miércoles, 5 de junio de 2013

EL MAESTRO SHAOLÍN Y LA ESTUPIDEZ MEDIÁTICA

Cada cierto tiempo aparece un tipo al que la prensa decide prestar mucha atención. Interesados en los pormenores de su vida, en sus rarezas, en su día a día, muchos periodistas construyen un caso sobre el que se abren mesas de debate y se escriben artículos de todos los colores. Hablamos de un asesino y, tras la aureola mística del asesino, descuidamos a sus víctimas. 

A mí me interesa poco la trayectoria del individuo a nivel espiritual. Me interesa menos aún si fue glorificado por sus habilidades en el mundo de las artes marciales. Mientras que los psiquiatras no estimen lo contrario, estamos ante un asesino despiadado, que no solo mataba sino que lo hacía de una forma premeditadamente dolorosa para su víctima, mediante torturas y agresiones. 

Pónganse en ese papel. No estaría mal que alguno de estos periodistas tan dispuestos a hacer una comidilla de esto, lo hicieran también. Véanse sentados, atados de pies y de manos, también por el cuello, con un tipo que les conduce a la fuerza a un recinto en el que les maltrata hasta dejarles en coma. Sientan ese dolor por un momento, imagínenlo en ustedes o en alguno de sus familiares. Y, a partir de ahora, entiendan que adornar la vida de un vulgar asesino, en serie o no, es profundamente injusto para su víctima, que ya no está porque no puede estar, porque le han privado de su vida.

Dicen algunos que los asesinos en serie suelen escoger personas débiles como víctimas. Así lo hacía Juan Díaz de Garayo, el Sacamantecas, por poner un ejemplo. Pero más allá del interés criminológico que pueda tener la conducta de este agresor, a más de uno se le está olvidando que estos no son más que nuevos crímenes de género, y que este problema a los legisladores se les está yendo de las manos, mostrando una incapacidad que duele. y, no olviden, si duele es porque se mata, es porque se muere. No es una forma de hablar. 

Sí, ejercían la prostitución. Sí, eran inmigrantes además. Eran mujeres, eran personas, como todas las demás, y se merecen todo el respeto como víctimas. Más si cabe, por la debilidad, por la fragilidad que podían mostrar al no tener respaldo social detrás. Eso es lo que, precisamente, sí supo captar el asesino. Cuando una prostituta desaparece, a los medios de comunicación les interesa poco. Eso sí, si el asesino fue entrevistado por Eduardo Punset en un programa de Televisión Española, tenemos caso para meses.

Por respeto, cuiden sus bromas sobre este asesino, por muy pintoresco que sea. Hay mujeres que no podrán reír esas gracias nunca

3 comentarios:

  1. como siempre, un gusto leerte.

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  2. Magnífico Rasko!!
    Esta mañana he tenido una discursión con un compañero del trabajo, que cuando me ha visto leer indignada la noticia en La Vanguardia, se ha interesado y me confesaba cómo los hombres, él incluido, aún hacen bromas al respecto de las palizas y los asesinatos machistas. No consentir y no reir las bromas al respecto, será un pequeña-gran aportación para que la pesadilla acabe.

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