domingo, 30 de diciembre de 2012

¿CUÁNTAS VIOLACIONES HAY CADA DÍA EN ESPAÑA?

Vivimos en un país de tercos y sobrados diría yo. Igual todos lo somos un poco. Así nos luce el pelo.

Estos días he estado siguiendo las noticias de prensa que hablan de la infame violación y tortura a Amanat, una joven de 23 años que falleció recientemente tras ser víctima de la agresión en un autobús de Nueva Delhi, y de cómo este hecho ha llevado a múltiples protestas en todo el país. Leyendo los comentarios sobre el hecho, frecuentemente aparecen frases del tipo "Esto solo sucede en países del tercer mundo", "están locos allí" y cosas similares. Nos rasgamos las vestiduras tanto que cualquier día saldremos desnudos a la calle.

La prensa sabrá por qué decide publicitar estos hechos y no cualquier otros. Indican, por ejemplo, que en la India se produce una violación cada veinte minutos, y que una de cada cuatro agresiones de este tipo quedan impunes (1). Cifras vistosas que entretienen al personal, ya de paso, y que fomentan una visión completamente equivocada de los "otros", de los ciudadanos de otros países y de su uso reiterado de la violencia. Hablo de racismo.

Nosotros no. Nosotros tenemos "episodios graves pero aislados". Por eso, nuestros medios hablan de cinco o seis suicidios en todo el año, dejando a un lado que se producen nada menos que nueve diarios, más de 3.000 anualmente (según datos de 2010). Nosotros hablamos de las horribles muertes de mujeres en México o de las 311.000 violaciones documentadas en Estados Unidos (2). Ocurre igual con los excesos contra la mujer del mundo musulmán, aunque aquí sucede algo curioso. Solemos ser beligerantes con aquellos países musulmanes con los que no tenemos acuerdos comerciales, porque aquellas brutales Dictaduras con las que nuestro Rey mantiene tan buena relación y donde, por ejemplo, se prohíbe incluso conducir a las mujeres, no están en nuestro punto de mira. 

Miremos a Europa. En Bélgica, por ejemplo, se documentan entre 230 y 300 violaciones colectivas cada año (3). En España, las cosas resultan más complejas. Cito: 

"¿Cuántas violaciones se han producido en 2011 en España? ¿Y malversaciones? ¿Estafas bancarias? ¿Cuántos delitos han sido cometidos en el territorio controlado por el Cuerpo Nacional de Policía? ¿Cuántos en el de la Guardia Civil? ¿Cuántos robos en joyerías ha habido en un barrio concreto? ¿Y en estancos? Son datos que no pueden conocerse examinando el anuario estadístico que publica el Ministerio del Interior. El documento de los últimos años agrupa los delitos (contra la vida, integridad y libertad personal; contra el patrimonio; lesiones; faltas de lesiones y otras faltas) y ofrece tasas por cada 1.000, 10.000 o 100.000 habitantes. Solo se dan cifras absolutas de delitos concretos en los casos de malos tratos en el ámbito familiar, corrupción de menores, pornografía infantil, blanqueo de capitales, posesión y consumo de drogas y de armas u objetos peligrosos. Es todo. Del resto no se sabe nada individualizadamente. Y, cuando un periodista acude a una comisaría a pedir los datos de robos del último año, la respuesta suele ser: “No se pueden dar; es una información reservada” (4)

El oscurantismo como medicina social. Lo mismo de siempre. Nuestros datos se reservan ¿Y para qué? Mientras que alguien da una explicación sobre esta vergüenza, esto da lugar a toda una serie de infamias y aseveraciones absurdas como, por ejemplo, esta que titula: "La plaga de las violaciones en grupo perpetradas por inmigrantes asola España" (5) y que viene a decir, sin miramientos y sabiendo que el oscurantismo dificulta que sean rebatidos, que estos hechos, cuando se dan en España es porque estos locos extranjeros vienen aquí y los hacen, salvo en casos mediáticos. 

