lunes, 30 de abril de 2012

BANDAS LATINAS: CÓMO SE ENTRA Y CÓMO SE SALE

Hace un tiempo un chico, miembro de los Trininarios, me contó cómo comenzó a forma parte de ellos. El relato viene a ser así: "Me mudé con mi madre a un piso compartido de un barrio del Sur de Madrid. Vivía cerca de una plaza donde se juntaban grupos de chicos a los que no conocía. Al volver de clase, un día se acercaron a mí y me preguntaron que a qué banda pertenecía. Yo les dije que a ninguna. Entonces, me empujaron y me amenazaron. Yo creo que creyeron que era de otra. Pero ese día me dejaron en paz. Una semana después, volvieron a preguntarme y cuando les respondí lo mismo, comenzaron a pegarme. Me dieron una paliza. Eran Dominican Don´t Play. No se si querían que formara parte del grupo o simplemente explicarme que por allí no circularía ningún Trinitario. Y yo, que no era nada, me hice Trinitario. Otro día, por fin, los que corrieron fueron ellos. Se salieron con la suya y yo, de aquí, no me muevo. Ahora me respetan". 


Las Bandas Latinas vuelven a la palestra, y lo hacen justo en el momento oportuno. Un asesinato reciente en Barcelona, otro en Madrid y, días después, una puñalada en el municipio madrileño de Móstoles. Parecen venir al rescate de un Ministro de Justicia que se ha obsesionado, junto con otros muchos políticos del ramo, en rebajar la edad penal hasta los doce años y promover su supuestamente necesaria reforma de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, por sexta vez en doce años. 





Son muchos los cuentos que nos han soltado acerca de las bandas latinas. Ha imperado el relato macrodelincuencial, que es el que habla del origen de las bandas en cárceles de Estados Unidos y países centroamericanos. Todo eso me interesa poco. Quienes defienden esas tesis para explicar la peligrosidad de un menor de Villaverde, Vallecas o San Sebastián de los Reyes, lo hace siendo completamente ajeno a cuáles son las razones que les llevan a integrarse en uno de estos grupos. Cuando en 2003 o 2004 se comenzó a hablar de bandas, y se cometieron los primeros asesinatos entorno a las mismas, la policía y la guardia civil estaban tan despistadas que comenzaron a confundir los rasgos distintivos de pertenencia a unas u otras con las ropas anchas de moda en el momento. Estas imágenes dan cuenta de ello. La prensa, en su labor de confusión habitual, contribuyó negativamente al incremento de la sensación de peligro y miedo social. Solo un dato. Toda la trayectoria de asesinatos entre bandas en España reúne la misma cantidad de cadáveres que el número de suicidios que se producen en este país al día sin que nadie diga ni mú. Espero que sirva este ejemplo.


Esta explicación fue criminógena, invitó a muchos adolescentes a sentirse fuertes y malos en el seno de una banda. Pero, más allá de eso, fue un razonamiento puramente xenófobo. Salieron a la palestra ministros de la ciencia (de su ciencia) a explicar, en plena eclosión migratoria, que aquellos menores reagrupados que habían vivido su primera adolescencia en países "violentos" (República Dominicana, Ecuador, Colombia, etc.) imitaban los patrones de conducta aprendidos, aplicándolos en una sociedad en la que no acababan de integrarse. 


La presión mediática surtió efecto y los malos políticos obraron en consecuencia. Reformaron la Ley del Menor en el año 2006, incorporando el delito de Asociación Ilícita que ha sido aplicable a muy pocos casos porque resulta harto difícil de demostrar. Por su parte, la policía se puso las pilas, y en numerosas ocasiones, apoyados por mandatos judiciales de disolución de esas bandas (Latin King, Ñetas y Dominican Don´t Play principalmente) desmantelaron buena parte de las estructuras de estos grupos. Con el paso del tiempo, se ha logrado un adecuado nivel de especialización. En concreto, en Madrid, el trabajo del Grupo encargado de ello ha sido muy eficiente, demostrando un amplísimo conocimiento de los grupos y sus reuniones. En ocasiones, a costa de mantener posturas contrapuestas con otros "expertos" en el tema que anunciaban el "fin del mundo", es decir, la inminente llegada de bandas centroamericanas que pretendían actuar en España como en sus lugares de origen. Me refiero a la "Mara Salvatrucha" y otras.


El problema de bandas es, en todo caso, un problema social, que tiene sus orígenes en las desigualdades, como tantos otros. Esto que no se nos olvide. 


En 2009, un Trinitario mató a un Dominican Don´t Play en Madrid. Desde entonces, nada de nada hasta hace unos días, primero en Barcelona y después en Vallecas. ¿Qué ha ocurrido ahora? Los pocos expertos sobre el tema hablan del repliegue necesario de estos grupos, del descenso de los migrantes a nuestro país, de que la violencia ejercida se había reducido mucho, había pasado a ser de baja intensidad. Más amenazas y menos agresiones, un gran número de detenidos, el endurecimiento de las penas, de bla, bla, bla. 


