jueves, 5 de febrero de 2015

UNA LISTA DE MIEDOS

Ese lunes me tocaba reírme de mí misma. Tenía la tarde libre y estaba aburrida, aunque creo que si la hubiera tenido ocupada, me hubiese agobiado. Nunca tenemos exactamente lo que queremos.

Me pegué una ducha, me puse cómoda y  cogí un folio y un bolígrafo. Primero dibujé una cara, que se transformó en un cuerpo, que se transformó en una niña que tenía dos coletas. Siempre pintaba a esa niña de ojos grandes, tez clara y pelo rizado. A su lado, hice una lista. La titulé “Mis miedos”. Y comencé a escribir:

Tengo miedo a no callarme a tiempo, miedo a no decir nada cuando merece la pena decirlo, miedo a quedarme sola, miedo a estar rodeada de gente en un espacio cerrado, miedo a las cosas que me dan miedo, miedo a lo desconocido, miedo a perder lo que tengo, miedo a no conocer lo que no tengo, miedo a que te marches, miedo a cambiar, miedo a que cambies, miedo a que me cambies.

Miedo a no ser lo que yo espero de mi, miedo a no saber qué decir, miedo a hablar en público, miedo a perderme, miedo a conocerme más, miedo a la infidelidad, miedo a la infelicidad, miedo a lo premeditado, miedo a lo espontáneo, miedo a que este bolígrafo se le salga la tinta y me tenga que volver a duchar, miedo a no encontrarte, niña de ojos grandes”.

Volví mis ojos a la niña de las dos coletas, y la pregunté:
-          Y tú, bonita ¿A qué tienes miedo?

Y como si de un cuento se tratara, de la boca de la niña salió un pequeño bocadillo en el que se escribieron las siguientes letras:

-          Yo tengo miedo a que tu miedo te impida ser tú misma.

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