miércoles, 10 de abril de 2013

LOS DEFENSORES DE LA TRANSICIÓN


Tiendo a contar que, bajo mi punto de vista, si existieran jueces independientes y con capacidad de investigar más allá de los frenos que les ponen los poderosos, y tiraran del hilo Gürtel, saldrían por delante, uno a uno, todos los dinosaurios de la Transición española. No soy politólogo, pero respeto la historia de España (la contemporánea, por tanto, porque no hay otra). Reconozco ciertas virtudes en ese proceso de paso entre la Dictadura fascista y el este modelo en el que algunos hemos crecido. Pero, ahora bien, pasados 38 años desde la muerte del Dictador, son tantas las heridas por cerrar y tanto lo que hay por avanzar, que ha llegado el momento de dar carpetazo a esa imagen idílica de un proceso que cumplió a la perfección lo que Goya expresó en sus pinturas negras. Sí, el sueño de la razón produce monstruos, y ahora miles de ciudadanos les ven la cara de muchas maneras. Me centraré solo en cuatro parcelas. Hay muchas más que seguro que conocéis y queréis resaltar.

·         - La Transición se configura sobre una premisa, tal vez útil en su momento, pero completamente antidemocrática. Se decide que el Jefe de Estado sea quien el Dictador fascista designó, se le declara inviolable y se le alaba por su discutible papel durante el Golpe de Estado de 1981. Desde entonces, solo ha estado al servicio de los intereses de los grandes empresarios, dedicándose en especial a conseguir contratos con países de regímenes autoritarios (como el de Arabia Saudí) donde se tortura y se penaliza a las mujeres, por el simple hecho de serlo. Podría extenderme mucho más. 38 años después, la Monarquía no es ejemplo de nada. Parte de la familia está imputada, otra parte no lo puede estar porque no se permite, y día tras día se publica y descubre cómo son cooperantes necesarios, cuando no parte activa, de esta monumental estafa denominada Transición.

·         - La Transición construye, para evitar conflictos entre “hermanos”, un sistema electoral que favorece el bipartidismo, reproduciendo, con el paso de los años, el modelo turnista de Cánovas y Sagasta. Las terceras y cuartas opciones son penalizadas. El Senado, la Cámara de representación territorial, se convierte en un cementerio de elefantes o exiliados de sus propios partidos. Y así, resistimos en un país en el que es legal, aunque ilegítimo, que gobierne con mayoría absoluta, que haga y deshaga lo que le plazca, un partido con el apoyo del 30% de la ciudadanía. Nos tenemos que tragar que, en las últimas encuestas sin ir más lejos, se nos diga que la tercera fuerza esté a 7 puntos de la segunda y a 10 de la primera, cuando sabemos que eso, traducido en escaños, incrementará esa distancia a 50 puntos reales. No son matemáticas. Es, repito, una estafa poderosa que tal vez fue útil en 1977, pero que hoy carece de sentido democrático alguno.

·         - La Transición se desarrolla en torno a un modelo económico que se ha constatado, con el paso de los años, y especialmente en los últimos, completamente ineficaz para garantizar los derechos y los servicios básicos de la ciudadanía. Hoy el desempleo, los desahucios y, escúchenme bien, el hambre, conviven con el derroche generado por quienes son adalid y bandera de esta Transición, notables que viven por encima del bien y del mal, y que no miran a los ojos de la gente. Que se dedican a pregonar la no-violencia, mientras que usan el propio Estado para desarrollarla contra sus ciudadanos más vulnerables, utilizando para ellos su pastel mediático. El modelo no sirve y, de nuevo, la estafa ha sido monumental.

·         - La Transición ha avalado una visión “moderna”, europeísta de España en el exterior, que incluyó que se apoyara, hace 30 años, la entrada en esa cosa llamada OTAN que sigue desarrollando guerras donde se matan niños y adultos inocentes para preservar los intereses de esa minoría destacada en el punto anterior. OTAN es eso que todos pagamos con nuestros impuestos y que mata en nuestro nombre. Y la Transición es, también, el espíritu de la OTAN.