Un inciso. En Francia o Reino Unido saben, desde hace mucho tiempo, que los riesgos con su población inmigrante no residían fundamentalmente en los primeros, sino en los segundos (inmigrantes de segunda generación), en aquellos que, habiendo incluso nacido en París o Londres, se sentían discriminados por el color de su piel o por la religión que profesaban, residían en suburbios y no tenían las mismas oportunidades que el resto. Los argelinos que, siendo franceses, no se sentían como tales y, para construir su identidad, reafirmaban la de su procedencia, exaltando de ella desafortunadamente todo lo negativo, todo lo que les permitiera mantener una postura defensiva, de fuerza. Protagonizaron, por ejemplo, grandes disturbios en 2007 cuya represión dio fama y gloria a un Ministro de nombre Sarkozy. Quienes saben de terrorismo islamista entenderán a qué me refiero. Los autores de los atentados de Londres, el francés Mohammed Merah, todos inmigrantes de segunda generación envueltos en sociedades a las que no podían acceder, fanatizando sus planteamientos entorno a sus orígenes culturales o religiosos.


¿Lo que ocurre en Francia o Reino Unido nos queda muy lejos? Había una diferencia grande, sí. Que nuestra inmigración era más joven, más reciente. En los próximos años nos iremos encontrando con las segundas generaciones en un contexto socioeconómico gravísimo para perjudicar una adecuada integración. Tras leer los primeros datos de la víctima del asesinato de Vallecas, me quedé con ese: español, nacido en Zaragoza, de procedencia dominicana. 


No. No estamos ante unos españolitos de distintos orígenes que son terroristas o asesinos en potencia. Estamos ante el riesgo de no integración de una generación entera, que incluye a adolescentes y jóvenes, sea cual sea su origen o el de sus padres, que adopta patrones de identidad comunes tal y como lo hacían en los años 80 o 90 las tribus urbanas. Esos patrones, ahora con menor carga ideológica, están más asociados a los del entorno de las bandas latinas, porque sus códigos y orígenes se complementan mejor con la situación de los chicos. Y así emprendemos el camino de retorno. Los datos de las detenciones del asesinato de Vallecas hablaba de un grupo compuesto por varios dominicanos, un español, un rumano y un peruano. Las bandas latinas es el actual sobrenombre de los grupos violentos. Y los grupos violentos son heterogéneos, cada vez más. 


¿Qué necesita un adolescente?



  • Sentimiento identitario: Somos sociales. Nos "agrupamos" con gente afín y compartimos códigos que nos identifican, normalmente asociados al  ocio (deporte, equipos de fútbol, estilos de música, prendas de vestir, etc.).
  • Referentes normativos: Los más claros son los que se encuentran, o deberían encontrarse, en el hogar. La madre, el padre, los dos, como sea que está organizada una familia. Dan unos horarios, facilitan una estructuración del tiempo y dotan de sentido a unas normas de respeto comunes, unos límites que hacen distinguir con facilidad qué es lo correcto y lo incorrecto. Enseñan a empatizar con el dolor ajeno, a anticipar los sentimientos de los demás ante sus propias circunstancias y ante nuestras acciones. Permiten predecir las consecuencias de los actos, dotándolas de un carácter reflexivo.
  • Entorno afectivo: La otra necesidad vital de cualquier persona, que se acentúa en la adolescencia. Debe partir, de nuevo, del hogar, de ese núcleo estructurado donde sea sencillo predecir las consecuencias de los actos.   
En estos tres aspectos se encuentran las grandes carencias de los adolescentes más desfavorecidos. Y, cuidado, que estos chicos desfavorecidos son cada vez más numerosos. Ese es el riesgo porque, si bien el entorno identitario viene solo, a través de otros amigos o de los gustos familiares, en demasiadas ocasiones los referentes normativos o afectivos están ausentes, no porque se traten de modelos familiares diferentes, peores o mejores, modernos o clásicos, sino simplemente porque no pueden, porque no se encuentran en el hogar. Quienes trabajan en la calle con este tipo de chicos saben bien que es más que habitual que estos muchachos se encuentran solos al llegar a casa porque sus padres (madre sola a menudo) se encuentran trabajando de un modo u otro durante extensas jornadas laborales, a veces trabajando incluso como internas, lo que lleva a un "descuido" obligatorio sobre los quehaceres diarios del menor (Escuela, necesidades afectivas, límites). Y como la realidad es tozuda y estos tres elementos resultan necesarios, impresdincibles para el desarrollo humano, se buscan fuera del núcleo familiar. Tal vez entonces se encuentran donde no se debe, pero tal vez, a pesar de ello, ayudan a cubrir las necesidades emocionales del adolescente. 



Durante toda la vida pero, con mayor énfasis, durante la adolescencia, son principalmente tres pilares sobre los que se asienta la construcción de nuestra identidad: la familia, la pareja y la escuela. Hace unas semanas cayó en mis manos un estudio editado por la Fundación Diagrama y desarrollado por profesionales de la Universidad Autónoma de Madrid, titulado "Origen, evolución e involución de los jóvenes pertenecientes a grupos violentos". En sus páginas se pueden encontrar datos muy significativos sobre qué es lo que viene ocurriendo con la conformación de estos tres pilares en los jóvenes que se han incorporado a este tipo de grupos.


