lunes, 11 de marzo de 2013

LA REPÚBLICA, AHORA


Artículo de apoyo al Manifiesto “Por la República. Por la ciudadanía, el futuro y el derecho a decidir” publicado en http://14deabril.es
 
Tras la publicación del manifiesto referenciado arriba, y su eco en distintas redes sociales y foros, he tenido ocasión de participar en debates en los que los más críticos han planteado dudas como estas: ¿Por qué la República ahora? ¿Soluciona nuestros problemas? ¿No será cambiar de dueño sin más? ¿Pagarle el sueldo a otro? ¿Qué más nos da que el Jefe de Estado sea el Rey o Aznar? ¿Es necesario reivindicar la República desde la bandera tricolor?
 
La apisonadora que nos está pasando por encima literalmente durante esta crisis, nos está dejando un nivel preocupante de confusión a todos. Pienso que si alguien, de verdad, tirara del hilo del caso Gürtel, saldría con los pies por delante toda la plana mayor que gestó esta idílica Transición que nos vendieron. Pienso también que cada vez que insinuamos que da igual pagarle el sueldo a un Rey o a un Presidente en una hipotética República, alguien, desde su cómodo sofá, con los pies encima sobre la mesa, se enciende un puro y sonríe. El discurso de la antipolítica es, para el poder, no solo útil porque nada dice, sino porque además desmoviliza y fragmenta a quienes quieren hacer frente a todo esto.
 
Hace unos días, una persona nos comentaba a @twistedpalo y a mí que nunca el país estuvo peor, que nunca fue tan evidente el deterioro de la política, el sistema basado en la corrupción, que nunca las consecuencias de todo ese abuso fueron tan directas sobre la ciudadanía. Que nunca, incluso, estuvo tan cuestionada la Monarquía a nivel social como ahora (hablamos desde la muerte del Dictador). La situación es lamentable, dura, difícil. Pero hay una oportunidad. Y esa oportunidad solo pasa por estar todos juntos, por remar a la vez. Y, para hacerlo, es necesario aceptar unos mínimos que permitan trabajar a todos los colectivos de la izquierda codo con codo, dejándose, por una vez, de peleas internas. Es un suicidio a día de hoy mantener los conflictos internos, entre colectivos y partidos. Todos cumplen una función necesaria. Seguramente mejorable, pero necesaria. No tenemos que estar de acuerdo en todo, pero tenemos mucho que perder y, lo que es peor, hay urgencias sociales en este país que necesitan resolución urgente, que precisan de apoyo mutuo, que no pueden depender de las batallitas sobre si esto o lo otro es apropiado. La gente está sufriendo mucho. Si, con la que está cayendo, la izquierda no es capaz de hacer frente común, tenemos lo que nos merecemos por un lado, y por otro, nos haremos merecedores de la desconfianza y la desesperanza de los más necesitados. La lucha contra la injusticia social está por encima de símbolos, partidos y monopolios del activismo callejero.
 
Dicho esto, quiero dejar claro que mis referencias a estos colectivos las hago únicamente a quienes, de un modo inequívoco, han mostrado un discurso ideológico claro. Nada puedo esperar de quienes les da igual bailar a la derecha que a la izquierda. De hecho no espero compromiso social por su parte. Espero impulsos, espero efectismo, farándula, yo que sé. Pero compromiso social no. Cambiarán cuando el viento reme hacia otra parte. Y es hora de posicionarse, de una vez por todas.
 
¿Por qué República? Porque es el único camino hacia la democracia. Llámenlo como quieran, regeneración, segunda Transición, nueva transición, a mí me da lo mismo. Lo único cierto es que con una Monarquía, la igualdad nunca será posible. También que una República no garantiza la igualdad. Pero, sin República, será inalcanzable, porque tenemos derecho a elegir en qué modelo de Estado queremos vivir. Así que, por supuesto, no puede dar igual un Presidente o un Monarca de sangre azul, no podemos regalarles la derrota tan fácilmente.
 
Vemos, sabemos, somos conscientes de que nuestra Monarquía forma parte del expolio social al que venimos asistiendo. Está débil, lo dice todo el mundo. Pero su cabeza visible es inviolable, es decir, que puede hacer lo que le dé la gana. ¿No es suficiente motivo para empezar por la base, por la raíz del problema? En una República nada cambiará al primer día. En una República habrá que seguir peleando. Pero, entonces, todos (TODOS) pasaran por las urnas. Y tendremos que ser consecuentes con nuestro voto. Y si el sistema electoral es fraudulento, entonces tendremos que pelear por el siguiente paso. El debate sobre el modelo de Estado les incomoda, les molesta, y mucho. Ellos prefieren bailar al son de políticas de austeridad o crecimiento, de ejercicios de lifting democrático. Ya conocemos cómo funciona toda esa basura del “y tú más”, en la que siempre queda claro quiénes son los que tienen menos.
 