Quitémonos la boina. Urge si no queremos despertar un día y admirar los escombros que nos han dejado. Se publican datos, a veces inconexos, más o menos cercanos a la realidad, a través de estadísticas de Fiscalía y demás. Las agresiones sexuales tienen una elevada cifra oscura a su alrededor en todo el mundo. Además, debemos borrar de nuestras cabezas la imagen de una agresión sexual como se suele contar, con un desconocido que aborda a la víctima en un rincón oscuro y apartado. Mayoritariamente, el agresor es un conocido o familiar de la víctima, y comete el hecho en un entorno conocido para ella. 

La Sección de Análisis de la Conducta de la Policía (6), habló de 2.300 agresiones sexuales en España en 2010, lo que suponen 6.3 agresiones diarias. El Instituto de la Mujer, en datos de 2007, hablaba de 3.833 víctimas. Ya hablamos de 10.5 cada día. Piénselo bien. Mientras miramos a la India y nos sentimos tristes viendo el sufrimiento de aquellas mujeres, con las que debemos solidarizarnos en todo momento, hoy, mañana, cualquier día, en nuestras ciudades, más diez mujeres sufrirán una violación o una agresión que denunciarán. Figúrense las que no sabemos, las que no llegan hasta una Fiscalía. Tal vez existen datos más actualizados, se publiquen nuevos. Me encantaría que se aportaran. 

Hay una regla básica en todo esto. Los españoles no somos ni los más listos ni los más guapos ni los más civilizados. La mierda nos rebosa, de hecho. Y cuando nos insisten en contar los males de fuera, más se nos acumula dentro. 

La esencia literaria de este país es, bajo mi criterio, no es Don Quijote, sino el Lazarillo de Tormes. En sus primeras páginas hay una frase que describe muy bien lo que se venía explicando en este post, sobre nuestra costumbre de mirar fuera para evitar hablar de lo que hay dentro. 

"Cuántos hay que huyen de otros, porque no se ven a sí mismos".

Pues eso.


Por supuesto, por si alguna víctima o algún conocido de alguien que haya sido víctima de una agresión, lee este blog por casualidad, les recuerdo que hay asociaciones de gente valiente que trata de apoyarles y orientarles. Por ejemplo, el Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS). Podéis encontrarles aquí:  
http://www.violacion.org/quienes/default.html



(1) http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/29/actualidad/1356804118_291267.html
(2) http://www.experienceproject.com/l/es/s/historias/Violaci%C3%B3n-Estad%C3%ADsticas/188204
(3) http://www.alertadigital.com/2012/11/06/los-depredadores-sexuales-toman-europa-cada-ano-se-producen-entre-230-y-300-violaciones-colectivas-en-belgica/
(4) http://politica.elpais.com/politica/2012/03/18/actualidad/1332043764_289868.html
(5) http://www.minutodigital.com/actualidad2/2008/08/05/la-plaga-de-las-violaciones-en-grupo-perpetradas-por-inmigrantes-asola-espana/
(6) http://es.wikipedia.org/wiki/Secci%C3%B3n_de_An%C3%A1lisis_de_Conducta

lunes, 24 de diciembre de 2012

Los nuevos partisanos

En Navidades la gente suele hacer balance de lo acontecido durante todo el año. Yo, que soy el familiar incorrecto que no escribe Christmas, y el amigo antipático que no devuelve las felicitaciones, haré aquí el mío propio. En 2012 hemos retrocedido en todos los aspectos. En algunos, demasiado:

Tenemos la Sanidad consolidando el camino de la privatización, que se abrió hace unos años con la firma ensangrentada de PP, PSOE, CIU, CC y PNV, que destruye la solidaridad social y relega este derecho básico a un infame juego empresarial donde lo que se busca es rentabilizar lo más sagrado: nuestra salud. Mientras, se eliminan de los presupuestos algunas de las partidas que abrían las esperanzas para muchos enfermos. Han matado la Ley de Dependencia, han fusilado el Plan Nacional contra el Sida, han cerrado centros de investigación, reducen los sistemas de detección de enfermedades (como ocurre con la prueba del Talón del recién nacido) y presupuestos en temas tan sensibles como el cáncer infantil, meten con calzador el pago con receta, etc. Por cierto, ellos lo llaman externalización. Nunca caigan en su lenguaje. 