  • La Familia: En todos los casos, los investigadores se encontraron tres tipos de familias: La familia anómica (en la que se relativiza el comportamiento del hijo y en la que no se adoptan patrones normativos consecuentes); la familia autoritaria (donde el afán de control y supervisión resulta asfixiante para el adolescente); y la familia Bipolar o Inconsistente (en el que se mezcla primero un ciclo anómico para, tras verificar un mal resultado o mala acción de su hijo, pasan al modelo autoritario, sosteniéndolo un tiempo determinado para abocarse, de nuevo, al modelo anómico, dando "por perdido" al hijo).
  • La Escuela: Los adolescentes vinculados a bandas violentas no perciben su paso por el ciclo formativo como algo positivo. Además, se da una asociación entre los primeros problemas de violencia y de vinculación a grupos, con las relaciones establecidas en ella. La Escuela es un escenario, un medio donde se establecen determinados vínculos, se quiera o no, permaneciendo la motivación hacia el estudio como algo al margen. Cuando, además, algunos de ellos han tenido la oportunidad de acceder al mercado laboral, lo han hecho en trabajos no cualificados y en condiciones precarias. 
  • La Pareja: El estudio señala tres tipos de parejas: la identitaria (Que se conforma dentro del grupo violento y, por tanto, retroalimenta la actitud de participación y mantenimiento dentro del mismo); la peri-identitaria (que conoce las actividades del individuo pero en principio no las censura) y la extra-identitaria (que puede tener una gran influencia en que el joven abandone el grupo si la relación no se estabiliza mínimamente y si esta pareja plantea explícitamente su oposición a la participación de su pareja en actividades violentas). 

Existen otros factores, que podemos llamar físicos. Pondré ejemplos sencillos: El chico corpulento que encuentra en su fuerza su mejor elemento de "socialización"; el chico débil, o aparentemente débil, que para paliar su carencia es capaz de mostrar un nivel de agresividad mucho mayor, que compense de cara al grupo sus aparentes déficits.


Por supuesto, tienen gran importancia los rasgos psicólogicos, propios o aprendidos, o las experiencias personales entorno a la emisión de conductas violentas. Cualquier educador de calle sabe que, tras estos chicos, hay a menudo un recorrido de violencia dentro del hogar, en el que los adolescentes han "participado" como testigos o víctimas, cuando no como ambas cosas. 


En la Banda, el adolescente encuentra un núcleo emocional y normativo, dado que tienen estructuras jerárquicas bien definidas, que le proporciona un rasgo identitario (ropa, música, símbología), una territorialidad (el barrio), y un núcleo de iguales que se "respetan" y que se "protegen" frente a otros que son diferentes o que poseen otro tipo de códigos. Tapa, esconde las carencias reales de muchos adolescentes de nuestro país, construyendo una sociedad paralela que rinde cuentas nada más que consigo misma. En la medida que se pasa más tiempo en la banda, mayores posibilidades hay de que, por ejemplo, la pareja, eso que después de una, de dos, de diez o de cien, acabe invitando al adolescente a salir de la banda cuando pasen los años, sea parte integrante de la misma, reduciendo las oportunidades de escapar de ella. 


Este es el camino de entrada, la vía de acceso. Pero esta carretera llena de peajes es solo el resultado de un fracaso social absoluto, que ha afectado sí, principalmente, a jóvenes inmigrantes hace unos años, pero que es cada vez más extrapolable a jóvenes desfavorecidos, con independencia de su origen. Falta de medios de prevención que se acentúan con la crisis, fracaso escolar por falta de medios en los centros educativos y una visión permanentemente punitiva de la sociedad y sus medios sobre estos grupos que ayuda a fortalecer el sentido identitario de la banda. No olviden algo: es harto difícil explicar a cualquier persona que aquello que dota de sentido, de pautas y de emociones a su vida, es antisocial. La sociedad, buena parte de las necesidades de un adolescente, se cubren en el seno de una banda. Y ese es el síntoma de claro de la desigualdad. Se les deja de lado e, inmediatamente después, se les criminaliza. ¿No les suena? ¿No ocurre en otros con perfiles ideológicos? Corren malos tiempos, desde luego. 


¿Cuál es el camino de salida?


Vuelvo al punto de partida. A los medios y a la policía les ha interesado principalmente la violencia entre bandas, que ha dejado tras de sí hechos muy graves, es cierto, pero que no deberían haber provocado una alarma social si se evalúa en proporción a los resultados, como en el ejemplo que expuse. Al legislador también le atormenta esa violencia entre bandas. Pero ese planteamiento solo visualiza el caparazón del problema. El más hondo, el real, es el social, las raíces del problema, a lo que nadie quiere atender en tiempos de crisis. Se necesita una perspectiva social, que debe de venir acompañada de inversión, de interés en reducir las desigualdades. Y esto, en política, tienen nombres y apellidos. Esa sensibilidad solo la posee la izquierda, la verdadera izquierda social. 


Pero mientras se rema contra corriente, los educadores, los trabajadores sociales, los profesionales que intervienen con estos perfiles de adolescentes, deben de dejar a un lado provisionalmente este interés desmedido por la violencia entre bandas, para atender al problema más grave, más doloroso, más invisible. La violencia intra-bandas es mucho mayor y sus efectos son mucho más perjudiciales.


La pertenencia a bandas latinas, como a otros grupos violentos, tiene una duración, una fecha de caducidad vital. Va remitiendo por sí misma con el paso de los años. Luego, la vida se va configurando. Hay pocos miembros de bandas más allá de los treinta años, salvo los que, en el ejercicio de esa violencia, se han judicializado entrando en prisión a cumplir una condena. Explíquele a ese agresor, entonces, que la banda deja de tener sentido, que cada uno hace su vida, que llegó la paz. Solo le queda la huida hacia adelante para dotar de sentido a sus acciones. Porque cumple condena por ellas. 