¿Y por qué la tricolor? ¿Por qué os ancláis en el pasado? ¿No os dais cuenta de que eso no suma sino divide? ¿Qué el malestar también es notorio entre la población que se siente identificado con la bandera rojigualda? ¿Os imagináis un 14 de abril donde se junten banderas rojigualdas y tricolores para mostrar este rechazo al modelo de Estado y a todo el sistema que emana de él? Bien. Este es mi pero. No soy de símbolos, aunque a algunos les guardo respeto y cariño. Olvídense de Segunda República y Franquismo. Olvídense, porque la historia de los colores de la bandera de España es tan trivial como la configuración del propio Estado. Porque la 1ª República tuvo la rojigualda, por ejemplo. Porque mucha gente no sabe que la franja morada representa a Castilla, nada más. Ojalá en poco tiempo se pueda defender la República también desde una bandera rojigualda, aunque desafortunadamente esté asociada al conservadurismo rancio, al nacionalcatolicismo, aunque fuese hurtada por el fascismo, haciendo que mucha parte de la ciudadanía rechace sus propios símbolos, los mismos que hacen sentir orgullosos a muchos latinoamericanos. Ojalá ese debate resulte innecesario y puedan convivir ambas. Pero, para que eso ocurra, este país debe de cerrar sus agujeros. Es necesario y urgente que España reconozca a las víctimas del fascismo. Es improrrogable que se pongan los medios y se dé sepultura a las decenas de miles de desaparecidos. Son ciudadanos de este país, fueron masacrados y esa herida solo se cierra con justicia y reparación. Y eso es memoria. Y no hay futuro sin memoria. Por eso, mi bandera es la tricolor. Y cuando eso suceda, tal vez, deje de resultar tan importante enarbolarla y podamos mirar juntos hacia adelante.
 
Este es el manifiesto. Es de todos. Es para todos. Úsenlo. Súmense. http://14deabril.es

5 comentarios:

  1. Los colores de la bandera de la II República son la representación viva de la patética estupidez de una buena parte de los españoles.
    Me explico.

    Como bien dice el camarada, el color morado representa a Castilla, al reino de Castilla ... Esa fue al menos la intención de los políticos que la diseñaron ya que los pendones castellanos que se conservan en los monasterios son de un inequívoco color morado.

    Sin embargo, a estos políticos no se les ocurrió consultar con ningún catedrático de Historia Medieval (probablemente porque ninguno de ellos estuvo en el Pacto de San Sebastián). Y así, no se enteraron que el color de la bandera castellana era Rojo (rojísimo) y que la pátina morada que habían ido adquiriendo se debía a la acumulación de polvo y al deterioro de la pigmentación usada para teñir los pendones.

    En realidad, el color morado era el de la Iglesia, el que usaban en sus pendones los Cardenales y Obispos.

    O sea, que los muy anticlericales republicanos diseñaron una bandera para mayor gloria de la Santa Iglesia.

    Ítem más. La bandera de la II República tiene un escudo monárquico en su centro. Si, sí, un escudo con una corona real.

    Patético, ridículo, esperpéntico. Bref, español.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo, te pierden las formas, aunque lo que cuentas es interesante.

      Como sabes, los símbolos son solo eso, símbolos. Nadie que defiende la tricolor hace historia de sus tonos, ni tiene por qué. En nuestro vocabulario usamos palabras de origen racista, como "marrano", que no desaparecerán por el simple hecho de representar posturas antisemitas, por ponerte un ejemplo.

      Si la franja morada significó algo clerical, y un error llevó a que pasase a configurar la bandera republicana, es un dato a tener en cuenta. Pero hoy, la tricolor representa la memoria de los fusilados y desaparecidos, y la rojigualda ha sido secuestrada por el fascismo. Ojalá eso cambie. Mientras tanto, este debate está vacío de contenido.

      Eliminar
  2. (Encogimiento de hombros --> no hay emoticón para eso).

    (Como verás, no tengo ninguna intención de discutir :)

    ResponderEliminar
  3. A lo del morado hay que darle más vueltas. Más estudio y menos recoger lo que interesa. Pista: masonería, liberalismo isabelista del XIX, ...
    Por cierto...el escudo de la II República no lleva ninguna corona. No se si en una ampliación a tamaño de la rojiguaalda de la Plaza de Colón se podría apreciaar por algunos lo obvio. Estas cosas son también muy españolas.

    ResponderEliminar
  4. Para el Anónimo de las vueltas:

    Decreto del 27 de abril de 1931 Adoptando como Bandera nacional para todos los fines oficiales de representación del Estado, dentro y fuera del territorio español, y en todos los servicios públicos, así civiles como militares,la bandera tricolor que se describe:

    http://www.abc.es/gestordocumental/uploads/nacional/DECRETO%20TRICOLOR.pdf

    en donde de una manera absolutamente explícita se vincula el color morado a "una región ilustre, nervio de la nacionalidad" [es decir, Castilla].

    Para las demás 'pistas', tú mismo. Busca y verás que todas conducen a la Castilla equivocada. Yo no lo voy a hacer por ti, es decir yo no lo voy a hacer para un listillo que es Propagandista Católico (también llamados Propagandistas de la FE).

    Pa tí la perra gorda, y que te vaya bonitito.

    ResponderEliminar