Tenemos un desafío ideológico en educación, el otro gran pilar de la igualdad de derechos. El Ministro Wert, sin disimulo, decide jugar a ser el malo de la película para que el proceso de desmantelamiento del estado bienestar siga en otros despachos. Y lo hace del peor modo posible: tratando de reimplantar la doctrina nacionalcatólica, desprestigiando nuestras universidades a golpe de recortes, atacando a las lenguas cooficiales y tratando de volver a dar un peso a la religión católica que NO le corresponde. 

Tenemos los servicios sociales incendiados, recursos de ayuda a familias desfavorecidas barridos por un tsunami neoliberal, seis millones de desempleados (que no parados), recortes en las prestaciones que pagaron mes a mes con sus nóminas, tenemos la burla de la paga número 14 de los funcionarios (lo llaman paga extra pero no lo es), tenemos quinientos desahucios al día, subidas de IVA, de todos los servicios básicos, de luz y gas en ese sector donde se recolocan los altos cargos de gobiernos anteriores y amigos diversos, etc. La lista de insultos y desafíos a la sociedad es interminable.

No se me olvida la justicia. Han iniciado el camino de su privatización a través de esa infamia llamada tasas judiciales. A la par, han puesto en marcha la reforma penal más dura de la democracia, más lesiva y ofensiva para la igualdad. Tenemos un país con una de las menores tasas de delincuencia, pero con una población penitenciaria elevadísima. Y una carrera fulminante hacia la criminalización de los movimientos sociales que, ante todo esto, protestan democráticamente en las calles y en las redes sociales. No olviden, tenemos a Alfonso preso, a Íñigo muerto y a una mujer que ha perdido un ojo en Cataluña. Tenemos indultos a torturadores y estafadores. Y podríamos seguir.

Fíjense, no he hablado de bancos, ni de rescates, ni de la estafa que PPSOE hicieron el año pasado con la reforma constitucional para anteponer el pago de una deuda que generaron ellos, a la prestación de servicios básicos a la ciudadanía.

Pero hay más cosas. Tenemos a unos medios de comunicación que son títeres y, lo que es peor, cómplices, salvo honrosas pero escasas excepciones. Y parece que les han encargado una misión. Reflejar el hastío social, la mal llamada indignación, a través de un discurso contra los políticos, que permita, a su vez, fomentar peligrosamente el "todos son iguales", reducir el número de cargos electos y sus sueldos para que la política sea solo cosa de y para ricos. Tenemos movimientos sociales que han caído en esta trampa y, con sus postulados, acaban defendiendo ideas que no difieren en demasía con las que tiempo atrás defendiera la Falange española. El engaño es perfecto. Se busca la desmovilización o, de producirse, la movilización desordenada ideológicamente para evitar que la izquierda, la alternativa que defiende la igualdad de derechos, no sepa interponerse en el camino de toda esta pantomima, y se enmarañe en disputas internas. 

Esto, y mucho más que esto, nos deja el 2012. A partir de ahora, ustedes sabrán. Vivimos un ataque sin precedentes a nuestros derechos. No merecemos esta democracia, ni este rey, ni estas instituciones que ofenden al sentido común. No merecemos una Ley Electoral que permite que, como en Galicia, un partido que pierde 170.000 votantes se permita el lujo de seguir ganando diputados. Podríamos poner cientos de ejemplos. 

Vamos a seguir dando batalla, vamos a seguir denunciando su estafa. No nos vamos a olvidar a sus cómplices, los medios y los vendedores de la nada, que hablan de la antipolítica para fomentar su ego y creerse los descubridores de métodos de lucha que son risibles. Vamos a seguir debatiendo con algunos amigos del QuinceMayismo para tratar de convencerles de que hay que volver a los valores del CatorceAbrilismo, dotando de ideología a los contenidos. Porque esta estafa se combate con ideología, porque lo que nos une es la igualdad, aquí dentro y fuera de nuestras fronteras, donde siguen con sus guerras y planes mientras algunos callan ya demasiado. Vamos a ser todo lo testarudos que haya que ser. No nos vamos a quedar quietos. No responderemos con ejercicios de Reiki a sus porrazos, ni agacharemos la cabeza cuando nos priven de un nuevo derecho. 