Pero hasta que ese abandono se produce, las bandas tienen normas férreas, jerárquicas, que  envuelven al integrante. Debe mostrar su capacidad para pertenecer a la misma, ganarse su respeto. Una de las pruebas más habituales tiene que ver con la comisión de algún hecho delictivo para probar la valentía. Y, mientras la legislación se empeña en probar (amargamente porque lo consigue en muy pocas ocasiones) el delito de Asociación Ilícita, se cometen numerosos robos con violencia, con intimidación o delitos de lesiones cuya raíz tiene que ver exclusivamente con fases probatorias que no son Juzgadas como tales


¿Cómo convencer a un chico que todo eso que le ofrece la banda es falso, que se trata de una artificial forma de seguridad o afecto? Las Fundaciones o Asociaciones que trabajan con miembros pertenecientes a bandas están utilizando a menudo una perspectiva individualista, a la americana (norteamericana). Comienzan a llevar a dar charlas a ex-miembros de bandas para que expliquen su experiencia, que sí se puede salir, siguiendo el mismo método que los ex-drogadictos. No sirve. No es suficiente. Y no lo es porque no aporta en ningún caso esas necesidades del adolescente. No es tan fácil. 


El que dice que No a la banda lo paga caro. Existen castigos para quienes no acuden a las reuniones y están bien documentados. Solo hay un enemigo peor que el miembro de una banda rival, y es el traidor. Pero esto no le preocupa a nadie, se difumina, no se observa, no es la prioridad policial, ni la de las Fiscalías. Y, entre otras cosas, porque el miedo hace estragos, y ese acoso, esas lesiones, se denuncian muy poco


El estudio sobre "Grupos Violentos" al que aludí anteriormente explica perfectamente una situación de tensión que puede provocar los deseos de abandonar la banda de un adolescente. Explica que un miembro, chico o chica da igual, se enamora, inicia una relación de pareja con alguien completamente ajeno a la banda y que reprueba la violencia que se ejerce dentro de ella. Llegado un momento, si la pareja se estabiliza, continúa, se produce ese elemento de tensión: "No quiero que continúes con ellos" o "Con ellos o conmigo porque no me gusta lo que haces". Y el adolescente afronta el dilema. Pero lo hace solo, sabedor de que abandonar el grupo significará ponerse en claro riesgo, convertirse en enemigo de la banda rival (como ya era) y de la propia banda. Y ¿Para qué asumir ese coste que le puede costar la vida? Un fracaso social, de nuevo. 








jueves, 26 de abril de 2012

LA TRAMPA DE LA FIESTA DE CUMPLEAÑOS DEL 15M





Llevamos unas semanas extrañas, en las que el Ministerio del Interior ha decidido enseñar los dientes y proceder a detenciones sistemáticas de sindicalistas o fotógrafos con el único objetivo de asustar a la gente que, en su legítimo derecho, está protestando contra todas las infamias de este Gobierno. Anuncios de endurecimiento del Código Penal inmorales, criminógenos, y listas de la vergüenza de Peppa Puig, ese tipo que se encarga de publicar en una Web fotos donde ha exhibido a menores para que fueran identificados y criminalizados sin que nadie haya dicho ni mú.

Mi sensación de asco ha sido tremenda al conocer la detención de @PHierreCom. Gracias a sus fotos he podido ver más de cerca, sentirme partícipe, de manifestaciones y concentraciones, por ejemplo, para frenar desahucios. Me alegro mucho de su rápida puesta en libertad. Asustar lo llaman. No lo consiguen.

Después he visto este video y me ha hecho sonreír, creer que aún podemos ser fuertes. Pero sobre estas jornadas de movilización del #12M15M, me surgen dudas, inquietudes, que quiero expresar aquí. 

La propuesta es concreta. Acampar, volver a las plazas, del 12 de Mayo al 15 de Mayo. Celebrar el primer aniversario de un día significativo para la movilización popular de este país, agrupando todos esos motivos que, curiosamente, no nos preocupaban hace un año y que ahora son terribles verdades legalizadas. 

La respuesta de Interior, de la Alcaldesa-No-Votada de Madrid, de su Presidenta, ha sido firme: No está autorizada la acampada, no pueden hacerlo y serán desalojados. 

Este encontronazo previsible de posiciones es alimentado por la prensa y, si hablamos de prensa hoy en España, salvo honrosas y minoritarias excepciones, hablamos de la voz del perro que les recoge la presa (valga el ejemplo, ahora que se ha puesto de moda lo de la caza). Es decir, que no me fío ni un pelo del interés de esos periodistas en la Acampada

Las preguntas que se hacen son sencillas: ¿Acamparán? ¿Se atreverán?. Juegan a mantener un pulso mediático, que será creciente, y un nivel de expectación para preparar un escenario determinado. No nos engañemos. No es la relevancia del 15M, ni la profundidad de los recortes sociales lo que les interesa. Es otra cosaPorque estoy convencido de que los primeros interesados en mantener este debate no son los "indignados" (usando su lenguaje) sino los poderosos. ¿Qué buscan entonces?

1. Si centramos el debate en Acampada Si VS Acampada No, dejaremos de hablar de los verdaderos motivos de las convocatorias, del fondo de la cuestión, nos quedaremos en la forma, que es donde ellos quieren que se mantenga la información.

