domingo, 30 de diciembre de 2012

¿CUÁNTAS VIOLACIONES HAY CADA DÍA EN ESPAÑA?

Vivimos en un país de tercos y sobrados diría yo. Igual todos lo somos un poco. Así nos luce el pelo.

Estos días he estado siguiendo las noticias de prensa que hablan de la infame violación y tortura a Amanat, una joven de 23 años que falleció recientemente tras ser víctima de la agresión en un autobús de Nueva Delhi, y de cómo este hecho ha llevado a múltiples protestas en todo el país. Leyendo los comentarios sobre el hecho, frecuentemente aparecen frases del tipo "Esto solo sucede en países del tercer mundo", "están locos allí" y cosas similares. Nos rasgamos las vestiduras tanto que cualquier día saldremos desnudos a la calle.

La prensa sabrá por qué decide publicitar estos hechos y no cualquier otros. Indican, por ejemplo, que en la India se produce una violación cada veinte minutos, y que una de cada cuatro agresiones de este tipo quedan impunes (1). Cifras vistosas que entretienen al personal, ya de paso, y que fomentan una visión completamente equivocada de los "otros", de los ciudadanos de otros países y de su uso reiterado de la violencia. Hablo de racismo.

Nosotros no. Nosotros tenemos "episodios graves pero aislados". Por eso, nuestros medios hablan de cinco o seis suicidios en todo el año, dejando a un lado que se producen nada menos que nueve diarios, más de 3.000 anualmente (según datos de 2010). Nosotros hablamos de las horribles muertes de mujeres en México o de las 311.000 violaciones documentadas en Estados Unidos (2). Ocurre igual con los excesos contra la mujer del mundo musulmán, aunque aquí sucede algo curioso. Solemos ser beligerantes con aquellos países musulmanes con los que no tenemos acuerdos comerciales, porque aquellas brutales Dictaduras con las que nuestro Rey mantiene tan buena relación y donde, por ejemplo, se prohíbe incluso conducir a las mujeres, no están en nuestro punto de mira. 

Miremos a Europa. En Bélgica, por ejemplo, se documentan entre 230 y 300 violaciones colectivas cada año (3). En España, las cosas resultan más complejas. Cito: 

"¿Cuántas violaciones se han producido en 2011 en España? ¿Y malversaciones? ¿Estafas bancarias? ¿Cuántos delitos han sido cometidos en el territorio controlado por el Cuerpo Nacional de Policía? ¿Cuántos en el de la Guardia Civil? ¿Cuántos robos en joyerías ha habido en un barrio concreto? ¿Y en estancos? Son datos que no pueden conocerse examinando el anuario estadístico que publica el Ministerio del Interior. El documento de los últimos años agrupa los delitos (contra la vida, integridad y libertad personal; contra el patrimonio; lesiones; faltas de lesiones y otras faltas) y ofrece tasas por cada 1.000, 10.000 o 100.000 habitantes. Solo se dan cifras absolutas de delitos concretos en los casos de malos tratos en el ámbito familiar, corrupción de menores, pornografía infantil, blanqueo de capitales, posesión y consumo de drogas y de armas u objetos peligrosos. Es todo. Del resto no se sabe nada individualizadamente. Y, cuando un periodista acude a una comisaría a pedir los datos de robos del último año, la respuesta suele ser: “No se pueden dar; es una información reservada” (4)

El oscurantismo como medicina social. Lo mismo de siempre. Nuestros datos se reservan ¿Y para qué? Mientras que alguien da una explicación sobre esta vergüenza, esto da lugar a toda una serie de infamias y aseveraciones absurdas como, por ejemplo, esta que titula: "La plaga de las violaciones en grupo perpetradas por inmigrantes asola España" (5) y que viene a decir, sin miramientos y sabiendo que el oscurantismo dificulta que sean rebatidos, que estos hechos, cuando se dan en España es porque estos locos extranjeros vienen aquí y los hacen, salvo en casos mediáticos. 

Quitémonos la boina. Urge si no queremos despertar un día y admirar los escombros que nos han dejado. Se publican datos, a veces inconexos, más o menos cercanos a la realidad, a través de estadísticas de Fiscalía y demás. Las agresiones sexuales tienen una elevada cifra oscura a su alrededor en todo el mundo. Además, debemos borrar de nuestras cabezas la imagen de una agresión sexual como se suele contar, con un desconocido que aborda a la víctima en un rincón oscuro y apartado. Mayoritariamente, el agresor es un conocido o familiar de la víctima, y comete el hecho en un entorno conocido para ella. 