No olviden que los que gobiernan trabajan con un calendario electoral delante. La ciudadanía solo tienen el horizonte de cobrar la nómina, quien la tiene, este próximo mes. Les queda tiempo. Tal vez la situación económica mejore hasta la próxima cita electoral, pero los derechos ya estarán perdidos, pero el modelo de bienestar, que ya de por sí era terriblemente imperfecto, se convertirá en un reducto del pasado. 

Una canción resuena en mi cabeza estos días. Lean la letra atentamente. Creo que les ayudará a entender que estamos ante algo sobre lo que no caben bromas. El esfuerzo es de todos, cada uno desde su posición, con sus medios y los que pueda generar, con su pedagogía. Convenzan al de al lado, explíquenle las cosas tal y como las perciben. Necesitamos ser muchos más.

Y descansen, que también es necesario.






martes, 18 de diciembre de 2012

FOTOGRAFÍESE CON EL REY




Esto no es un Post. Es un álbum de fotos de Juan Carlos I, el Rey de España, junto con varios amigos. Las he cogido de Google imágenes, están al acceso de cualquiera. 

Tiene mala suerte su Majestad. A las lesiones de cadera y a la rebaja del presupuesto para la Casa Real, se le añade que, no se sabe bien por qué, todo aquel que circula a su alrededor o se hace una fotografía con él, acaba imputado o preso por delitos de diversa índole, pero principalmente, corrupción, estafa, malversación de fondos públicos, etc. 


Por ejemplo, estos días podrán leer en las portadas de todos los periódicos a un señor llamado Gao Ping, puesto en libertad recientemente, tras haberle relacionado con una compleja trama para blanquear unos cuantos miles de euros, que incluía, según la prensa, amenazas y pérdidas de miembros inferiores y superiores para quien le dejaban deudas sin pagar. Una "presunta" joya. 



Sabemos que al Rey le gusta, sobre todo, cazar. Osos, elefantes, no hay animal que se le resista. Tiene derecho a tener sus hobbies, desde luego. Y cuando uno se va de caza, caza con quien quiere. Estos días se publicaba esta maravillosa foto con sus compañeros de andanzas. 

 http://www.periodistadigital.com/renovacionbalear/mallorca/2012/12/18/la-foto-del-rey-cazando-perdices-con-gerardo-diaz-ferran-y-jaume-matas-vuelve-a-empanar-su-imagen.shtml





Les presento a Díaz Ferrán, ex presidente de la CEOE, el hombre del lingote de oro, que se encuentra ahora mismo en la cárcel; a Jaume Matas, un buen amigo del que Rajoy dijo que "ponía la mano en el fuego" pero que tiene una condena a sus espaldas de seis años de cárcel. Y, también, aparece Arturo Fernández, imputado por el caso Bankia. 

Una colección de amigos y una foto que, por cierto, el medio que la publicó ha decidido eliminar pocas horas después. Demasiado tarde.           

Podría seguir colgando fotos. Las hay divertidas. Algunas las cuelgo en pequeñito. 



AL ASAD
PINOCHET
VIDELA
Y aquí está toda la familia, aunque creo que tampoco podremos ver muchas imágenes más de la familia al completo. Esto, parece ser que tiene que ver con que algunos de los miembros se han visto envueltos en cosas raras. Un yerno (exyerno), según dice la prensa, permitió que su hijo manipulara un arma de caza disparándose en el pie. El otro, ha desaparecido del mapa, según parece, por haber estado estafando el dinero público de medio país.

Personalmente, me parece que Su Majestad es un hombre con mala suerte. Por ejemplo, desde que se va a ver todas las carreras de Fernando Alonso (otro de sus hobbies),este no gana ni al parchís. Pero no es culpa suya. No vamos a ser injustos, ha hecho buenos servicios a la patria, dicen. 

Es hora de descansar. 
Abdique, si es tan amable.  







viernes, 7 de diciembre de 2012

DESDE LAS ESCUELAS: LA GUERRA CONTRA LOS DESAHUCIOS

Disculpen si les parece egoísta que publique en este Blog una carta que ha escrito alguien ajeno a mí. Se trata de Elías Hacha, Director del IES Rodrigo Caro, de Coria del Río, en Sevilla. Solo quiero contribuir de forma humilde a su difusión, porque es importante, porque refleja el drama de los desahucios desde una perspectiva a la que no se ha prestado demasiada atención, pero que resulta de enorme relevancia. 