2. Al mismo tiempo, ese mismo debate permite desviar la atención de otras convocatorias, que deben ser masivas y que son, al menos, tan necesarias como esta. El 29 de Abril contra los recortes en educación y sanidad, el 1 de Mayo Día de los Trabajadores y el 3 de Mayo en Barcelona, con motivo de la reunión del BCE.

En el fondo, la cuestión es que, o estamos listos, o nos tomarán como monos de feria. El escenario previsible de la Acampada, de realizarse, es un desalojo, tal vez de noche, y que por muy limpio y bienintencionado que se quiera hacer, generará problemas, heridos, detenidos y violencia. Con ello, de producirse, se incentivará el poder de convocatoria (por aquello de que aprendemos a hostias, triste pero muy cierto) pero también estaremos dándoles los argumentos idóneos. Argumentarán que la Acampada era ilegal desde mucho antes, su prensa lo repetirá hasta la saciedad y, para colmo, tendrán una razón objetiva. Por su parte, la policía recibirá críticas que en unas semanas se diluirán. A los que mandan les importa poco eso, incluso si tienen que sustituir a cualquier mando. Para algo son sus amos. 

Con ello, la respuesta, las protestas contra el mayor ataque al Estado de Bienestar de nuestra historia reciente habrán pasado al marco de la ilegalidad y, con ello, al de la ilegitimidad. Y, además, mientras nos enzarcemos en ese debate, dejaremos de hablar de lo que hay que hablar, parecerá una pugna estética y diluirá los motivos reales

Ellos quieren convertir una jornada de cuestionamiento total a las medidas económicas adoptadas, en una especie de fiesta de cumpleaños en el que, con la excusa de mantener el orden y la legalidad, acabarán defendiendo que expulsan de las plazas a los que beben más de la cuenta. Puede llegar a ser otra oportunidad perdida, por mucha gente que vaya, si el debate se centra en lo que ellos quieren. De nosotros depende si queremos ponernos el gorro de fiesta y asombrarnos con la tarta de cumpleaños, o dedicarnos a explicar, a expresar, a gritar donde haga falta, que asistimos a un fraude histórico y que no estamos dispuestos a aceptarlo.

viernes, 20 de abril de 2012

LAS OPORTUNIDADES PERDIDAS

A lomos de una crisis mundial, de un déficit histórico, resultado de un derroche de las Administraciones y reconocido por sus culpables (aunque no se declaren responsables ni asuman las consecuencias) y de una agenda marcada por los terroristas del Neoliberalismo mundial, los ciudadanos de este país decidieron otorgar su confianza a un partido gregario del capitalismo, para contrarrestar una política ingenua y derechista del Partido turnista que había gobernado ocho años en España, jugando al infame juego de "Que no vea tu mano izquierda lo que hace la Derecha".


Ningún ciudadano puede, vistos los resultados, justificar su voto en que no sabían que este Gobierno llegaría tan lejos con el desmantelamiento del Estado de Bienestar. Que no lo hagan, que no mientan. Porque si no lo sabían, era porque estaban más pendientes de las travesías por el desierto neuronal que les ofrece la televisión, que las señales inequívocas que mandaban las Comunidades Autónomas en las que gobernaban. Aeropuertos sin aviones, miles de facturas sin pagar, casos de corrupción directamente asombrosos y recortes en educación, por poner algunos ejemplos.  


Y ahí empezó todo esto. Madrid ataca la educación y se articula un fuerte movimiento de oposición denominado "Marea Verde", al que añadir numerosas huelgas el otoño pasado. Pero el resto del país, salvo iniciativas minoritarias, se queda parado. No existe un movimiento solidario que piense que, si se empieza por ahí, se acabará dando un hachazo a toda la educación pública de este país, como el que hemos vivido. 


Meses más tarde, se produce algo parecido en Valencia, cuando la policía decide arremeter violentamente contra alumnos de Secundaria. La respuesta en las calles de la ciudad son manifiestas, pero quienes pedimos entonces una paralización de todas las aulas de Secundaria y Universitaria de toda España solo pudimos conformarnos con parones simbólicos. Las calles de Valencia ardiendo y las ciudades universitarias del resto de España comentándolo en las cafeterías de las facultades


En Cataluña, por poner otro ejemplo, hemos asistido a una sistemática provocación de los Mossos, aupados por un dirigente deplorable de CIU como Felip Puig. Fuegos artificiales en el resto de España. 


Pero tanto en Cataluña como en el País Vasco se ha añadido una vertiente nacionalista que a mí, personalmente, me interesa muy poco. El discurso venía a ser que si España se hundía era porque España era peor que Cataluña o Euskadi. Eran "problemas españoles". Y, amigos nacionalistas, quienes han antepuesto su patria a la solidaridad social con el resto del Estado, pensando que esos no eran sus problemas; quienes incluso prefirieron confiar en un partido radicalmente Neoliberal como CIU con tal de poner el sello de esa patria, pueden comprobar in situ como en su Comunidad el desmantelamiento del Estado de Bienestar ha llegado, sobre todo en Sanidad, a cotas mayores que las de este Gobierno (hasta la fecha). La ideología, sí existe, siempre debe de estar por encima del sentimiento de pertenencia a una tierra. La izquierda no conoce, o no debiera de conocer, frontera alguna.


