miércoles, 23 de abril de 2014

ESCAPAR POR LA VENTANA

Tenías las manos calientes, las mejillas sonrosadas y los labios ingenuos. Eras una princesa, pero aún no lo sabías. A ratos,  me sonreías. Otras veces incluso me hablabas. De cuando en cuando, ni siquiera me mirabas, o lo hacías con ese gesto de enfado tan infantil que te hacía fruncir el ceño. Y a veces, despacio, te acercabas hasta mí y me susurrabas: "No sé quién eres, pero me haces bien. No te marches lejos". Y volvías a dormir.

Alguien me explicó después que ya no sabías muy bien lo que decías, que llevabas un millón de batallas libradas, que las fuerzas ya no se renovaban con tanta facilidad, que te había tocado, sin más, ser una desafortunada, que muy pocos solían venir a verte porque hacerlo les hacía sufrir, que no te quedaba tiempo para remontar el vuelo y escapar por la ventana, que la literatura te había hecho feliz tiempo atrás, y que vivir había sido un desconcertante sueño del que, en el fondo, no querías despertar.

Yo, solo pasaba por allí. A mis cosas, ahogado por un coche en el taller, una empresa de telefonía móvil que quería hacerme un infeliz y con el alma en vilo por miedo a perder el trabajo. Echando quinielas para encontrar alguien que me quisiera, intentando ser mejor hermano, un buen hijo, un amigo en el que poder confiar. Y entré para retirarte una gasa, porque aquel día faltó alguien y me encargaron cuidarte.

Así te vi, tumbada, con los ojos más hermosos que haya visto en mi vida y con las llagas más dolorosas que se pueden sufrir al llevar meses postrado sobre una cama. ¿Que si me enamoré? No. Eso es poco. Eso no es suficiente. Eso es insignificante para lo que sentí cada día que conseguía verte.

¿Sabes? Te fuiste sin saber mi nombre.

Te hice caso, no me marché lejos. Te cuidé hasta el final. Ahora, te encuentro en todas partes. Viajas conmigo y ya no te duele nada. Sonríes, hablas, me susurras y a veces incluso sueño con que me das un beso en la mejilla.

Tengo toda la vida por delante para echarte de menos.


Para los enfermeros y las enfermeras.
Para los que nos cuidan. 



6 comentarios:

  1. sin palabras.
    precioso en su crudeza.

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  2. En serio, esto para mí es grandísimo.

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  3. Te fuiste sin saber mi nombre y ahora viajas conmigo.
    Hermoso.

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  4. Como soňar antes de dormir...

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