Tras cada desahucio hay muchas rupturas y muchas injusticias. Una de ellas es lo que perjudica, lo que descoloca, lo que refleja el drama de los menores cuyos padres son desahuciados, y que pierden su espacio de protección, su entorno, su habitación, su cama, sus cosas, por algo completamente estúpido. Porque la voracidad de los bancos es dañina, pero tremendamente estúpida. 

Ojalá muchos más profesores y directores sigan este camino. Estamos acostumbrados a leer que hay un desahucio en tal sitio, con varios menores. Ojalá los centros educativos también levanten su palabra y sus "armas" contra los desahucios cuando tengan conocimiento de que a cualquiera de sus alumnos le van a despojar de lo más básico, que es el derecho a la vivienda.  


"EL DESAHUCIO EN LAS AULAS.
Por Elías Hacha, Director del IES Rodrigo Caro.
Coria del Río (Sevilla)

Lo supe esta mañana. Alumna nuestra. Me informó el Vicedirector, un hombre con aguda conciencia social. Echaba humo. Yo, muy en mi lugar, sin dejar de entender su indignación, lo llamé a la prudencia. Me escuchó, pero me dio fuerte. No niego que mi obligada y profesional moderación me tiene todavía con un sabor amargo en la garganta.
Educación para la ciudadanía. Ética. Religión católica y otras. Educación permanente en valores desde la transversalidad. La palabra al servicio de la democracia, una formación más allá de la mera adquisición de conocimientos. La insistencia, el ejemplo, la laboriosa tarea de corregirlos sin descanso en la esperanza de que nuestra adolescencia desemboque en una juventud de mujeres y hombres hechos y derechos. Y de repente, como una puñalada a traición, como un tornado que tambalea todo lo construido día a día y año tras año a base de rigor y de mimo, un hecho de legal brutalidad que extiende su evidencia por aulas y pasillos en unas pocas horas y amenaza la consistencia de todo cuanto había sido laboriosamente plantado, regado, cultivado: desahucian a la familia de una alumna de 2º de ESO. Miembros de la comunidad escolar. Compañeros.
*¿Desahucian, maestro? ¿Qué es eso?* Los echan de su casa. *¿Y puede seguir ocurriendo?* Puede que sí. *Pero, ¿por qué?* Por dinero. *Por dinero…entiendo…** pero, ¿y la policía?* Tiene que asegurar que se haga el desahucio. *Por dinero… entiendo… ¿y el alcalde?* No puede hacer nada. *Por dinero… entiendo…, ¿y los jueces?* Han tenido que ordenarlo. *Por dinero… entiendo…, ¿y nuestros representantes, los diputados, el gobierno, los que hacen las leyes? *Recomiendan que no se desahucie a la gente humilde. Lo recomiendan. Eso es todo. *Pero, ¿y los profesores?* ¿Los profesores? ¿Qué podemos hacer los profesores…? *No, perdón, maestro, quería decir… ¿qué pasa con lo que nos han enseñado los profesores? Nos han mentido ustedes. Deberían habernos enseñado que el principal valor no es el amor, ni la honradez, ni la libertad, ni el saber escuchar, ni la solidaridad, ni ninguna de esos rollos que nos vienen contando… Deberían habernos dicho desde el principio que el más importante de los valores es el dinero. Si esa era la respuesta, la clave por la que se mueve toda esta sociedad de la que ustedes son funcionarios, ¿por qué nos han mentido desde el principio? ¿Por qué nos lo han ocultado? ¿No será que en realidad pretenden convertirnos en personas equivocadas y débiles, en presas fáciles? ¿Por qué nos han engañado, señores maestros? No entiendo…*
Llevo un cuarto de siglo enseñando en Institutos, inculcando la democracia, creyendo en la función pública como herramienta seria al servicio de la prosperidad y de la igualdad social. La mitad de ese tiempo, como director orgulloso de su equipo, de su claustro. Nunca antes había tenido la sensación de formar parte de una farsa. Esta es la única respuesta honrada que para ellos me queda. Lástima que quizás no sea sino otro rollo que les suelto.
Y es que, ante ellos, a mí sólo me queda la palabra. No puedo incitarlos a una lucha que nos corresponde a los adultos y tampoco puedo, como profesor, responder con el silencio… ¡qué débil la palabra frente a la lección implacable de este hecho real y verdadero, ante este frío desahucio que ellos –todos ellos- contemplan con sus propios ojos!
Me queda, y ni siquiera sé si es algo, apremiar –también con palabras- a esos por quienes ellos preguntaban: a los diputados, a los jueces, a los múltiples gobiernos de esta España que aún luce la denominación de democracia. ¿O se trata ya nada más que de una especie de “denominación de origen”, de un recurso publicitario cara al mercado, de una máscara obligada… *por dinero?*
Los miro, y me duelen. Son los niños de la crisis. Mírenlos conmigo, señores legisladores, señores de los múltiples gobiernos. Que no sean también los niños del desengaño. Ustedes, que sí pueden, respondan con hechos a este hecho"*


