viernes, 29 de marzo de 2013

CONTRA LA REGENERACIÓN EN ESPAÑA

Asisto estos días seriamente preocupado al uso indiscriminado del concepto "regeneración" para dar a entender lo que necesita nuestra sociedad para salir del agujero en el que estamos metidos, y no por voluntad propia precisamente. En todos los periódicos, en las redes sociales, desde todas las tendencias políticas, se utiliza esta palabra mágica para abrir una puerta a un futuro mejor, o algo parecido. Para explicar a qué me refiero, os cuelgo algunas frases que la incluyen, recogidas de distintos entornos:


“Es urgente regenerar la democracia y pueden contar conmigo” Esperanza Aguirre


La misma donde se dijo esto







En mi novelita "El francés", que tantas satisfacciones me está dando, explicaba que hay que rebelarse contra el lenguaje, que es perverso, y que con él nos ganan buena parte de las batallas sin que nos haya dado tiempo siquiera para participar en ellas. Y creo que con esta palabrita nos está ocurriendo. Os cuento mis razones viajando un siglo atrás.

El concepto "regeneración" es organicista y tiene como origen un criterio médico. Da respuesta a otro, el de "degeneracionismo", una teoría sobre la enfermedad mental introducida en Europa por Morel, que describe las alteraciones patológicas de la "normalidad", y que sitúan a todo aquel que no comulga con las ideas predominantes en el ámbito de la inmoralidad y de la delincuencia. Así, un degenerado es alguien que, inevitablemente, ha heredado una mala carga genética que le conduce a comportarse de forma inadecuada. Por aclararnos. Este ímpetu médico-social fue algo muy progresista, muy de izquierdas, que combatía ferozmente al tradicionalismo católico. Pero, al tiempo, sirvió para tratar de desarticular "científicamente" a los movimientos obreros y, en el caso más concreto de España, al movimiento anarquista. Un ejemplo: Jaime Vera, co-fundador del PSOE, era un conocido psiquiatra que tuvo como negocio paralelo a la labor política la apertura de modernos manicomios privados. Además, su optimismo positivista, como el de otros, les llevó a ganarle la batalla al tradicionalismo llevando a los tribunales a los peritos médicos, cosa que es de agradecer, para dilucidar si el reo era cuerdo o estaba loco y, por tanto, si era responsable de los hechos cometidos en función de aspectos como la forma del cráneo. 

Esta herencia se utilizó políticamente de un modo perverso. El mismo Jaime Vera estaba convencido de que tras cada anarquista se encontraba un loco, algo que, con independencia de que pudiera demostrar, significaba algo muy útil para la burguesía. Es más fácil desmitificar una acción anarquista si se explica que la comete un loco, porque si quien la desarrolla es un mártir, la idea ganará muchos más adeptos. Hablamos, claro, del último cuarto de siglo XIX y de la primera parte del siglo XX.

No me extiendo más. Quien quiera conocer ejemplos concretos, procesos judiciales en los que se emplearon estas ideas, literatura de la época, etc., que se ponga en contacto conmigo a través de este Blog. 

Y llegamos a la "Regeneración", y además de un modo sencillo. En 1898 España pierde la Guerra con Estados Unidos, y con ella las últimas posesiones coloniales importantes más allá de la Península. Un grupo de intelectuales, de izquierdas pero terriblemente patriotas, tratan de explicar científicamente lo que le ha ocurrido a esa nación llamada España, y tratan de promover en base al optimismo positivista, nuevas teorías sociales que explican el comportamiento de las clases desfavorecidas en base a criterios médicos e higienistas, y que, pretendiendo formular teorías en favor de la mejora de la clase obrera, acaban sentando las bases del fascismo que asolaría Europa dos o tres décadas después. 

¿Exagero?

Además de los intelectuales de la Institución Libre de Enseñanza (con tantas virtudes y tantas sombras), de Joaquín Costa (Que pedía para España un "cirujano de hierro" que vaya si llegó) y otros como Rafael Altamira (Que describía el patriotismo como un concepto espiritual ingénito a los pueblos), años después destacados pensadores y asociados a estas corrientes de izquierda se lanzarían a otras más complejas como, por ejemplo, la Eugenesia, que defendía sin ir más lejos la esterilización de parte de las clases populares para que no transmitieran, vía herencia, los rasgos de la degeneración a sus hijos. Ideas estas muy avanzadas científicamente, que se apoyaron con absoluta ceguera, y que se extendieron por América Latina de manos de intelectuales exiliados de la Segunda República, como por ejemplo, uno de los Presidentes en el exilio, criminólogo por cierto: Luis Jiménez de Asúa. 