En 2007 se constituyó la “Asociación para la Defensa de la Transición”. Son unos señores que se dedican a organizar conferencias y cosas así, en las que engrandecer ese espectro fantasma de la Transición, para que nos guste, para que la pongamos en valor, para que no sea cuestionada, para que no se les acabe el chollo. La última charla, sin ir más lejos, la dio Felipe González, el señor de los GAL, de la corrupción, de la entrada en la OTAN, esa especie de sabio neoliberal que sienta cátedra y al que parece que hay que respetar, cuando es corresponsable de la situación en la que viven millones de ciudadanos en este país. Ese hombre que critica el escrache, pero que no movió un (puto) dedo para garantizar que no hubiera desahucios en este país.

Cuando uno lee la presentación de esta Asociación, encuentra la siguiente frase:

“El tiempo transcurrido entre la designación de D. Adolfo Suárez González como Presidente del Gobierno, en julio de 1976, y la aprobación de la vigente Constitución Española por referéndum el 6 de diciembre de 1978, constituye, a nuestro juicio, uno de los periodos más fructíferos de nuestra milenaria Historia. La paz en libertad, el horizonte imposible, se abrió como una esperanza tangible a todos los españoles. Se trata de un intento de superar la tragedia de una guerra civil que deja una España dividida entre vencedores y vencidos”

Dos cuestiones breves: La historia de España NO es milenaria. El concepto de nación, el sentirse parte de un país y no siervo de un reino, es algo contemporáneo, que nace en el siglo XIX. Esto no lo digo yo, lo dicen historiadores de la talla de José Álvarez Junco. Y sabemos quiénes son los que suelen defender las Españas inmortales. Por otra parte, se habla de un intento de superar la tragedia de una guerra civil. Y mienten, porque  38 años después, esa idílica Transición no ha sido capaz de desenterrar a más de cien mil desaparecidos de las cunetas de este país. Y no hay paz sin memoria. Y no habrá futuro sin memoria. Nunca.

Y ¿quiénes son los que creen que hay que DEFENDER esta Transición? Entre otros, estos:
  • Andrés Cassinello (Espía, militar, trabajó en la inteligencia franquista, fue imputado por los GAL, ¿Queréis más? Pinchad aquí);
  • Rafael Ansón (empresario, hermano de Luis María Ansón y algunas cosas más),
  • Aurelio Delgado (fue Jefe de Gabinete de la Presidencia con Adolfo Suárez),
  • Ignacio García López (procede del Frente de Juventudes y fue Ministro Secretario General del Movimiento),
  • José Luis Graullera (También vinculado al “movimiento” y fue embajador en Guinea),
  • Ernesto Jiménez Astorga (posee un reconocido bufet de abogados que ha llevado casos vinculados con Gómez de Liaño, Mario Conde, etc.).

En definitiva. Nada nos liga a millones de jóvenes y de gente de mediana edad ni con estos señores, ni con quienes dan conferencias allí, ni con la Transición española. No les debemos nada. No tenemos que darles las gracias. Todo lo que hoy nos pisotea el cuello y nos dificulta cumplir nuestros sueños, se configuró en la Transición. La igualdad y la democracia no la garantiza Juan Carlos, ni la garantizará Felipe VI. Eso solo puede venir de la mano de la República.

Tampoco queremos estar en una Constitución que no votamos, o aceptar un modelo que niega el reconocimiento de las víctimas del fascismo, o que mata a niños en Afganistán o Libia porque un día se aprobó en referéndum.

Ni mucho menos, queremos un modelo político que ha permitido que señores, como los de esta Asociación, hayan pasado de defender la Dictadura a defender la Transición para mantener sus privilegios. O un sistema económico que ha conseguido que haya niños, hoy, en 2013, que no tienen nada que comer, mientras ellos se permiten acusar y criminalizar una protesta ciudadana que es, indudablemente, demasiado pacífica dadas las circunstancias.
  

2 comentarios:

  1. No me extrañaría nada que esta asociación de la maldita transición reciba algún tipo de ayuda estatal, ¿sabes si eso es cierto? Y si fuera cierto, ¿hay alguna forma de protesta o queja pública para que deje de recibirla?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo desconozco, pero trataremos de averiguarlo. Gracias, amigo.

      Eliminar