*esta carta la leí en este Blog: http://blogs.zemos98.org/lacolinadeperalias/2012/11/12/los-ninos-de-los-desahucios-carta-de-un-director-de-ies/ Gracias a su autor por compartirla. 

EL FRANCÉS

http://www.bubok.es/libros/220301/EL-FRANCES

Me gustan los personajes que quedan atrapados en situaciones insostenibles, me gustan los personajes poco heroicos, y me gusta que el lector empatice con personas que tienen un fondo oscuro y que, a simple vista, podrían parecer unos sencillos hijos de puta.

Llevo algo más de un mes entreteniéndome con una novelita estática que transcurre desde la concentración "Rodea el Congreso" del 25 de septiembre de 2012 hasta mediados de noviembre. Aunque tiene contenido político, aparecen redes sociales y demás, no deja de ser, en realidad, una trama policíaca.También hay que ser capaz de entretenerse un rato para afrontar mejor las batallas diarias. 

Confío en que Cristina Cifuentes no se ofenda demasiado. 

Os dejo los dos primeros capitulitos que tiene (de un total de 60). 

LINK AL LIBRO COMPLETO: http://www.bubok.es/libros/220301/EL-FRANCES


I

El lenguaje es perverso. Marca los límites del ser humano. Aquello que uno puede o no hacer, la frontera de nuestros deseos. Allende queda la nada, el disparate, el capítulo de los sueños mal canalizados. Definitivamente, hay que rebelarse contra el lenguaje.

Y es que las personas no consiguen lo imposible porque sea imposible. Nos enseñan desde pequeños a dibujar estrellas para que creamos que son inalcanzables. Pero no cierto. Es solo una absurda mentira más.

No logramos lo imposible porque, en el camino, nos distraemos con lo superfluo, con lo urgente, con lo innecesario. Una mujer bonita que pasea una tarde de invierno esquivando los charcos; un teléfono nuevo con aplicaciones absurdas que detectan cada bache de una carretera por la que nunca circularemos; un partido de fútbol que paraliza un país para que no se hable de otra cosa; un nuevo asesinato tortuoso en los debates del atontamiento; un famoso que pacta amoríos para multiplicar sus ingresos y dar que hablar; una vidente que ve y habla con los muertos y duerme tranquila después de recoger el dinero estafado a los crédulos; e incluso ese recurrente dolor de cabeza que se te pone los días nublados; todo, absolutamente todo se interpone en el camino de lo imposible.

Y el cuerpo es una pila, recargable eso sí, pero nada más que una pila. Y con el paso de los años, de las desventuras, de los anhelos, de las fantasías no cumplidas, de los besos que no se dieron, de los abrazos insatisfechos, del tabaco y de qué se yo, las personas se convierten en obedientes animales de compañía para el sistema, fieles a la norma, leales hasta decir basta, con quimeras de escaparate en temporada de rebajas. El vecino que te producía morbo pasa a ser alguien demasiado lejano, aunque coincidas con él en un ascensor en el que, siempre, piensas que debería ocurrir otra cosa; la compañera de trabajo que revitalizaba tu excitación y que, sin embargo, ahora temes; el empeño por cambiar las cosas que se amortigua; o la soledad, ese rato tuyo, solo tuyo, que está tan pre-condicionado que no lo valoras, que no eres capaz de disfrutarlo. Lo vives como un horror sin darte cuenta de que es, en esencia, tu única escapatoria, el refugio en el que nada puede hacerte daño ni ponerte límites. Ni siquiera el lenguaje.