No es momento para subirme a carros que no son los míos. Y los míos son los de todos. No me interesan en este momento liberaciones políticas de presos juzgados por terrorismo. No me interesan las patrias de los demás. Me interesa la justicia social, el desmantelamiento de derechos, el acoso y derribo de las esperanzas de mucha gente, no solo traducidas en paro o desahucios, sino en cosas mucho más pequeñas (Por ejemplo, estos días cierra un Laboratorio para el estudio de los Tejidos Neuronales en Castilla-León, que no es sino esperanza para enfermos de Alzheimer, y que ya no tiene presupuesto). 


Dije Desahucios. Sí. Esa lucha no da a basto pero sí es efectiva, sí deja lugar al optimismo. Esa plataforma está consiguiendo cosas verdaderamente dignas, aupada por los retales del 15M (Algo que, por cierto, digo sin ningún tono peyorativo). 


En este contexto, la convocatoria de Huelga General llegó tarde. Pocos creen en los Sindicatos mayoritarios, pero dieron la oportunidad de que juntar a casi todo el mundo entorno a un rechazo concreto: la fascistoide reforma laboral. Ahora, lamentablemente, esperamos a que estos señores vuelvan a decidir, según sus propias agendas, convocarnos a todos para mostrar una imagen de unidad frente a estas políticas. 


El Gobierno está feliz. Incluso cuando creo que toma medidas que considera excesivas (algunas solo) pero que adopta por puro servilismo a sus intereses económicos, que confunden con los de la ciudadanía, sabe bien que restar crédito a los grandes Sindicatos es sencillo. Basta con explicar unas cuantas cosas sobre subvenciones y tratos de favor, empresa por empresa. 


Y, por otra parte, sabe bien que son los únicos capaces de convocarnos a todos, de reunirnos, porque ante conatos de ataques al bienestar social, hemos actuado de forma caótica y previsible. Sin unidad alguna. Y eso le ha dado fuerzas a este Gobierno, que ha decidido ir más allá, proponiendo medidas criminógenas, provocaciones sociales, endureciendo código y criminalizando las protestas. Veremos las consecuencias pronto. 


Economía, Presidencia y Hacienda ejecutan una operación de dura cirugía sobre los derechos de los ciudadanos de este país. Interior y Justicia se preparan a despachar las quejas de los pacientes y, ya de paso, a incriminar a los más protestones. El objetivo es claro: que las protestas pierdan apoyo social, que la gente se desmarque asustada por la violencia que ejercen algunos (incluidos sus propios infiltrados). Los grandes Sindicatos miran sus relojes y ajustan su agenda con ánimo de obtener una rentabilidad. Solo unos pocos Diputados Autonómicos y Generales de este país están dando muestras de dignidad y coherencia ante tamaño descalabro


Hace un decenio, con la bandera del terrorismo, Bush inició un proceso de control de comunicaciones y viajeros sin precedentes en la historia. Algunos ya no recuerdan montar en un avión sin los tortuosos e indecentes controles de algunos aeropuertos. Eso quedó. Y eso no va a cambiar. Esta crisis, estas medidas, aunque en 2020 a este país le vaya mejor porque el ciclo así lo muestre, nos está haciendo perder unos derechos hoy que no vamos a recuperar en mucho, mucho tiempo. Es un cambio sin marcha atrás, ante nuestros ojos, a la cara, y sin que reciban por nuestra parte una respuesta unitaria, firme, seria, que les dé, al menos, un quebradero de cabeza. Un frente común. 

lunes, 16 de abril de 2012

LAS COSAS QUE NO SE PUEDEN DECIR DEL REY




Uno preferiría no tener que contar las cosas que se dicen del Rey y de su campechana familia. Yo no pienso hacerlo, porque dicen que en la España de hoy, si uno insulta a la Casa Real, le llevan preso, como le sucedió a un ciudadano hace unos días en Almeria. Esta política extraña, antidemocrática, coincide con la que aplica Amnistías Fiscales mientras denuncia por fraude fiscal a unos profesores que encargan camisetas verdes para protestar contra los recortes en educación. La misma, igual, que la que manda a la cárcel a dos participantes en la Huelga General mientras libera a un hostelero que apuñala a un sindicalista. En fin.


Por tanto, presa del miedo, no pienso hablar de cuando el Rey se refiere a su sensibilidad hacia el paro de los jóvenes, para hacerse un viaje a tomar por culo con el objeto de cazar elefantes, ni de sus viajes privados a Regímenes antidemocráticos musulmanes, ni de sus apariciones estelares en Grandes Premios de Fórmula Uno. No me debo meter en la vida privada de la gente. Sobre todo, si vive a mi costa. Aunque el coste sea como para enfadarse un poco.


Para nada me atrevería yo a juzgar que sea una indecencia matar elefantes o emborrachar osos, para ajusticiarles, como cuentan por ahí. Al fin y al cabo, el Rey es un gran hombre, y la prueba es que es el Presidente Honorario de WWF. Nada menos. Aunque WWF creo que tendría más sentido sobre esta traducción (World Wrestling Federation) que sobre la que se suele dar publicidad. 