Así, regenerar la sociedad española de comienzos del siglo XX significaba incrementar notablemente el concepto patriótico, anteponer las necesidades de la nación por encima de los de los colectivos y combatir el menosprecio por la tradición. Nada más y nada menos.

Cuidemos las palabras. No caigamos en un saco sin fondo. No repitamos los errores. Aquellos intelectuales de izquierda, salvo casos contados, creían que lo que defendían era lo mejor para todos de una forma honesta, pero no sabían que sembraban una semilla peligrosísima, que creció poco tiempo después para arrasar Europa. 

No volvamos a caer en los mismos errores. No utilicemos su lenguaje. No hay que regenerar ninguna democracia en España. Lo que hay que hacer es superar los modelos económicos que nos han llevado a esta situación. El debate tiene que ser otro y las palabras son importantes. Y estas no deben de ser las nuestras. Sé bien que con el tiempo las palabras cambian de significado. No utilizamos hoy "marrano" como lo que era en su origen (un insulto antisemita). Tampoco nos acordamos del hachís cada vez que empleamos la palabra "asesino" (su origen está en el uso de esta planta). Pero debemos saber de qué hablamos antes de sumarnos a carros de otros, que sí expresan bien ese origen de la palabra "regeneración".

Un ejemplo, para terminar. Es del primer Catedrático de Sociología, una de las ciencias que surgieron al calor del ímpetu positivista a finales del siglo XIX. También estaba vinculado a las ideas más progresistas del momento.Es del año 1910:

"La raza semita ha realizado grandes empresas, ha fundado Estados duraderos y extensos, ha contribuido notablemente a la obra de la cultura (...) pero no puede negarse que, en facultades conceptivas y aptitudes sociales, es de condición inferior a los arios (...) los gobernantes españoles conciben el Estado y la sociedad como el semita, y no como el ario" Eso explicaba la degeneración. El punto de partida era "el gran caudal de sangre semita que se vertió en España". 

¿Me entendéis ahora?

6 comentarios:

  1. Uffff...tendré que ir asimilándolo. Gracias.

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  2. Mucho cambio semántico! Una herida se cura cuándo el tejido se va regenerando poco a poco, nace piel nueva y va cicatrizando. Hasta ahora había entendido la regeneración como algo bueno, incluso imprescindible para una normalidad. ¿Qué estoy confundida? ¡Vaya!
    Me dejas estupefacta y más cuándo busco el término en Google... ¡Sorpresa!
    Las palabras que hieren. El poder de la palabra! Hoy nos has mostrado un ejemplo de lo confundidos que estábamos.
    Quizá ha llegado la hora de hablar menos, no explayarnos para no errar y actuar! También iré asimilando todo esto! Gracias por compartirlo!

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    1. No se trata de no hablar para no equivocarse, sino de escuchar, leer y comprender para poder hablar con fundamento. Esta claro que no todos vamos a tener todo claro, si no, no estaríamos hablando de esto o cualquier cosa.

      PDT: Ojalá

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  3. Pero es que la batalla por el lenguaje ya la perdimos hace mucho tiempo. Hoy se nos hace raro utilizar ciertas palabras, por ejemplo patrono, hace años se usaba en los telediarios, periódicos, en todos lados, la patronal, pero hoy en vez de patrono usamos empresario o incluso emprendedor si nos referimos a los patronos jóvenes. No es la única, hoy ya no hay proletarios (esta palabra han conseguido que hasta nos suene mal), ni siquiera hay trabajadores, hay ciudadanos. Estas dos son las mas obvias, pero hay muchísimas mas.

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  4. El artículo que estaba esperando leer. Gracias.

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  5. Este grupo de intelectuales, de izquierdas pero terriblemente patriotas, socialchovinistas no hacen ningún bien. Hay que ir a la raíz del problema, no al problema y envolverlo de socialismo.

    Me ha gustado esto: "En mi novelita "El francés", que tantas satisfacciones me está dando explicaba que hay que rebelarse contra el lenguaje, que es perverso, y que con él nos ganan buena parte de las batallas sin que nos haya dado tiempo siquiera para participar en ellas".

    Ojocuidao con la palabra fascismo.

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