Muchos de los que gritan a los cuatro vientos en nombre de la libertad, morirían de miedo si pudieran acariciarla con sus dedos.

No busques en mi corazónse lo han comido las bestias” decía Baudeleire. Pues eso. Nacemos ingenuos, crecemos aprendiendo a mentir y, de repente, cuando echamos la vista atrás y nos damos cuenta de que llevamos haciendo el gilipollas toda la puñetera vida, nos morimos. Eso sí, a veces incluso dejamos nuestro sepelio bien preparado. Los matices importan.

Y mientras, los ricos defienden sus riquezas; los asesinos fabrican sus guerras para mostrar sus nuevos productos como si de una macabra exposición se tratara; y los medios nos distraen con sus basuras informativas para hacer que lo irrelevante parezca importante, al tiempo que diluyen, como una pastilla efervescente, las cosas que en realidad merecen la pena. Esta vida no tiene más misterio.

¿Y el corazón del mundo? ¿Qué hacemos con él?

Dejémoslo para otro día, porque está enfermo. Pronóstico reservado, dicen los dioses.

Han apagado la luz, así que descansen.

Yo, me quedaré vigilando.



II

Fue un viernes de otoño lluvioso, en un pequeño bar de la calle Cádiz, en el centro de Madrid. Fue así porque así tenía que ser. Uno no escoge dónde conocerá a sus amigos o a sus enemigos. Aparecen, ocurren, suceden. Y Eric era, en cierto modo, las dos cosas a la vez. Te miraba fijamente cuando posaba sus ojos sobre los tuyos, y parecía hacerlo también cuando retiraba la vista hacia cualquier otro lugar. Con su lenguaje corporal controlaba los movimientos de toda la mesa, aunque hubiera cervezas de por medio, a pesar de que fuese una simple cena entre amigos. No bajó la guardia nunca frente a nosotros. Parecía vivir en un estado de permanente alerta con todos, salvo con Sandra. Con ella sí sucumbió.

Creo que soy un hombre valiente. Ahora muchos piensan que no, que solo soy un maldito cobarde, un repugnante pusilánime que ha dado sus pasos por esta vida de nube en nube, sin remangarme ni una sola vez la camisa, esquivando cada charco que se interpusiera en mi camino, sin complicarme la vida. La memoria es un juguete verdaderamente dócil. Él era, justamente, el único contrincante con el que no hubiera deseado combatir nunca. Hubiese elegido al primero que pasara por la calle, al tonto que pita en el semáforo cuando ya se ha puesto en verde y uno anda distraído unas pocas décimas de segundo, al bruto de la clase, al malo del barrio, a cualquiera. Pero no a Eric.

Siempre es una temeridad pelear a muerte frente a un púgil que no teme al dolor, que no muestra empatía por su propia piel, que está dispuesto a dejarse el alma si resulta necesario. Él, sin embargo, ya no boxeaba. Colgó los guantes cuando nadie esperaba que lo hiciera, del mismo modo que sonrió cuando lo único razonable era llorar. Creí tenerle comiendo en la palma de mi mano desde el primer día que le conocí. Pero solo fue una ilusión infundada. Era imprevisible y, para colmo, estaba enamorado. Era como un día nublado permanente, donde uno no sabe qué es lo que encontrará tan solo cinco pasos más adelante. No le idolatro, porque del miedo a la veneración hay una pequeña vereda por la que apenas penetra el sol, que siempre amanece escarchada. Es peligroso idolatrar a la gente porque uno se vuelve sumiso. Sus pensamientos quedan en inferioridad. Aunque, para ser franco, no soy capaz de encontrar una palabra diferente.