Yo no tengo nada que comentar sobre la princesa Corinna. Tampoco sobre cuernos, sobre separaciones reales, sobre vidas sentimentales, sobre presiones afectivas al hijo, sobre tratamientos a un yerno, sobre conductas poco ejemplares al otro. Nada. De hecho la señora de la foto la puse aquí porque era mona. Nadie dijo nunca que el Rey fuese gilipollas


A mi me parece bien, de hecho, que si yo le dejo mi arma a mi niño y se dispara en el pie, se me abra un expediente en Fiscalia de Menores y se me investigue. Es algo más serio que emborracharle, creo. Tal vez un Juez de Menores deba aplicar sobre mi hijo una medida provisional de guarda o tutela. Pero eso no significa que la Casa Real, sus cacerías y su vida privada, tengan que estar a mi altura. Porque mi altura es mucho mayor, mi altura es la de la justicia igual para todos. Yo no soy un infame


Yo no quería hablar para nada de la urgente necesidad de que esa Familia contrate un seguro privado, Adeslas no está mal, Sanitas tampoco. Creo que la partida presupuestaria con la que cuentan es suficiente, porque solo se redujo un 2% frente al más del 50% que se redujo, por ejemplo, la cooperación internacional. A no ser, claro, que el Rey, sensible ante tamaño despropósito, haya ido a Botsuana a colaborar, pagando a los organizadores de la cacería para ayudar a la población del país, a la vez que contribuye a reducir la supuesta superpoblación de elefantes. Más que nada, porque empieza a ser extraño eso de vaciar plantas completas de hospitales públicos después de meses de espera para una operación, para que atiendan a la Familia Real en sus múltiples accidentes, trastornos, partos, etc. Esto es un no parar. 


De lo que yo quería hablar hoy era de ese editorial rastrero de El País, servil como ninguno, y de la mentira manifiesta que supone pretender hacernos creer que el rey tiene vida privada. Habría que ver lo que tardaría ese mismo periódico en publicitar la vida privada indecente de Rajoy o cualquier otro miembro del Gobierno, si ello le permitiera reducir las cuentas electorales de su partido benefactor.


De lo que yo quería hablar hoy era de ese cuento monárquico, de derechas, que está invitando al Rey a abdicar, para delegar funciones en el único que se salva medianamente del deterioro de la imagen real, que es Felipe, el futuro Rey de este Coño de la Bernarda. El mensaje está claro: "Juan Carlos, estás mayor, tienes tu vida, la haces, cada vez disimulas menos, antes de que se siga yendo esto de las manos, ¿Por qué no cedes el trono a tu hijo y tú sigues con tus ocupaciones?"


Apuesto a que en unos meses, cuando mejor se ajuste la decisión a lo que los grandes partidos necesitan, el Rey saldrá a la palestra a dar un discurso en el que se "llene de orgullo y satisfacción" de ceder el trono a su hijo, y alcanzar una meritoria jubilación como Rey, que empezó aquel día en Portugal, de hace tantos años, con escopeta en mano, por cierto. 


Llevamos casi 40 años de esto que llaman democracia. La Constitución que nos gobierna guarda la misma distancia con la España Republicana que con este momento de posible cambio de Rey. El problema es bien distinto. No se sostiene, no es concebible una monarquía en pleno siglo XXI. Y si lo es, será a costa de la democracia, a costa del sentido común, y con un ejército de ciudadanos enfrente. No garantiza nada, no hay que agradecerle nada, no presupone un modelo de presente ni de futuro. No nos enseña nada, no nos aporta nada. Y para los más conservadores, no confundan República con Izquierdas. La República es un modelo de estado en el que, simplemente, todos elegimos a todos. En una República, hoy en día, los del Bipartidismo tendrían ese injustísimo modelo electoral que les garantiza mantenerse en el cargo. No sufran por esto, la caída de la Monarquía no representa una revolución. A nosotros, los del otro lado, nos tocará tratar de convencerles. 


Este país necesita muchas cosas. Muchas, cada vez más. Pero una de ellas es, desde luego, un vengador de elefantes


viernes, 13 de abril de 2012

DEFRAUDADORES DEL MUNDO, UNÍOS EN ESPAÑA









Este Gobierno insiste en sorprender a medio mundo con su particular forma de expresar su patriotismo, sus deseos de que la marca "España" vuelva a ser algo de lo que sentirse orgulloso en el mundo. Si el antiguo Presidente del Gobierno, Aznar, contribuyó principalmente a lograr esa imagen a costa de fomentar la especulación, de malvender las empresas públicas rentables para después cobran suculentos sueldos cuando se retiren como asesores, y de alistarse innecesariamente a una Guerra que ha costado un millón de muertos, con tal de sentirse cerca de las grandes potencias, para mofa de los poderosos que veían en él al trepa tonto y torpe que todo el mundo ha conocido en las empresas, lo de Rajoy, en muy poco tiempo, lleva camino de alcanzar cotas inigualables.


Con tal de salvar un Costa Concordia a la deriva, están absolviendo a los Capitanes que se lucraron en la abundancia e hicieron maniobras temerarias, mientras exigen y aprietan más y más a todos los clientes,que ya no ciudadanos, y que pagaron el pasaje para no encontrar ahora botes salvavidas para todos. Unos nadan al borde de la hipotermia hacia la costa, sin casa, sin trabajo. Otros quedan atrapados dentro, sin posibilidad de salvación. Pero no pasa nada. Si se les ocurre protestar, entonces les agravaremos las penas para que ingresen en la cárcel y así canalizar las protestas sociales a su estilo. 