La Sección de Análisis de la Conducta de la Policía (6), habló de 2.300 agresiones sexuales en España en 2010, lo que suponen 6.3 agresiones diarias. El Instituto de la Mujer, en datos de 2007, hablaba de 3.833 víctimas. Ya hablamos de 10.5 cada día. Piénselo bien. Mientras miramos a la India y nos sentimos tristes viendo el sufrimiento de aquellas mujeres, con las que debemos solidarizarnos en todo momento, hoy, mañana, cualquier día, en nuestras ciudades, más diez mujeres sufrirán una violación o una agresión que denunciarán. Figúrense las que no sabemos, las que no llegan hasta una Fiscalía. Tal vez existen datos más actualizados, se publiquen nuevos. Me encantaría que se aportaran. 

Hay una regla básica en todo esto. Los españoles no somos ni los más listos ni los más guapos ni los más civilizados. La mierda nos rebosa, de hecho. Y cuando nos insisten en contar los males de fuera, más se nos acumula dentro. 

La esencia literaria de este país es, bajo mi criterio, no es Don Quijote, sino el Lazarillo de Tormes. En sus primeras páginas hay una frase que describe muy bien lo que se venía explicando en este post, sobre nuestra costumbre de mirar fuera para evitar hablar de lo que hay dentro. 

"Cuántos hay que huyen de otros, porque no se ven a sí mismos".

Pues eso.


Por supuesto, por si alguna víctima o algún conocido de alguien que haya sido víctima de una agresión, lee este blog por casualidad, les recuerdo que hay asociaciones de gente valiente que trata de apoyarles y orientarles. Por ejemplo, el Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS). Podéis encontrarles aquí:  
http://www.violacion.org/quienes/default.html



(1) http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/29/actualidad/1356804118_291267.html
(2) http://www.experienceproject.com/l/es/s/historias/Violaci%C3%B3n-Estad%C3%ADsticas/188204
(3) http://www.alertadigital.com/2012/11/06/los-depredadores-sexuales-toman-europa-cada-ano-se-producen-entre-230-y-300-violaciones-colectivas-en-belgica/
(4) http://politica.elpais.com/politica/2012/03/18/actualidad/1332043764_289868.html
(5) http://www.minutodigital.com/actualidad2/2008/08/05/la-plaga-de-las-violaciones-en-grupo-perpetradas-por-inmigrantes-asola-espana/
(6) http://es.wikipedia.org/wiki/Secci%C3%B3n_de_An%C3%A1lisis_de_Conducta

viernes, 7 de diciembre de 2012

DESDE LAS ESCUELAS: LA GUERRA CONTRA LOS DESAHUCIOS

Disculpen si les parece egoísta que publique en este Blog una carta que ha escrito alguien ajeno a mí. Se trata de Elías Hacha, Director del IES Rodrigo Caro, de Coria del Río, en Sevilla. Solo quiero contribuir de forma humilde a su difusión, porque es importante, porque refleja el drama de los desahucios desde una perspectiva a la que no se ha prestado demasiada atención, pero que resulta de enorme relevancia. 

Tras cada desahucio hay muchas rupturas y muchas injusticias. Una de ellas es lo que perjudica, lo que descoloca, lo que refleja el drama de los menores cuyos padres son desahuciados, y que pierden su espacio de protección, su entorno, su habitación, su cama, sus cosas, por algo completamente estúpido. Porque la voracidad de los bancos es dañina, pero tremendamente estúpida. 

Ojalá muchos más profesores y directores sigan este camino. Estamos acostumbrados a leer que hay un desahucio en tal sitio, con varios menores. Ojalá los centros educativos también levanten su palabra y sus "armas" contra los desahucios cuando tengan conocimiento de que a cualquiera de sus alumnos le van a despojar de lo más básico, que es el derecho a la vivienda.  