Teníamos ganas de ver a Sandra de nuevo. La conocíamos poco, eso sí, pero la respetábamos mucho. Tenía ganas de aprender, de conocer gente, de involucrarse. Era peleona y su obcecación a menudo era un bálsamo entre tanto engreído. Era sensible y eficiente. Mantenía un Blog de combate, en el que combinaba la labor de denuncia con la delicadeza de pequeños relatos personales. Se humanizaba porque era desorganizada en sus emociones, y eso la diferenciaba de nosotros, que éramos unos engreídos que, sin haber hecho ningún máster en sufrimiento, nos creíamos con la capacidad de empatizar con los más débiles desde nuestras posiciones ortodoxas.

Cruzaron la puerta de acceso al local. Sandra tenía aún unas copiosas ojeras y el pómulo ligeramente hinchado y enrojecido. No habíamos ido a verla al hospital, pero si unas semanas después aun mantenía aquellas marcas, no podíamos hacernos una idea de cómo la habían dejado aquella noche. Llevaba su melena rubia recogida con una pinza. Caminaba con una muleta y, a pesar de todo, se desenvolvía bien. Portaba un bolso ligero y colorido sobre el brazo izquierdo, aún vendado, pero que movía ya con la suficiente agilidad. Representaba la belleza sencilla, aunque provisionalmente rota, la lucidez, la sensualidad. Su facciones eran dulces, algo apenadas, transmitían luz y fuerza. A pesar de sus esfuerzos, parecía haber perdido la sonrisa.

Eric llevaba unos pantalones vaqueros ajustados, una sudadera negra de capucha sin estampados y unas deportivas de color rojo. Antes de tomar asiento, escrutó los cuadros que decoraban aquella taberna. Podía parecer prepotente en las formas pero yo, sin embargo, le recuerdo tímido. Seguro en sus afirmaciones, pero apocado en las formas.

Parecían solamente amigos. Desconozco si, por entonces, ya eran pareja, aunque e en cualquier caso, era lo de menos.

Tomaron asiento. El camarero se acercó hasta la mesa y nos ofreció una silla auxiliar para que Sandra pudiera apoyar su pierna. Declinó la oferta con amabilidad, estirándola por debajo de la mesa. Después pidió una cerveza. Él no bebía alcohol y optó por una Fanta de naranja. Y yo, sabedor de que aquella reunión la había convocado ella, sin un fin claro, pero que revelaba cierta importancia, quise romper el hielo.

·         ¿Sabes quién inventó la Fanta? –Dije dirigiéndome a Eric.

·         No, no lo sé –Respondió.

·         Los nazis.

Me miró sorprendido.

·         ¿Los nazis?

·         A los alemanes, en los años treinta, les privaba la Coca Cola –Expliqué- Tenían su propia fábrica y se consumía muchísimo en aquel país. Por encima de la media de otros europeos. Tras estallar la Segunda Guerra Mundial, con la participación de Estados Unidos, la empresa decidió dejar de exportar el producto, y los nazis tuvieron que buscar una alternativa. Usaron otros compuestos de inicio, frutas, y no siempre sabía igual porque dependía de los excedentes que llegaban a la fábrica. No está claro si el empresario cooperaba con el Tercer Reich, pero allí dentro debía de ser muy complicado no hacerlo. Cuando acabó la guerra, se siguió fabricando hasta que, años después, Coca Cola la compró.

·         Curioso –Me respondió.


·          ¿Y el nombre de Fanta? ¿De dónde viene? –Preguntó Sandra.

·         Escuché que decían que provenía de “Fantasie”, fantasía en alemán –Comentó Raúl, mi acompañante en aquella mesa.

El camarero interrumpió la conversación de forma inconsciente, al servir los refrescos sobre la mesa.

·         Bueno. Disculpadme. Esto son tonterías. Ya sé cómo estás porque hemos hablado por teléfono. Pero cuéntame, ¿Qué ocurre? Me sorprendió la urgencia de la convocatoria, la verdad.

·         Necesitamos ayuda –Dijo Sandra.

·         ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? -Respondió Raúl, impulsivo e ingenuo, como siempre.

·         ¿En qué podemos ayudaros? -Insistí.

Eric me miró, apoyó los brazos sobre la mesa y respondió:

·         Fui yo"