El vocal del Consejo General del Poder Judicial, José Manuel Gómez-Benítez lo ha explicado esta mañana en un artículo valiente y claro en el periódico "El País", que reproduciré a continuación. Ha dicho algo importante, en una entrevista posterior en radio. A día de hoy, entiende que cualquier denuncia de un ciudadano contra el Gobierno por su "Amnistía Fiscal" tendría base jurídica suficiente como para abrir un proceso por colaboración con el Blanqueo de Capitales


Porque si se pide que aflore el dinero negro para financiar las carencias del modelo económico y de la estafa continuada en la que nos han metido, todos los narcotraficantes del mundo tienen una oportunidad para su reinserción, para usar el Estado español como lavadora de ese dinero, a cambio de darle un tanto por ciento a las míseras arcas del país que este Gobierno dice patrióticamente defender. No olviden a las mafias de trata de blancas, a todo aquel que mueva dinero negro. No es solo para evasores de impuestos o para especuladores urbanísticos.  


Es, sencillamente, indigno. Tal vez, el acto más antipatriótico que se recuerda, sin que ello, por cierto, vaya a causarme a mí especial trauma. Pero su discurso no se sostiene. 


El Catedrático lo explica mucho mejor:

"EL PAÍS.

Blanqueo de capitales contra la crisis

La mal llamada amnistía fiscal no es solo una oferta de impunidad a bajo coste por la defraudación cometida, sino también una forma de blanquear el dinero del crimen, en general



Ayudar a introducir dinero negro en el circuito legal es un delito de blanqueo de capitales que puede ser penado con seis años de prisión. Las formas más graves son el blanqueo de bienes procedentes del narcotráfico, la corrupción y los delitos urbanísticos, pero es delictivo el de bienes procedentes de cualquier delito, incluso de la defraudación fiscal, aunque en este caso el dinero no proceda de ninguna actividad delictiva previa, según una interpretación discutible, pero consolidada en los tribunales. Así pues, la mal llamada amnistía fiscal no es solo una oferta de impunidad a bajo coste por la defraudación cometida, sino también una forma de blanquear el dinero del crimen, en general. El Gobierno ha pensado que es preferible esto, en vez de adoptar otras medidas para salir de la crisis especulativa que nos acosa, y, en consecuencia, se ha ofrecido a través del BOE y de la promesa pública de confidencialidad para blanquear el dinero de toda clase de delincuentes, no solo de los defraudadores fiscales —lo que indigna a quienes no lo son o no pueden, siquiera, serlo por ser tan solo trabajadores—, sino también de los narcotraficantes, políticos corruptos, traficantes de personas, de todos, porque la mal denominada amnistía fiscal no deja fuera a nadie, ya que tan solo exige que los que se acojan a ella identifiquen los bienes que afloran, y, a ser posible, añaden los ministros, traigan a España esos capitales desde los paraísos fiscales en los que se encuentran, muy probablemente en cualquiera de las filiales de los grandes bancos abiertas en todos los paraísos fiscales del mundo. Así que lo que el Gobierno ha aprobado y los ministros están prometiendo es que la Agencia Tributaria no va a indagar sobre el origen de los bienes que salgan a la superficie, es decir, que será una lavadora modélica del dinero sucio.
Sin trascender del mundo de lo que se ve de cerca y se toca y, por tanto, desde el lado de quienes soslayan la ética de lo que es justo como principio de organización social, se podría argumentar en contra que a los narcotraficantes, a los corruptos, a los que viven de la trata de personas no les interesa esta amnistía, aunque se les haya ofrecido, porque solo les garantiza impunidad frente a sus defraudaciones fiscales, algo que nunca les ha preocupado. Según esto, la amnistía fiscal es atractiva tan solo para quienes han ganado limpiamente el dinero, pero han tenido la “debilidad” de no cumplir con Hacienda. Los otros delincuentes no se arriesgarán a aflorar bienes que pueden poner sobre la pista de su origen y acabar con ellos en la cárcel. Frente a este discurso hay que decir que el desinterés hacia la amnistía fiscal de los delincuentes que no solo son defraudadores requeriría que la Agencia Tributaria estuviera dispuesta a indagar sobre el posible origen delictivo de los capitales aflorados. A la dificultad de estas hipotéticas investigaciones con el único dato de la identificación de los bienes aflorados, se une la que provoca la propia opacidad del color negro de este dinero, que, cuando se trata de cantidades importantes, suele estar a buen recaudo en cuentas no menos opacas en paraísos fiscales, cuya titularidad corresponde a personas o sociedades interpuestas sobre cuyos auténticos titulares nada se va a saber nunca jamás, porque nunca jamás van a querer los Gobiernos, ni los especuladores que desaparezcan estos paraísos, que prestan un buen servicio de alcantarillado. Así que cualquiera podría aflorar en España el dinero de no se sabe quién y de no se sabe qué lugar del mundo. Quienes han ofrecido la amnistía fiscal saben que sumergirse en el mundo del delito mancha, pero también que para que sea útil y no manche demasiado es imprescindible, una vez dentro, mirar hacia otro lado. Esto es lo que significa la promesa de confidencialidad que acompaña a la mal llamada amnistía fiscal.
José Manuel Gómez-Benítez es catedrático de Derecho Penal y vocal del Consejo General del Poder Judicial.