viernes, 16 de agosto de 2013

CAMINAR SOBRE LAS AGUAS


Fue hace más de diez años. Una viñeta de El Roto, que no he sido capaz de encontrar, lo decía bien claro: El día que los muertos del estrecho salgan a flote, podremos llegar a África caminando sobre las aguas. Así de duro y así de doloroso.

En algunas playas españolas estos días se recuerda esta masacre silenciosa. Algunos colectivos han puesto cruces en recuerdo a unas personas que, además de no tener nombres y apellidos en la mayor parte de los casos, tampoco se sentirían representadas por ese símbolo. La mayor parte son musulmanes o animistas y (¿Quién sabe?) tal vez si fueran católicos y apostólicos, algunos medios españoles les prestarían más atención. Igual las cosas podrían haber sido distintas.

España es un país con muchos problemas y muchos ruidos. En la corrupción, en Gibraltar, en desafecciones políticas, en cantos al abstencionismo, en posmaterialismo de ese que explicaba Inglehart hace algunas décadas. Somos ricos en gastronomía y en fútbol. Tenemos una política exterior vergonzante, en la que vamos de la mano de los malos del mundo. Estamos en países donde no se nos espera, avalando con nuestro ridículo potencial militar acciones que nos traerán consecuencias, pero de las que ya culparemos al partido de la oposición o a quien haga falta.

Pero España es algo más. España es un país rodeado de vallas y muros, visibles o invisibles. Nuestras preciosas playas no están infectadas de tiburones, sino de cadáveres de pobres. Así de simple. Aquello que el amigo Montxo Armendáriz denunció en su maravillosa y pionera película "Las Cartas de Alou", y que entretuvo a los medios durante algún tiempo, sigue ocurriendo y deja un balance desolador. Hace unos días Mohamed Dahiri, de la Universidad de Córdoba, daba la horrible cifra de 20.000 muertos desde 1988. A sumar todos los desaparecidos, que seguramente sean muchos más.  Igual hemos perdido el norte y nos parecen cifras irrelevantes. Casi tres muertos al día que se sepa, durante 25 años. La sangría de la desigualdad. Un mar plagado de cadáveres de personas que querían vivir mejor, soñar con poder ayudar a sus familias. ¿Desde cuándo los pobres tienen permitido soñar?

Así que sigamos adelante con nuestras batallas, desahucios, desaparecidos del franquismo, políticas insolidarias, corrupciones y demás batallas necesarias y justas, pero no olvidemos nunca que tras cada patera, tras cada intento de salto de la valla de Melilla, está la desvergüenza que supone ser colaboradores necesarios de un sistema económico que permite todas y cada una de estas atrocidades, mientras nosotros discutimos si merece la pena votar o no, o si estos son mejores o peores.

He decorado este post con unos comentarios en una noticia donde se informaba de los 20.000 muertos. Esto es lo que hay, amigos. 

http://ecodiario.eleconomista.es/interstitial/volver/unirago13/inmigracion/noticias/3893098/04/12/Mas-de-20000-inmigrantes-muertos-en-el-Estrecho-desde-1988.html
Eso sí. conozco y leo a periodistas (pocos) que no se olvidan de esto y que lo denuncian permanentemente. Gracias a todos ellos. 

1 comentario:

  1. Es estremecedor pero me parece un poco injusta la generalización. Claro que estoy embarcado en mi lucha particular, en mi caso es la educación de mi hija y la maldita ley wert. Quiero que mi hija tenga algún futuro, lucho y lucharé por ello. Pero eso no significa que esté cerrado a lo demás y que no sea consciente que el desarrollo de occidente ha sido gracias a la miseria del resto.
    Ahora que a los patronos les da igual que en occidente estemos desarrollados nos estamos arrepintiendo de haber cerrado los ojos tantos años.

    ResponderEliminar