sábado, 16 de marzo de 2013

El amor, como secreto


Os dejo alguna muestra de mi último relato, "El amor, como secreto", que quien quiera puede descargar gratuitamente pulsando AQUÍ 



El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza”
José Ortega y Gasset

¿Qué cómo me enamoré?
-No podrán con nosotros, le dije.
Y seguí mi paseo solitario.
Javier Egea


“Madrid, 10 de julio de 2012

Tengo un secreto. Tal vez no te lo cuente nunca, no lo sé. Soy un cobarde. Me acuso de no haber sido lo suficientemente sincero contigo. Y, mira, ya han pasado los años. No he cambiado para bien en este tiempo. La vida, tras años de oscuridad, se ha vuelto gris, monótona, árida, como un paisaje desértico en el que la arena te araña la garganta hasta dejarte sin voz. Eso he perdido yo, la voz, mi voz, mi forma de expresar los pensamientos, las emociones, lo que hacía latir esto de aquí. ¿Lo notas? Es mi corazón.

Pero tengo que ajustar cuentas con mi vida. Nadie se conforma con sentirse un fracasado. Tengo miedo a la muerte, por eso no estoy allí, con ella, en este momento. Mis pensamientos son acelerados, se tropiezan y agolpan por los rincones de mi alma. Me acuesto y miro al techo. Esos pequeños cuadrados luminosos que lo decoran, reflejo de las luces de las farolas que penetran a través de mi persiana, son como pequeñas cajas que envuelven mis recuerdos. Y si cierro los ojos, pensando en que así tal vez pueda evadirme de todo, entonces sobrevienen imágenes dinámicas, veloces, fulgurantes, que me retrotraen a los momentos más amargos, aquellos en los que empecé a notar su pérdida para, después, asumir tu ausencia. No consigo dormir. No quiero soñar. Me levanto como un robot que afronta su cotidianeidad de forma sistemática, irreflexiva. Me pongo esa camisa odiosa y mal planchada, los pantalones de siempre, la colonia de turno, me siento en mi oficina y veo pasar la gente. No encuentro diferencias. No hay hombres amables, no hay mujeres bellas. Solo papeles. Desayuno con un compañero, hablando de nada. Él piensa en móviles, en coches, en fútbol, en las tetas de una de las jefas. Escucho, río, asiento, respondo con monosílabos y vuelvo a mi trabajo sin haber conseguido terminar la tostada y el café. Cuando llega la hora de marcharse, me arrastro hasta el coche. No hay día que no piense que mi falta de valor se vería bien compensada con un fortuito accidente de coche cuando circulo por la carretera. Pero soy prudente, como uno de esos ancianos que circulan por el carril de la izquierda a setenta kilómetros por hora. Así me veo.

Hubo un tiempo en que me dio por aprender a cocinar. Mi ímpetu duró lo que tardó la luna en menguar después de unos esperanzadores días de cielo estrellado y descubierto. ¡Qué belleza! Ahora, hay muchos días en que ni como. Llego y me acuesto. En invierno, cuando despierto, ya es de noche. Fumo y leo, fumo y leo. Tal vez pico algo. Me suena el teléfono, alguien quiere verme pero a mí, realmente, no me apetece. Y a veces voy, pero para que la gente no se ofenda conmigo, para que entiendan que no tengo nada en contra de ellos. Solo ocurre que no tengo fuerzas, que la luz de mi lámpara ya parpadea, amenazando con apagarse. Y, aunque me estorba, no pienso hacer nada por evitarlo.

Escribo, por aferrarme a la realidad. Soy un imbécil. Te escribo a ti, que nunca me leerás. Te escribo a ti, que nunca sabrás nada de esto. Y aún así, me enfado porque detesto los ordenadores, pero mi caligrafía resulta casi ilegible. Así que lo hago a disgusto. Me ocurre igual con todo. Nada me contenta, nada me llena. Nada.

Llevo semanas sin abrir el buzón. A veces, algunas cartas aún llevan su nombre.

Te dejo. No te molesto. Siento entristecerte. Siento ser así y no mirar al frente. Ya se pasará. No he cumplido los treinta y seis años aún. Tengo toda la vida por delante. O eso dicen.

Guárdame el secreto, aunque nunca te lo cuente.

Adiós.

Unai”.

http://t.co/IBUnIRdq1f

3 comentarios:

  1. No he querido ni leer una letra, y mira que me ha costado, me espero a tenerlo entre mis manos..Ya te diré

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  2. Acabo de leerlo..y tengo un nudo en la garganta y unas pudorosas lágrimas en los ojos, que se niegan a caer, los años y la vida, han hecho difícil que lo hagan.
    Aún así..estoy compungida, después de leerlo, emocionada...me refirmo, éste libro, es para tenerlo en papel, leerlo, volverlo a ojear y subrayar alguna que otra pequeña frase, que parece escrita, única y exclusivamente para mi...gracias

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    Respuestas
    1. Puedes imprimirlo! Yo lo he hecho!
      Entero, no, pero páginas que te apetece subrayar, sí!
      Bebé, sigo en el intento!

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