sábado, 19 de julio de 2014

UN DIBUJO EN UNA PLAYA DE GAZA

Tenía siete años y le encantaba dibujar. Algunas tardes, tras jugar un rato al fútbol en una playa cercana, regresaba a casa, se tumbaba sobre el suelo de la habitación que compartía con sus dos hermanos pequeños y con el mayor, y comenzaba a pintar con aquellas ceras viejas que le había regalado un profesor de la escuela. 

A última hora de la tarde, su hermano mayor regresaba a casa tras una larga jornada de pesca con su padre. Ambos procuraban no contar las dificultades que encontraban cada día para sacar a la familia adelante. Entró a la habitación y encontró al pequeño con una pintura roja sobre su mano izquierda, trazando parte del dibujo.

-¿Qué haces, hermano? -Preguntó.
-Estoy pintando.
-¿Y qué pintas?.
-Un partido de fútbol. Juega el Madrid contra el Barcelona.
-¿Y con quién vas?
-Con el Barcelona. Juegan mejor...

Su hermano mayor se sentó sobre la cama. Estaba agotado. Le relajaba charlar con aquel pequeño.

-Un día me gustaría ver uno de esos partidos en directo. ¿Te imaginas? Un día me gustaría viajar a España. 
-¿Cómo son los españoles? -Preguntó el pequeño.
-¿Cómo son? ¿A qué te refieres?
- A cómo son con nosotros, los palestinos.
-Muchos españoles nos apoyan. Viene gente a ayudarnos, siempre han sido respetuosos y han tratado de colaborar.
-Pues entonces me gustaría que me llevaras contigo cuando puedas viajar, ¿Vale?


El hermano se levantó de la cama, le acarició el pelo y salió de la casa en dirección a la playa. Allí hizo un pequeño corro con otros amigos adolescentes. Cuando el pequeño terminó el dibujo, pintó una pequeña bandera de España en la esquina superior porque pensó que a su hermano le agradaría, y salió de la casa para regalárselo. Cuando caminaba hacia la playa, a apenas cincuenta metros de la puerta de la casa, se escuchó una aterradora explosión que le cegó por completo. Tumbado sobre la arena, abrió los ojos y se sintió fuertemente mareado. Sangraba por un oído y tenía un profundo corte en el brazo. El dibujo ardía a unos metros de distancia. 

La nube de polvo no le dejaba ver el lugar en el que se encontraba su hermano. Caminó dando tumbos hasta allí. Escuchaba gritos y otras explosiones más lejanas. Temió lo peor. En vez de un corro de adolescentes, encontró un profundo cráter sobre la arena y cuerpos desmembrados. Entre restos de tela, sangre y cascotes aún humeantes, reconoció parte de la ropa de su hermano. Comenzó a llorar y se tumbó junto a un trozo de metal esperando a que vinieran a socorrerle. No tenía fuerzas para andar.

A su lado había un trozo de metal. Parecía parte de la carcasa de un explosivo. Algo captó su atención. En la esquina superior ponía "Fabricado en España". Justo encima, una pequeña bandera como la que había pintado en el dibujo que iba a regalar a su hermano.