a la gente de ese estado de placidez en el secuestro.

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  2. Me parece un espléndido y veraz resumen del año 2012. Un año contrarrevolucionario que parece tener continuidad en 2013. Desaparecido el telón de acero nos han quitado todos los caramelos. No queda otra que luchar en las calles y ganarles en su terreno:las urnas

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