"EL DESAHUCIO EN LAS AULAS.
Por Elías Hacha, Director del IES Rodrigo Caro.
Coria del Río (Sevilla)

Lo supe esta mañana. Alumna nuestra. Me informó el Vicedirector, un hombre con aguda conciencia social. Echaba humo. Yo, muy en mi lugar, sin dejar de entender su indignación, lo llamé a la prudencia. Me escuchó, pero me dio fuerte. No niego que mi obligada y profesional moderación me tiene todavía con un sabor amargo en la garganta.
Educación para la ciudadanía. Ética. Religión católica y otras. Educación permanente en valores desde la transversalidad. La palabra al servicio de la democracia, una formación más allá de la mera adquisición de conocimientos. La insistencia, el ejemplo, la laboriosa tarea de corregirlos sin descanso en la esperanza de que nuestra adolescencia desemboque en una juventud de mujeres y hombres hechos y derechos. Y de repente, como una puñalada a traición, como un tornado que tambalea todo lo construido día a día y año tras año a base de rigor y de mimo, un hecho de legal brutalidad que extiende su evidencia por aulas y pasillos en unas pocas horas y amenaza la consistencia de todo cuanto había sido laboriosamente plantado, regado, cultivado: desahucian a la familia de una alumna de 2º de ESO. Miembros de la comunidad escolar. Compañeros.
*¿Desahucian, maestro? ¿Qué es eso?* Los echan de su casa. *¿Y puede seguir ocurriendo?* Puede que sí. *Pero, ¿por qué?* Por dinero. *Por dinero…entiendo…** pero, ¿y la policía?* Tiene que asegurar que se haga el desahucio. *Por dinero… entiendo… ¿y el alcalde?* No puede hacer nada. *Por dinero… entiendo…, ¿y los jueces?* Han tenido que ordenarlo. *Por dinero… entiendo…, ¿y nuestros representantes, los diputados, el gobierno, los que hacen las leyes? *Recomiendan que no se desahucie a la gente humilde. Lo recomiendan. Eso es todo. *Pero, ¿y los profesores?* ¿Los profesores? ¿Qué podemos hacer los profesores…? *No, perdón, maestro, quería decir… ¿qué pasa con lo que nos han enseñado los profesores? Nos han mentido ustedes. Deberían habernos enseñado que el principal valor no es el amor, ni la honradez, ni la libertad, ni el saber escuchar, ni la solidaridad, ni ninguna de esos rollos que nos vienen contando… Deberían habernos dicho desde el principio que el más importante de los valores es el dinero. Si esa era la respuesta, la clave por la que se mueve toda esta sociedad de la que ustedes son funcionarios, ¿por qué nos han mentido desde el principio? ¿Por qué nos lo han ocultado? ¿No será que en realidad pretenden convertirnos en personas equivocadas y débiles, en presas fáciles? ¿Por qué nos han engañado, señores maestros? No entiendo…*
Llevo un cuarto de siglo enseñando en Institutos, inculcando la democracia, creyendo en la función pública como herramienta seria al servicio de la prosperidad y de la igualdad social. La mitad de ese tiempo, como director orgulloso de su equipo, de su claustro. Nunca antes había tenido la sensación de formar parte de una farsa. Esta es la única respuesta honrada que para ellos me queda. Lástima que quizás no sea sino otro rollo que les suelto.
Y es que, ante ellos, a mí sólo me queda la palabra. No puedo incitarlos a una lucha que nos corresponde a los adultos y tampoco puedo, como profesor, responder con el silencio… ¡qué débil la palabra frente a la lección implacable de este hecho real y verdadero, ante este frío desahucio que ellos –todos ellos- contemplan con sus propios ojos!
Me queda, y ni siquiera sé si es algo, apremiar –también con palabras- a esos por quienes ellos preguntaban: a los diputados, a los jueces, a los múltiples gobiernos de esta España que aún luce la denominación de democracia. ¿O se trata ya nada más que de una especie de “denominación de origen”, de un recurso publicitario cara al mercado, de una máscara obligada… *por dinero?*
Los miro, y me duelen. Son los niños de la crisis. Mírenlos conmigo, señores legisladores, señores de los múltiples gobiernos. Que no sean también los niños del desengaño. Ustedes, que sí pueden, respondan con hechos a este hecho"*


*esta carta la leí en este Blog: http://blogs.zemos98.org/lacolinadeperalias/2012/11/12/los-ninos-de-los-desahucios-carta-de-un-director-de-ies/ Gracias a su autor por compartirla.